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Sonia Sierra

La mujeres ya podemos disfrutar del sexo

«No sé en qué ambientes se ha movido Irene Montero para tener esa imagen tan nefasta de los hombres y de las relaciones sexuales»

Opinión
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La mujeres ya podemos disfrutar del sexo

La ministra de Igualdad, Irene Montero. | Europa Press

Irene Montero escribió en su cuenta de Twitter: «La Ley de Libertad Sexual debe ser aprobada ya por una mayoría feminista fuerte. Para poner el consentimiento en el centro y acabar con la cultura de la violación. Por una cultura sexual de buenos tratos, relaciones libres y disfrutadas, también para las mujeres». Daban ganas de contestarle: «Oh, gracias, por fin vamos a poder disfrutar del sexo». A veces me pregunto si realmente es consciente de que forma parte de un Gobierno.

Para empezar, como usa «feminismo» a modo de comodín, ha logrado convertirlo en un significante vacío a costa de devaluar su significado: si todo es feminista, nada lo es. Las iniciativas parlamentarias han de salir adelante por los votos afirmativos y seguramente en el Congreso de los Diputados no existe una mayoría de personas feministas, voten lo que voten. Solo hay que ver que en la dirección de ERC -sus socios de Gobierno- hay un señor que cree que es difícil encontrar a mujeres para ocupar altos cargo y, a falta de otras cualidades, en su día propuso escoger a la Consejera de Educación por el tamaño de sus pechos. Y ahí sigue, dirigiendo el partido y cobrando un sueldo público como diputado del Parlamento de Cataluña. Pero bueno, lo de «mayoría feminista» es seguramente lo menos grave del tuit.

Los violadores son delincuentes y cualquier relación sexual no consentida es ya un delito. Está perseguido y condenado penal y también socialmente. Además, si existe una cultura de la violación, ¿quiénes son sus participantes? ¿Sus padres?, ¿sus hermanos?, ¿sus parejas?, ¿sus amigos? Porque los míos ya les digo yo que no. Si bien es cierto que se han de mejorar los protocolos de atención a las víctimas y se ha de dotar de más recursos a la justicia, para eso no hace falta criminalizar a la mitad de la población ni crear una nueva ley, si no destinar más dinero. El que se malgasta en su Ministerio, por ejemplo. O el de ese incremento del 166% en subvenciones que su compañera Colau ha regalado a entidades afines para cosas como la «agroecología feminista» y el «empoderamiento económico de las mujeres indígenas» que dudo que nos sirvan de nada a los barceloneses a los que nos sangran a impuestos.

Las leyes tienen que ser útiles para la ciudadanía y han de proteger a los más débiles, pero intentar legislar sobre el deseo sexual y el placer es, a todas luces, absurdo. ¿Qué artículo va a garantizar el disfrute de las relaciones sexuales? Pero lo más inquietante de las palabras de Montero es el adverbio «también». ¿Qué quiere decir con eso de que su ley va a procurar que las relaciones sean libres y disfrutadas «también» para las mujeres? ¿Es que hasta ahora las mujeres no hemos podido gozar de nuestras relaciones? ¿O la Ministra pretende ir más allá y nos va a proporcionar a todas un chulazo con el que retozar?

Yo no sé en qué ambientes se ha movido Irene Montero para tener esa imagen tan nefasta de los hombres y de las relaciones sexuales, aunque teniendo en cuenta que es amiga de Mónica Oltra, la cosa no pinta bien. Quizá con lo de cultura de la violación se refería a intentar obstaculizar la investigación de los abusos sexuales a una menor por parte del que era la pareja de Oltra. Porque yo sí te creo, hermana, pero a veces, no. O tal vez pensaba en las menores tuteladas que son prostituidas en Baleares mientras que ni el gobierno nacional ni el balear hacen nada para protegerlas.

Resulta curioso que desde ese supuesto feminismo de Podemos se presente a las mujeres como seres desvalidos a los que hay que tratar como eternas menores de edad en un mundo dominado por hombres atroces y, cuando de verdad hay casos graves de abusos sexuales, se borren del mapa y no digan ni mu. ¿Se sabe algo de la atroz violación a una cría de 16 años en Igualada que quedó sorda tras la brutal agresión? ¿Por qué no ha habido manifestaciones? También llama la atención que haya dedicado tanto esfuerzo a su ley del solo sí es sí -que es algo que ya sucede en la inmensa mayoría de los casos- y no mencione ni de pasada donde sí hay realmente un problema y es en las culturas en las que las familias deciden con quién se casan sus hijas sin que estas puedan opinar.

¿Qué se creen que significa el hijab que utilizan siempre que pueden? Es el símbolo de una religión en la que los padres suelen elegir con quién se casa su hija y, aunque no sea así, ella no se podrá casar con quien decida libremente, porque las mujeres musulmanas solo pueden casarse con hombres musulmanes, mientras que ellos pueden casarse con quien les dé la gana. ¿Han oído a Irene Montero o a alguien de Podemos hablar de esto? Si Teresa Rodríguez incluso reivindica un feminismo musulmán –como si tal oxímoron fuera posible- y nos manda a las demás a que leamos, a ver si aprendemos algo. Pues será que nos casen nuestros padres o ir tapadas de cabeza a los pies, porque otra cosa ya me contarán.

Así, en el festival de los despropósitos de ese carísimo Ministerio que nadie sabe para qué sirve, unos días se decretan alertas de peligro heteropatriarcal y otros, la propia ministra proclama como deseable que las mujeres puedan llegar a casa solas y borrachas. Yo no quiero que ninguna mujer llegue a casa sola y borracha. Prefiero que si se ha pasado con el pimple, tenga cerca a una amiga o un amigo o una pareja que la acompañe para asegurarle que no le pasa nada. Y lo mismo deseo para los hombres, claro. Pero bueno, ya he dicho que no sé en qué tipo de ambientes se ha movido Montero que, por lo que parece, no son demasiado recomendables.

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