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Aloma Rodríguez

La nueva normalidad ya está aquí

«Con la nueva normalidad va a pasar un poco como la nueva política: nos acabará decepcionando cuando descubramos que en realidad se parece bastante a la vieja, aunque con una imagen mejor, como esos anuncios en los que la gente tiene dentaduras perfectas»

Opinión

La nueva normalidad ya está aquí

En la nueva normalidad que llegará pronto, mascarilla mediante, habrá algunas cosas conocidas, es decir, todo parecerá nuevo porque así lo llamamos aunque en realidad no lo sea. Por ejemplo, los bares: podrán abrir hasta las discotecas, pero sin la zona de baile, para que nos podamos ahorrar la molestia de fingir que vamos a otra cosa que no sea emborracharnos. Vuelve el fútbol, a puerta cerrada, pero en la tele le ponen sonido ambiente para darle emoción, pero en realidad se la resta porque lo que le da es artificialidad. Deberían poner en todos los partidos el audio del sketch de los Monty Python del partido de fútbol de filósofos que enfrentaba a las selecciones de Alemania y Grecia, “la presencia de Beckenbauer es un poco sorprendente aquí”, dice el comentarista al repasar las alineaciones. Los coles no abren, bueno, solo algunos, pero poco, depende de los criterios de cada comunidad. Pueden abrir si quieren, pero tienen que garantizar unas normas de higiene sin que nadie sepa muy bien cómo cumplirlas. Nadie sabe nada de cómo será la vuelta al cole, todos temen lo peor, la desidia, y aunque se escriben columnas aquí o allá, se comenta en los chats de padres sigue sin pasar demasiado. Nos escandalizamos un poco y luego a otra cosa. Lo de siempre. Lo único verdaderamente nuevo para casi todos va a ser la mascarilla. Para los pacientes respiratorios ni siquiera. Ni siquiera es muy original confundir a una nutria con un cocodrilo, ni la aparición del “Rambo de Requena”. Hasta vuelven las polémicas literarias: el primer indicio fue prepandemia, aquel intercambio entre Antonio Muñoz Molina y Javier Cercas a cuenta de Galdós, cuyo aniversario ha sido arrasado por la crisis de la Covid-19. En la nueva normalidad, ha sido a cuenta del prólogo que acompaña a la reedición de uno de los libros de Cristina Morales en Anagrama, Introducción a Teresa de Jesús, que apareció como Malas palabras en Lumen. No creo que estas polémicas le importen demasiado a nadie ajeno al sector, pero satisfacen una cierta nostalgia de cuando la conversación pública estaba menos atomizada.

Con la nueva normalidad va a pasar un poco como la nueva política: nos acabará decepcionando cuando descubramos que en realidad se parece bastante a la vieja, aunque con una imagen mejor, como esos anuncios en los que la gente tiene dentaduras perfectas. Como ya sucede, nos lamentaremos de no haber aprovechado para corregir algunas cosas o para activar algunos mecanismos para que no vuelva a suceder lo mismo. Por supuesto, la nueva normalidad será peor en algunas cosas –esperemos que no en las más importantes–. Lo que no queda claro es qué será mejor.

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