Victoria Carvajal

Monarquía y economía

«¿Estará España a la altura del paso de gigante dado por la UE? Porque el plan para combatir los efectos del COVID-19 no tiene precedentes»

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Monarquía y economía
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Victoria Carvajal

Victoria Carvajal

Economista empeñada en hacer comprensible y hasta entretenida la información económica. Madre feliz y actriz en sus ratos libres.

Cuando todos los esfuerzos deberían estar puestos en preparar un plan nacional de reformas y de inversión para poder acceder a los 140.000 millones de euros asignados a España en el reparto del fondo de recuperación europeo, hay quienes prefieren abrir una nueva crisis institucional para tumbar a la Monarquía, sacudida por la crisis abierta tras la salida de España del Rey Juan Carlos I, y precipitar un cambio de régimen. Por si no tuviéramos suficientes frentes abiertos: España es el país europeo con el peor dato de rebrotes de la pandemia en Europa, con 3.000 nuevos casos al día, ocupa aún el tercer lugar en el mundo en el número de fallecidos por millón de habitantes (eso sin contar con el desfase de muertos en la serie estacional que los elevaría a más de 40.000 frente a los 28.576 oficialmente reportados); su economía ha sido la más dañada del la UE, con una caída del 18,7% del PIB en el tercer trimestre y el FMI prevé que cierre el año con un retroceso del 12%; la vuelta a las aulas de septiembre sigue rodeada de incertidumbre y evidencia la descoordinación entre el Gobierno central y las CCAA, y los presupuestos generales, que se presentan como los más importantes para la democracia por todo lo que está en juego, están aún pendientes de elaborarse y, más importante aún, de que el Gobierno se trabaje los apoyos para su aprobación en el Parlamento.

Nada de todo ellos apunta en la buena dirección. ¿Estará España a la altura del paso de gigante dado por la UE? Porque el plan acordado por los 27 para combatir los efectos económicos del COVID-19 no tiene precedentes. En los 70 años de historia de la UE. Ni en su cantidad: 750.000 millones de euros, ni en su forma: por primera vez la UE va a emitir deuda común. Un paso de gigante que, si se demuestra exitoso, y de eso depende el uso responsable y riguroso de los fondos por parte de los estados beneficiarios, se puede convertir en el embrión de los futuros eurobonos que culminarían el éxito de la moneda única, al unir a todos los estados miembros a la hora de compartir el riesgo del proyecto común.   

La credibilidad del Reino de España es por tanto esencial. Como emisor de deuda soberana, la estabilidad de sus instituciones es clave para poder financiarse en los mercados internacionales y cubrir el déficit fiscal está generando la crisis del coronavirus (se estima que este llegue al 14% del PIB a finales de 2020 y la deuda pública se eleve al 125% del PIB). Pero para la mayoría de los socios de investidura de Pedro Sánchez, este es un asunto secundario. ¿Solidaridad? Ya si eso después de provocar la división entre los españoles y conseguir su particular república… Unidas Podemos, en un fragrante acto de deslealtad institucional pues participan del Ejecutivo, y los partidos nacionalistas que buscan la secesión de España, se han unido en una causa común: usar la crisis de la Monarquía para forzar una crisis constituyente. Una apuesta que sólo traería inestabilidad y división entre los españoles y que generaría más desconfianza entre nuestros socios europeos, muchos de ellos reticentes a prestarnos ayuda por nuestro deficitario historial de solvencia en las finanzas públicas.

Tal vez la crisis de Jefatura de Estado le sirva a Podemos de chivo expiatorio para desviar la atención sobre el escándalo en torno a una presunta Caja B en el partido morado que está siendo ahora investigada por un juez. O para no tener que rendir cuentas sobre la deficitaria gestión de la pandemia y los nuevos rebrotes por quienes tienen responsabilidades de Gobierno. De paso también les puede ayudar a aludir sus responsabilidades en la tremenda crisis económica que se nos ha echado encima. Los independentistas catalanes son un buen referente en esto de las maniobras de distracción. ¿Se acuerdan del helicóptero que tuvo que sacar a Artur Mas del Parlamento catalán cuando arreciaban las protestas por los recortes sociales de la Generalitat? Espanya ens roba fue su respuesta. ¿La Monarquía es un impedimento para las aspiraciones de los españoles? El CIS de Tezanos de julio, tras la abdicación del Rey en 2014, cuando perdió su inviolabilidad, y después de ser apartado del presupuesto y de su representación como miembro de la Familia Real en marzo de 2020, reflejaba que sólo el 0,5% de los españoles veía a la Corona como un problema. En el intento de convertirlo ahora en uno, perdemos todos.

Cabe preguntarse si la delicada situación en la que se encuentra la formación morada, con parte de su cúpula imputada hoy por malversación, puede suponer un cambio en los equilibrios parlamentarios. De forma que se abra la puerta a un gran pacto de Estado para la reconstrucción y modernización de España, con Ciudadanos, que ya se ha reunido con los socialistas para hablar de los Presupuestos, haciendo de intermediario entre el PSOE y el PP. Sería el mejor escenario posible para salir de esta.

Pero, una vez más, la extraña pareja Sánchez-Iglesias puede deparar cualquier sorpresa. Hasta el momento, ambos estaban jugando a preservar la identidad de sus respectivos partidos. Habían dejado de silenciar sus desacuerdos y cada uno ha ido a su bola en cuestiones elementales, ya sea el debate sobre monarquía o aireando sus diferencias en la negociación de los presupuestos. Pero teniendo en cuenta que España tiene cuatro meses para presentar su plan de reformas y de inversiones antes de acceder a la financiación de la UE en enero de 2021, ¿es sostenible un Gobierno en el que conviven dos almas con prioridades aparentemente tan distintas? ¿Dejará Pedro Sánchez caer a un Pablo Iglesias hoy herido por las investigaciones sobre la caja B de su partido?  El apego al poder suele ser un buen disolvente de las diferencias. Septiembre, coincidiendo con la aún incierta vuelta al cole, nos dará la respuesta.

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