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Los votos no engañan

Cuando te das cuenta de que las atrocidades político-ideológicas del pasado siglo, de los peores de la humanidad, encontraron defensores y partidarios, te preguntas qué no puede ser defendido sobre el tablero de la Historia. Desde Oestreich en el Tercer Reich de los nacionalsocialistas hasta los teóricos y científicos del marxismo en la Rusia del totalitarismo comunista, en el siglo XX hubo una amalgama de nombres, leídos y reputados en su pensamiento crítico, que aceptaron con buenos ojos las tesis de estas propuestas de gobierno, tesis que generaron, y poco más que esto, crímenes y contiendas.

Revisado nuestro pasado no nos queda más remedio que dudar de las intenciones de nuestro presente. Y de este modo, sin alarmas de emergencia sobre los hombros ni baratos sensacionalismos, tendremos que plantear, o al menos reflexionar, cuál es el motivo que les ha llevado a IU y a Podemos al rechazo y a la abstención, respectivamente, en el debate en torno a los presos políticos de Venezuela propuesto por el Parlamento Europeo. Más preocupante aún nos resulta el hecho de que, el pasado año, los mismos miembros de Podemos rechazaran, como sus socios de IU han declinado, idéntica propuesta: libertad para presos políticos, respeto a la legalidad vigente y entrada de ayuda humanitaria para paliar la carestía general del país.

Quiero imaginar que la que dicen, será, la segunda fuerza votada el próximo 26 de junio no está a favor de este abuso a los derechos humanos. Quiero imaginar que, al modus operandi de los autores citados en el primer párrafo, no cometeremos en el siglo XXI el error de dar prioridad a las ideas antes que a las personas, y que, a pesar de comulgar con las ruedas de molino del socialismo, IU y Podemos no se permiten tolerar la situación que hoy día vive Venezuela. La preocupación surge de que me temo que no es así. Ahí, para los incrédulos, están los cuerpos del delito: una abstención y un rechazo. Los votos no engañan; los programas tipo IKEA, quizá sí. A saber cómo quedará esta conducta para, siempre sabia, la Historia: si la aprueba, si se abstiene o si la rechaza. Yo apunto a otra vergüenza más para la humanidad.

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