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María José Fuenteálamo

Las matemáticas de Sánchez

«Sí, qué y cómo se enseña en las aulas también repercute en los estereotipos de género. Y el Gobierno quiere meterle mano al asunto desde el colegio»

Opinión

Las matemáticas de Sánchez
Ballesteros|EFE

Al parecer, los loros y algunos monos también saben contar. Sin embargo, y siempre según estudios científicos, solo el ser humano realiza operaciones con números. Sumar y restar son, por tanto, pruebas de la evolución de la especie. La misma evolución que ha ido otorgando diferentes cualidades al comportamiento de hombres y mujeres. Nada como las matemáticas –la ciencia del «orden y la medida» según Descartes– para arrojar luz sobre el género. De la brecha salarial a la violencia sobre la mujer pasando por estadísticas que nos estallan en la cara: ¿porcentaje de mujeres escritoras o filósofas que han ‘caído’ en los exámenes de acceso a la Universidad? La mayoría de los años, 0%.

Sí, qué y cómo se enseña en las aulas también repercute en los estereotipos de género. Y el Gobierno quiere meterle mano al asunto desde el colegio. Y ahí se ha encontrado con las mates, esa asignatura que, dicen, se les atraganta más a las niñas que a los niños. El objetivo es que ellas miren las ecuaciones con otros ojos y no se acuesten con un problema sin resolver.

Somos todos seres matemáticos puesto que esta disciplina es la base de nuestro pensamiento conceptual. Y a la vez, de nuestro sistema económico. Ejercicio para paseo por zonas comerciales: fíjense a quiénes van destinados la mayoría de los escaparates. La cultura del género pasada por el bolsillo.

El debate se ha abierto por la Educación Primaria. En mi época empezábamos a contar con manzanas y ovejas. Veo poco tema género ahí, que me disculpe el Gobierno. Pero no sirvo para sus estadísticas: me chiflaban las mates. Ahora, compro totalmente la voluntad de enseñar más matemáticas para la vida. También para los políticos. Al mismo Gobierno le iría bien volver a las aulas. No solo del género viven nuestros problemas de números:

1. Las matemáticas y el recibo de la luz

Agosto. Calor. Y el precio energético por las nubes cuando supuestamente el mercado está regulado. Mucha matemática va a hacer falta para que el Gobierno explique cómo puede permitir que tengamos una de las facturas de la luz más caras de Europa cuando no poseemos los sueldos más altos. Llegar a rozar los 120 euros por Mw/h es una cifra que causa dolor.

2. Las matemáticas y el fraude

Una de cada seis empresas en ERTE que han sido investigadas por el Gobierno hacía trampas. Ya se imaginarán que no a favor de sus empleados. Seguir con la actividad normal mientras se reciben ayudas o plantilla que trabaja las mismas horas que antes porque ya paga las otras el Estado. Lo habrán oído ¿verdad? También se enseñan matemáticas revisando derechos laborales. Por cierto, ¿se acuerdan de los controles de horarios instaurados antes del COVID?

3. Las matemáticas y la España vacía

Ampliaciones estelares del Prat y Barajas. Quizá no haga falta decir más de cómo se apuesta por la otra España. ¿El tren de Extremadura? Ahí sigue, cómo algunas de sus carreteras, en negativo. Matemática pura.

4. Las matemáticas y los altos cargos

Ecuación de cálculo sencillo. 22 ministerios, el Gobierno con más altos cargos desde la Transición. Los porqués aquí también son importantes: reparto por acuerdos. Recuerden, los números nos ayudan a razonar.

5. Las matemáticas y los rescates

Más de 50 millones de euros para Plus Ultra. Es lo que el Gobierno aprobó para salvar a la aerolínea. El caso ha llegado a los tribunales. Otro ejemplo de cómo gobernar es gestionar presupuestos. Y la necesidad de explicarlo.

En 1943, Albert Einstein respondía a la carta de una joven estudiante: «No te preocupes por tus problemas con las matemáticas, los míos son peores», la tranquilizaba el genio. De algún modo, casi un siglo después Pedro Sánchez, podría decirles lo mismo a nuestras niñas. ‘No os preocupéis por vuestras matemáticas, que yo me ocupo, aunque mis problemas son peores’. Vale, no son problemas para niños de Primaria, pero son problemas matemáticos. Y son los nuestros. Aunque el Gobierno se acueste sin resolverlos. Y eso que dar ejemplo siempre fue la mejor manera de enseñar.

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