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Fútbol: la nueva religión

Es además una religión mundial (ahora se dice “global”). En efecto, la Iglesia Católica y la FIFA son las dos únicas organizaciones que tienen representantes en todos los países, incluso los que no pertenecen a la ONU.

Es además una religión mundial (ahora se dice “global”). En efecto, la Iglesia Católica y la FIFA son las dos únicas organizaciones que tienen representantes en todos los países, incluso los que no pertenecen a la ONU.

Primordialmente se trata de un juego, pero cuyas reglas son muy antiguas y facilísimas de entender por todos. Como todas las religiones, posee templos (estadios), rituales, himnos, colores, eslóganes, peregrinaciones y otros signos de identificación. Se supone que toda religión trata de seleccionar a los mejores. En el fútbol el entrenador es el “seleccionador”. El conocimiento de los misterios de ese juego es una verdadera teología mundana, tan arcana como vistosa. Al igual que en las grandes religiones, el fútbol aparece dominado por los varones. El fútbol femenino es tan insignificante como las sacerdotisas. Ese rasgo resulta inmune a la posible acusación de machismo.

El fútbol y a religión son las dos instituciones que logran reunir físicamente a más fieles o espectadores. Por mucho que la fe y la afición vayan por dentro, es necesario el espectáculo de masas, ahora multiplicado por la televisión y las redes sociales. Encima tenemos ahora un Papa que es un hincha del fútbol de su tierra de nación.

El fútbol y la religión comunican a sus seguidores cualidades valiosas: el sentido de pertenencia a un conjunto humano (el “nosotros”), la aspiración a ser los mejores. Nótese que “club” e “iglesia” son palabras equiparables, una en inglés, otra en griego.

El fútbol prueba que, por mucho que las religiones se secularicen, aparece esa alternativa perfectamente mundana pero igualmente “católica”. Esa es otra palabra griega que significa “mundial”. Los futbolistas legendarios, como algunos Papas, suelen ser de una extracción humilde. Eso anima mucho a la feligresía.

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