Gabriel González-Andrio

La matanza de Srebrenica

En España ya vivimos nuestra guerra civil. Algunos siguen empeñados en desenterrar muertos y volver a buscar el enfrentamiento. Yo no viví ese momento, pero he conocido historias muy tristes de ambos bandos.

Opinión

La matanza de Srebrenica

En España ya vivimos nuestra guerra civil. Algunos siguen empeñados en desenterrar muertos y volver a buscar el enfrentamiento. Yo no viví ese momento, pero he conocido historias muy tristes de ambos bandos.

La imagen de un inmenso cementerio repleto de cruces y tumbas nos recordará siempre hasta dónde puede llegar la ilimitada maldad del ser humano. Nos hemos pasado años escribiendo, leyendo y haciendo películas sobre el Holocausto nazi. Pensábamos que la historia no se repetiría. Creíamos que escarmentaríamos viendo terribles imágenes de campos de concentración como los exterminios en las cámaras de gas.

Pero nada más lejos de la realidad. El hombre es el único animal capaz de tropezar varias veces con la misma piedra. Hoy conmemoramos 20 años de la matanza de Srebrenica, durante el cruento conflicto serbo-bosnio. Familias enteras fusiladas a quemarropa en una enloquecida escalada de violencia fratricida.

Recuerdo que en aquella época yo estaba empezando a dar mis primeros pasos en el periodismo. Me quedaba sin habla cuando veía las terribles imágenes de una guerra donde las cifras de muertos se multiplicaban día tras día.

Los medios hablaban del papel de los Observadores de Naciones Unidas, que básicamente se dedicaba a eso, a observar cómo los cadáveres se iban acumulando en las cunetas. Nada de esto quedará impune, tanto para los que miraron para otro lado como para los que formaron parte de esta y otras atrocidades.

Las hemerotecas sirven para que los humanos no perdamos la memoria. A veces sería bueno que las nuevas generaciones se empaparan de las locuras que un día cometieron sus antepasados.

En España ya vivimos nuestra guerra civil. Algunos siguen empeñados en desenterrar muertos y volver a buscar el enfrentamiento. Yo no viví ese momento, pero he conocido historias muy tristes de ambos bandos.

Creo que solo es posible mirar hacia adelante desde el perdón y la reconciliación, sin eludir aplicar la justicia siempre. No pido mirar para otro lado, sino al futuro. Un futuro que sólo será prometedor si en lugar de buscar lo que nos separa apostamos por apoyarnos en lo que nos une. Que, sinceramente, yo creo que es mucho más.

Eso creo.

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