Laura Fàbregas

La Bella y la Bestia

Las críticas de Isabel Coixet y Carlos Boyero hizo que fuera al cine a ver La forma del agua, película de Guillermo del Toro ganadora del Óscar a la mejor película.

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La Bella y la Bestia
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Laura Fàbregas

Laura Fàbregas

Vivo entre Madrid y Barcelona. En tierra de nadie. Me interesan las causas incómodas. Pero lo importante no es lo que se dice sino lo que se hace.

Las críticas de Isabel Coixet y Carlos Boyero hicieron que fuera al cine a ver La forma del agua, película de Guillermo del Toro ganadora del Óscar a la mejor película.También el hecho de que el cine mexicano sea parte viva de Hollywood, con Alfonso Cuarón y González Iñarritu como dos de los grandes referentes actuales.
Hay películas que pueden no ser del gusto de uno, pero a las que se les reconoce talento. La forma del agua, no obstante, me pareció fea, violenta y maniquea. Solo al inicio vislumbra algo de originalidad. Cuando se entremezcla la Guerra Fría, su carrera armamentística y científica y las leyendas de monstruos en los lagos. También, ese peculiar amor entre solitarios alejado de las convenciones sociales.
Cuando pierde la sutileza y se bestializa –en todos sus sentidos– pierde su inicial encanto. Y refleja lo peor de nuestra época: humaniza a la bestia y deshumaniza al ser humano. Un animalismo mal entendido que me hizo pensar en Fernando Savater y cómo la ética es patrimonio exclusivo del ser humano.
La película embellece a la bestia al tiempo que todo lo humano se hace más feo. Si esto es progreso, mejor el retroceso de la Bella y la Bestia.

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