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Iker Izquierdo

Confusión climática

Hace unos años, la aparición de tornados en el levante español provocó un estallido de indignación ecológica entre los ecoconcienciados de la España democrática en decadencia. “Es la prueba definitiva de que el cambio climático ya ha llegado”.

Opinión

Confusión climática

Hace unos años, la aparición de tornados en el levante español provocó un estallido de indignación ecológica entre los ecoconcienciados de la España democrática en decadencia. “Es la prueba definitiva de que el cambio climático ya ha llegado”.

Hace unos años, la aparición de tornados en el levante español provocó un estallido de indignación ecológica entre los ecoconcienciados de la España democrática en decadencia. “Es la prueba definitiva de que el cambio climático ya ha llegado”, venían a decir, y siguen diciendo.

Después, Evo Morales, del que supimos que llegó a beber su propia orina para curarse enfermedades, afirmó tajantemente que el hombre era el responsable del maremoto que sacudió el nordeste de Japón y a punto estuvo de provocar una tragedia nuclear.

Sinceramente, yo ya no sé cómo no estamos todos muertos y bien muertos si al parecer los humanos nos empeñamos en destruir nuestro planeta, aunque es posible que la incesante cháchara ecológica llegue provocar instintos suicidas en la población.

Pero el problema del cambio climático y la “conciencia ecológica” es la cantidad de noticias contradictorias que nos desayunamos todos los días. Un mes tenemos dos noticias sobre un informe supuestamente científico que dice que la temperatura global de la tierra ha subido 0.8 grados en los últimos dos años y que el deshielo provocará el anegamiento de las costas; y al mes siguiente nos enteramos de que la Antártida aumenta su masa de hielo. Ahora resulta que el aumento de la temperatura seguramente provocará que las flores produzcan una mayor cantidad de partículas olorosas y los insectos que las polinizan pueden verse confundidos.

No hay mal que por bien no venga. El “amante de la naturaleza” estará muy contento. No necesitará esperar al fin de semana para ir al campo “a disfrutar”; podrá presumir frente a sus compañeros de oficina de sus habilidades para distinguir olores naturales. “Mira Juanjo, ahora podrás notar un ligero olor a madreselva, tomillo y zarzamora que viene desde la Gran Vía”, dirá. Om mani padme hum.

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