The objective

El Subjetivo

Opiniones libres de algoritmos

Opiniones libres de algoritmos

No todo es 'Resistiré': canciones de lucha y esperanza

"Seguimos luchando por sobrevivir, con un espíritu de solidaridad que nunca hubiéramos pensado que teníamos. Y en eso consiste todo"

Foto: John Davisson | AP

En estos días de inquietud y aislamiento, no todo va a ser Resistiré atronando  en el equipo del vecino. He aquí una playlist alternativa de canciones que tal vez no sean sanadoras, pero sí tienen la rara cualidad de transmitir ganas de pelear y, sobre todo, de vivir

“Cuando pierda todas las partidas / Cuando duerma con la soledad / Cuando se me cierren las salidas / Y la noche no me deje en paz”, reza la letra de Resistiré, el tema Carlos Toro y Manolo de la Calva que se ha convertido en las últimas semanas, en nuestro país, en himno de resistencia contra todas las cosas malas que nos está trayendo el estado de alarma decretado para mitigar la propagación del Coronavirus: encierro hogareño, aislamiento social, pérdida temporal del trabajo, falta de ejercicio físico, carencia de luz natural, soledad, riesgo de depresión y malnutrición… Pero, al fin y al cabo, seguimos luchando por sobrevivir, con un espíritu de solidaridad que nunca hubiéramos pensado que teníamos. Y en eso consiste todo

“En España, el que resiste, gana”, sentenció Camilo José Cela en 1987, en su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias en Oviedo, para después advertir seriamente al heredero al trono sobre “los tres embates que siempre se estrellan contra el alma de los elegidos: el del hombre impaciente, el del tiempo inclemente y el de la circunstancia desaforada e hiriente”.

Acaso don Camilo no podía intuir entonces la “circunstancia desaforada e hiriente” que aqueja hoy a los habitantes de nuestros planeta y, con particular gravedad, a los españoles. Pero, como buen estudioso de la historia del arte y del pensamiento, sin duda ya había oído acerca del poder terapéutico y evocador de la música, del cual Pitágoras, Platón o Aristóteles, a través de la teoría del Ethos, avanzaron las bases por las cuales la melodía, la armonía o el ritmo ejercen efectos positivos en la parte emocional, espiritual y la fuerza de voluntad del ser humano. Así que lo de Resistiré entronca directamente con la filosofía clásica pasando por la musicoterapia, con una breve parada en la película Átame de Pedro Almodóvar.

Claro que, en estos días de inquietud y aislamiento, no todo va a ser la dichosa cancioncilla que popularizó en 1988 el Dúo Dinámico, atronando la calle vacía desde el equipo de low fi –con los ordenadores, hemos vuelto al monofónico– de cualquier vecino entusiasta. Por eso y con ánimo de compartir parte de la música que más me motiva, he aquí una playlist alternativa de canciones que tal vez no sean sanadoras, pero sí tienen la rara cualidad de transmitir ganas de pelear y, sobre todo, de vivir.

Todas son –ustedes disculpen– cantadas en inglés: el idioma de la música pop que ha guiado la mayor parte de mi vida y de muchas generaciones de ciudadanos occidentales. Pero, si me dan otra oportunidad, estoy dispuesto a afrontar, quizá en entregas venideras –la cuarentena va para largo–, el reto de una lista complementaria en castellano y otras lenguas de raíz latina como el francés, italiano o portugués

Entretanto, les ruego que dediquen un rato a escuchar estos 50 temas que, bajo el título de Canciones de Lucha y Esperanza, he reagrupado –como si fuera un casete grabado para una persona muy querida– en una playlist de Spotify. Son apenas 3 horas de melodías que se pueden, claro, oír por etapas y que les resultarán, en su mayor parte, bastante familiares. 

Como le dijo, en 1650, el médico de la corte Fagon al rey Luis XIV acerca de una de mis bebidas sin alcohol favoritas: “Las aguas de Châteldon a veces curarán a Su Majestad, a menudo la aliviarán y siempre la consolarán”. Pues este es el fin último de la presente recopilación: si no alberga la menor pretensión de sanar; sí, por lo menos, la de entretener y consolar.

Y como el debate es parte sustancial (¡y sustanciosa!) del entretenimiento, ahí va el repertorio, salpimentado de explicaciones personales sobre el porqué de tal o cual elección, que esperemos sirvan para avivar una civilizada discusión. ¿Estas canciones alegran o entristecen? ¿Son suficientemente motivadoras? ¿Llaman más a la acción o a la reflexión? Ustedes mismos…

 

PLAYLIST COMENTADA

  • Time of the Season, The Zombies (Odessey and Oracle, 1968)

“Esta es la estación para el amor / déjame llevarte a la tierra prometida”, cantaba el quinteto británico en los 60. Irónicamente, se disolvieron antes de que el tema fuera un éxito planetario. Pero ese órgano Hammond destila tanta alegría…

  • Ain’t No Mountain High Enough, Marvin Gaye & Tammy Terrell (United, 1967)

El dúo mixto formado por Gaye y Terrell fue un icono del soul de Detroit: “No hay montañas suficientemente altas / si me necesitas, llama / y acudiré de inmediato / no tengas miedo”. Hablaban de amor, pero hoy eso se llamaría también solidaridad.

  • Wouldn’t It Be Nice, The Beach Boys (Pet Sounds, 1966)

“¿No sería bonito vivir juntos en el mundo al que pertenecemos y despertarnos en un día nuevo?”. Los Beach Boys, abanderados de aquella California feliz con coches, surf y chicas, rebosantes aquí de optimismo.

  • Wonderful World, Sam Cooke (The Wonderful World of San Cooke, 1960)

Una cancioncilla de amor estudiantil que vincula el mundo perfecto al hecho de estar con la persona amada. Y una escena cinematográfica inolvidable, con Harrison Ford y Kelly McGillis bailando a escondidas en el granero en Único testigo (Peter Weir, 1985). Puro buen rollo.

  • Tomorrow Never Knows, The Beatles (Revolver, 1966)

La composición de John Lennon que anticipa la psicodelia en el Reino Unido no sólo resulta atractiva por sus efectos y bucles sonoros, sino por esa letra, inspirada en Timothy Leary y en el Libro tibetano de los muertos, que es como un mantra, sugiriendo que “el amor lo es todo y está en todas partes /  la ignorancia y el odio pueden llorar a los muertos / eso es creer”. 

  • I’m A Believer, Neil Diamond (The Bang Years 1966-1968)

Popularizada por The Monkees, pero escrita por Neil Diamond cuando era una compositor a sueldo del sello Bang. Un escéptico recupera la fe en el amor tras conocer a la chica perfecta y proclama a los cuatro vientos que se ha vuelto un creyente. 

  • Raindrops Keep Failin’ on My Head, B. J. Thomas (Raindrops Keep Failin’ on My Head, 1969)

Otra tonadilla intrascendente sobre el amor, la melancolía y la lluvia, que transmite una felicidad innegable. Nadie recuerda a B.J. Thomas, pero sí la escena de Dos hombres y un destino (George Roy Hill, 1969), con Redford y Newman montando en bicicleta y tonteando con la misma chica.  

  • Wild World, Cat Stevens (Tea for the Tillerman, 1970)

“Querida, estoy llorando / Pero si quieres irte, ten cuidado / Espero que tengas cosas bonitas para ponerte /  Porque muchas cosas buenas se han vuelto malas ahí fuera / Este es un mundo salvaje / Es difícil sobrevivir solo con una sonrisa”. A pesar de la letra terrible, el trovador británico transmitía con su voz melodiosa las mejores vibraciones. 

  • You’ve Got a Friend, Carole King (Tapestry, 1971)

“He pasado por momentos solitarios en que no he podido encontrar un amigo”, escribió el cantautor James Taylor en Fire and Rain. La respuesta de Carole King fue dedicarle esta fantástica oda al consuelo y la amistad por encima de los géneros: “Cuando estás deprimido y preocupado / Y necesitas una mano amiga / Y nada, nada va bien / Cierra los ojos y piensa en mí / Y pronto estaré allí  / Para iluminar incluso tu noche más oscura”. 

  • Shine A Light, The Rolling Stones (Exile On Main Street, 1972)

Empezó siendo un tema sobre drogas y groupies, pero terminó con arreglos corales de góspel, órgano eclesiástico y referencias a que el Señor arroje un rayo de luz sobre nosotros. ¿Pecadores en busca de redención? Un himno stoniano que es también un llamada a la salvación.   

  • Have You Ever Seen The Rain, Creedence Clearwater Revival (Pendulum, 1970)

Después de la lluvia siempre llega el sol. La letra hacía referencia a la Guerra de Vietnam y al final del idealismo de los 60, pero el mensaje de John Fogerty, entre estoico y esperanzador, sirve para cualquier circunstancia.

  • Give me Love (Give Me Peace On Earth), George Harrison (Living In The Material World, 1972)

El más discreto de los Beatles escribió esta canción cuando se hallaba en plena campaña filantrópica para ayudar a los refugiados de la guerra de liberación de Bangla Desh y es, según él, “un oración y declaración personal entre mí, el Señor y quien quiera”. Misticismo con un estribillo tan pegajoso que terminas tarareándolo en la ducha. 

  • Stand By Me, John Lennon (Rock’N’Roll, 1975)

Una de las declaraciones más legendarias de afecto, por cortesía de Ben E. King, Leiber y Stoller: “Cuando llega la noche / y la tierra se vuelve oscura / y la luna es la única luz que veremos / no tendré miedo / mientras tú estés a mi lado”. Lennon recuperó el tema en su disco de covers de 1975, producido por Phil Spector, con un estilo menos edulcorado que la versión original y una tensión y rabia contenidas admirables. 

  • Always Look On The Bright Side of Life, Monty Phyton (BSO Life Of Brian, 1979)

“Mira siempre el lado bueno de la vida”. Sacado fuera de contexto, el estribillo de Eric Idle –miembro fundador de Monty Phyton y compositor habitual de su repertorio musical– parece una oda al positivismo. Pero es una parodia de las canciones de la factoría Disney que sonaba al final de La Vida de Brian (Terry Jones, 1979) tras la crucifixión múltiple. Casi mejor no tenerlo en cuenta.

  • Bright Side of the Road, Van Morrison (Into the Music, 1979) 

Van Morrison, de natural melancólico y severo, nunca se ha mostrado tan jovial como en esta dinámica píldora pop, que va de afrontar con buen ánimo y en la compañía deseada las cargas que nos depara la existencia, yendo siendo por el lado positivo de la carretera.   

  • Better Things, The Kinks (Give The People What They Want, 1981)

“Aquí estoy esperando que los próximos días / No sean tan amargos como los anteriores / Sé optimista / Y de alguna forma la felicidad te encontrará / Olvida lo que pasó ayer / Sé que hay mejores cosas en camino”. La canción trata del divorcio de Ray Davies, pero ha sido considerada por los fans como un canto a la esperanza y la vida. 

  • My Life, Billy Joel (52nd Street, 1978)

Un alegato de individualismo en el Nueva York degradado y bohemio de la era Carter: “No necesito que te preocupes por mí porque estoy bien / No quiero que me digas que es hora de volver a casa / Ya no me importa lo que digas, esta es mi vida”. Alegre y contagioso.

  • Don’t Stop, Fleetwood Mac (Rumours, 1977)

“Si te despiertas y no quieres sonreír / Abre los ojos y mira el nuevo día / Verás las cosas de manera diferente / No dejes de pensar en el mañana / Será mejor que antes / El ayer ya se ha ido”. Dentro de un álbum tan pletórico como Rumours, este Don’t Stop es una fórmula infalible contra la desazón por cortesía de Christine McVie. 

  • Hold On Tight, Electric Light Orchestra  (Time, 1981)

Con sus portadas inspiradas en 2001, una odisea en el espacio y su evolución musical del rock sinfónico al pop festivalero, la ELO constituye una estrafalaria anomalía en el pop de los 80 y en esta lista. Sin embargo, Jeff Lynne fue capaz de escribir la sintonía perfecta contra el desaliento: “Cuando te deprimes tanto que no puedes levantarte / Y deseas algo tanto pero no tienes suerte /  Cuando estás tan desanimado y te sientes incomprendido / Agárrate fuerte a tu sueño”. Luego, incluso Dylan se atrevió a montar un grupo (efímero) con él…

  • Our House, Madness (The Rise and Fall, 1982)

Evocación nostálgica de la vida familiar en un suburbio de Londres, con el ritmo saltarín y los estribillos adhesivos de Madness. Una de esas canciones que transmiten euforia y ganas de celebrar.

  • (What’s so Funny ‘Bout) Peace, Love and Understanding,  Brinsley Schwarz (The New Favourites of…, 1974)

Nick Lowe la escribió cuando militaba en una banda olvidada, pero se ha convertido con el tiempo en un himno infravalorado sobre la tolerancia y el entendimiento. A pesar del ritmillo pop, la letra no admite confusiones: “Mientras camino por este mundo malvado / Buscando luz en la oscuridad de la locura / Me pregunto: ¿Se pierde toda esperanza? / ¿Queda sólo dolor, odio y miseria? / Y cada vez que me siento así hay algo que quiero saber: / ¿Qué tienen de gracioso la paz, el amor y la comprensión?”. Un clásico. 

  • People Have the Power, Patti Smith (Dream of Life, 1988) 

Con este rock comprometido Patti Smith rompió un silencio de nueve años que había dedicado a fundar una familia en Detroit con Fred Sonic Smith, líder los temibles MC5. Compuesta por la poetisa neoyorquina y su marido, reivindica el poder para el pueblo y su capacidad para corregir el trabajo de los gobernantes ineptos. Si fuera posible… 

  • I Won’t Back Down, Tom Petty (Full Moon Fever, 1989) 

Un canto desafiante contra la adversidad y la opresión, en clave de rock a medio gas: “En un mundo que sigue empujándome, me mantendré firme y no retrocederé”. El tema ha sido empleado –muchas veces sin permiso– en política y deporte y fue un favorito de las emisoras estadounidenses tras los atentados del 11-S. 

  • Shiny Happy People, R.E.M. (Out Of Time, 1991)

Una de las canciones más pegadizas y tontorronas que ha realizado jamás un grupo serio. Michael Stipe la describía como un divertimento infantil y el cuarteto rehuía tocarla en concierto. Pop sonriente para momentos difíciles.

  • Bitter Sweet Symphony, The Verve (Urban Hymns, 1997)

“Porque esta vida es una sinfonía agridulce / Intentando llegar a fin de mes, eres un esclavo del dinero y luego mueres”. Richard Ashcroft nunca ha sido la alegría de la huerta, pero inexplicablemente muchos fans encuentran esta canción altamente motivadora. Será el ritmillo repetitivo y la épica de los arreglos orquestales…

  • Wake Up Boo!, The Boo Radleys (Wake Up!, 1995)

La sintonía perfecta para un anuncio de desayunos, con alusión incluida al personaje de Boo Radley de la entrañable Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962). Un chute de euforia muy necesario en estos días.

  • I’ll Be There for You, The Rembrandts (L.P., 1995)

Hay que tener mucho gancho para desplazar a Shiny Happy People como melodía de arranque de Friends, la serie televisiva destinada a ensalzar el valor de la amistad entre los veinteañeros urbanitas de los 90. The Rembrandts le echaron ganas y luego desparecieron. 

  • I Will Survive, Cake (Fashion Nugget, 1996)

En 1978, Gloria Gaynor la incluyó como cara B de un single. Hoy nadie recuerda la cara A –en realidad, una versión del Substitute de los Righteous Brothers– y se han grabado más de 200 covers en distintos idiomas de esta canción sobre la superación de los malos momentos. Entre las muchas versiones, mi favorita es esta del grupo californiano de rock alternativo Cake… que, por cierto, la propia Gaynor odia por su declarado tono profano.   

  • Live Forever, Oasis (Definitely Maybe, 1994)

Votada la mejor canción de todos lo tiempos en una encuesta realizada en 2006 entre los lectores de la revista británica Q Magazine. Su autor, Noel Gallagher, reconoce haberse inspirado del Shine A Light de Jagger-Richards, queriendo transmitir un mensaje positivo en plena era del grunge.   

  • The Universal, Blur (The Great Scape, 1995)

Una composición visionaria sobre el advenimiento de la era digital. El brit-pop llevado a su máximo lirismo en una balada que anticipa las relaciones humanas en conexión permanente a través de las redes sociales. Exquisita y tierna. 

  • One, U2 (Achtung Baby!, 1991)

Probablemente la mejor canción de U2, grabada en el Berlín posterior a la caída del Muro y con el grupo a punto de separarse. Un rock lento con la seriedad de Roy Orbison, arreglos finiseculares y, a decir del cuarteto, cero espíritu hippy: “Somos uno pero no somos lo mismo. Sólo nos llevamos el uno al otro”. Los beneficios fueron cedidos a la lucha contra el Sida y el tema da nombre a The One Campaign, la ONG de Bono contra la pobreza en África. 

  • Heroes, David Bowie (Heroes, 1977)

“Podemos ser héroes por un solo día”. Bowie se instaló en Berlín en los tiempos más crueles de la Guerra Fría para facturar tres discos sorprendentes llenos de hallazgos musicales y alienación urbana. Viendo besarse a una pareja junto al muro, escribió este tema grandioso sobre el valor simbólico de los pequeños gestos que ha terminado siendo un himno universal.

  • What A Wonderful World, Joey Ramone (Don’t Worry About Me, 2002)

Escrita por Thiele y Weiss para el lucimiento de Louis Armstrong, fue considerada en los 60 como una herramienta para apaciguar el ambiente creciente de lucha racial en los Estados Unidos, con su tono optimista y su apología de los placeres sencillos. La versión rockera de Joey Ramone es una auténtica delicia que conserva entre acordes distorsionados todo el encanto y la delicadeza de la original.  

  • Reason to Believe, Bruce Springsteen (The E. Street Band Live 1975-1985)

“Al final de cada día difícil, la gente encuentra una razón en la que creer”. El Boss lo escribió en clave acústica, como cierre de su álbum más triste, Nebraska (1982). Esta versión en directo se beneficia del ritmo vigoroso y casi obsesivo que le imprime la E. Street Band.  

  • Have A Little Faith in Me, John Hiatt (Bring The Family, 1987)

“Cuando el camino se oscurece y ya no puedes ver nada, sólo deja que mi amor arroje una chispa y ten un poco de fe en mí”. Voz rota, piano machacón y el estribillo como una letanía hasta convencer al más pintado. Un poco de fe no se le niega a nadie.

  • All The World Is Green, Tom Waits (Blood Money, 2002)

Una historia de amor casi bucólica con trasfondo ecologista. Una propuesta sincera sobre recuperar la inocencia y la bondad en tiempos ásperos. Quizá lo más delicado que ha escrito Waits en su vida. 

  • Born to Believe in You, The Long Ryders (Native Sons, 1984)

Una balada de country-rock con guitarra, mandolina y escobillas, para declarar con ilusión y reiteración la confianza absoluta en tu pareja. Una joya de una banda estadounidense caída en el más absoluto olvido. 

  • One of These Days, Neil Young (Harvest Moon, 1992) 

“Uno de estos días voy a sentarme a escribir una larga carta a todos los buenos amigos que conozco”. Neil Young, explicando en clave de folk-rock polvoriento y emotivo, cómo en las más duras circunstancias surge el deseo de recuperar el contacto epistolar con los seres queridos. 

  • How to Fight Loneliness, Wilco (Summerteeth, 1999)

La receta de Jeff Tweddy para estos días de aislamiento: “¿Cómo luchar contra la soledad? Sonríe todo el tiempo”. Pop melancólico con una cadencia que te atrapa cual tela de araña.

  • Don’t Give Up, Peter Gabriel y Kate Bush (So, 1986)

Peter Gabriel se inspiró en las fotografías que Dorothea Lange tomó de familias estadounidenses empobrecidas durante los años 30 para escribir esta  extraordinaria balada de motivación que ha pasado a la historia asociada a diversas iniciativas deportivas o benéficas. El mensaje es no rendirse jamás.

  • You Still Believe In Me, Anne Sophie Von Otter & Elvis Costello (For The Stars, 2001) 

Cada vez que terminamos, me traes de vuelta tu amor /  Y después de todo lo que te he hecho, ¿cómo puede ser? / ¡Todavía crees en mí!”, escribió Brian Wilson. Este canto a la fe ciega es uno de los cortes más líricos de Pet Sounds, indiscutible obra maestra de The Beach Boys, que brilla aquí en las voces elegantes de Anne Sophie Von Oter y Elvis Costello.   

  • Bridge Over Troubled Waters, Johnny Cash (American IV: The Man Comes Around, 2002)

Paul Simon la concibió a la manera de un tema góspel con arreglos apoteósicos para el lucimiento de Art Garfunkel. La versión crepuscular de Johnny Cash, un año antes de morir, le da una dimensión inédita a este archi-famoso himno a la amistad.  

  • I’ll Take Care of You, Bobby “Blue” Bland (Two Steps From The Blues, 1961)

La historia del aspirante a amante que se ofrece como paño de lágrimas y enfermero de corazones rotos, convertida en un blues clásico por obra de Brook Benton. Muchos la han grabado, pero nadie mejor que su primer intérprete, el injustamente olvidado Bobby “Blue” Bland.

  • Redemption Song, Bob Marley & The Wailers (Uprising, 1980)

Guitarra acústica y voz desnuda de cantautor. Marley aparca el formato reggae para animar a sus hermanos, cual Dylan jamaicano, a emanciparse de la esclavitud mental. Un cántico de redención para liberar el cuerpo y el alma.

  • Over the Rainbow, Israel Kamakawiwo’ole (Alone In Iz World, 2001)

“En algún lugar sobre el arco iris, los sueños se hace realidad y los problemas se desvanecen como gotas de limón”. Arlen y Harburg crearon este cuento de hadas musical para que Judy Garland lo interpretara en El mago de Oz (Victor Fleming, 1939). De las innumerables adaptaciones que se han hecho luego, la del llorado Israel Kamakawiwo’ole tiene la gracia de esa voz profunda y cálida acompañada únicamente con un ukelele.  

  • You’ve Got A Friend In Me, Randy Newman (Toy Story, 1995)

Una alabanza de la amistad innegociable entre juguetes que albergan más sentimientos de algunos humanos, por obra del maestro Randy Newman.  

  • Make You Feel My Love, Bob Dylan (Time Out of Mind, 1997)

“Cuando las sombras de la tarde y las estrellas aparecen / Y no hay nadie allí para secar tus lágrimas / Podría abrazarte por un millón de años / Para hacerte sentir mi amor”. El Dylan más acogedor y empático que hayamos conocido se oculta en esta balada que contribuyó a popularizar años más tarde Adele. En todos sus shows, la británica dedica el tema a la memoria de Amy Winehouse.

  • I’ll Be Seeing You, Eric Clapton (I Still Do, 2016)

La nostalgia de los seres queridos en un tema de 1938 escrito por Fain y Kahal para un fallido musical de Broadway. Las versiones de Billie Holiday y Bing Crosby han hecho historia, pero esta más reciente de Clapton tiene el compás somnoliento y la hondura del viejo buesman que sigue, a los 75 años, apegado a los recuerdos.

  • The Best is Ye to Come, Frank Sinatra & Count Basie (It Might As Well Be Swing, 1964)

“No sabemos si viviremos para ver el sol, pero lo mejor está por venir”. La esperanza es lo último que se pierde y menos cuando lo dice Frank Sinatra. Esta fue la última canción que interpretó en público en 1995 y el epitafio que figura inscrito en su lápida. 

  • Make Someone Happy, Jimmy Durante (Way of Life, 1965)

Actor, humorista y filántropo, Jimmy Durante grabó también algunos discos en los 60 con su proverbial simpatía. Aquí recupera un clásico perdido de Broadway para recordarnos lo importante que es hacer felices a las personas, aunque sea a una sola. “Y entonces también serás feliz tú”. Amén.

Más de este autor

Entregados al delivery

"Hoy, tras dos meses de confinamiento por culpa de la emergencia sanitaria, los urbanitas españoles hemos terminado esclavos del take away y el delivery, una vez saciadas nuestras ganas de cocinar y agotado nuestro caudal de recetas para epatar a familiares y amigos"

Más en El Subjetivo