MyTO

El síntoma Muguruza

«Parte de la juventud vasca está abducida por los Grandes Antiguos, monstruos políticos que aquí no vienen de Lovercraft sino de gente como Muguruza»

Opinión

Fermín Muguruza con motivo del estreno de la segunda parte de Black is Beltza: ‘Ainhoa’. | Ricardo Rubio (Europa Press)

  • Fernando Fernández-Savater Martín (San Sebastián, 21 de junio de 1947) es un filósofo y escritor español. Aficionado a las carreras de caballos y lector de Borges. Fue profesor de Filosofía. Destaca en el ámbito del ensayo y el artículo periodístico, y además, ha incursionado en la novela y el género dramático.

Empiezo por declarar que en sí mismo Fermín Muguruza, al que no pienso llamar «señor» para no degradar el apelativo, no me interesa nada o, como dice una joven amiga mía, nah de nah. No se me ocurriría escuchar su música (o lo que sea) voluntariamente, aunque alguna vez ha zumbado cerca de mí y no he tenido más remedio que oír sin escuchar. Por supuesto no he visto ni pienso ver Black is Beltza ni Black is Beltza 2, ni la tres o la cuatro o cualquiera de las que sigan la serie. En cuanto a las fábulas que cuenta sobre la heroína introducida por la malvada policía española para debilitar a la heroica juventud insurgente de Euzkadi, miren como me río. Recuerdo una pintada de antaño en la Parte Vieja donostiarra que rezaba –nunca mejor dicho- así: «No a la heroína y a todo el que te la quiere meter». Entonces yo apostillé que, salvo condenarse al onanismo o la castidad, no le queda a uno más remedio que elegir entre la heroína o el que te la quiere meter… 

«Incluso los ertzainas son vistos como enemigos del pueblo, por no hablar de la Guardia Civil o cualquier persona o institución que suene a España o a derecha»

Las demás opiniones de Muguruza sobre la novela Patria (le reprocha que pinta a los etarras como zombis o imbéciles, es decir, que por lo visto no le gusta el género realista), sobre Nacho Cano al que quiere «cancelar» por llevarse bien con Díaz Ayuso, sobre el odio que les tenía la policía española y la represión que ejercía sobre su cuadrilla de matones, sobre la «guerra» que hubo en Euzkadi, sobre su sí pero no a la violencia terrorista, sobre el implacable imperialismo de los años ochenta y el mundo nuevo que no llegó (¡menos mal, imaginen que la novedad sería multiplicar los muguruzas ad infinitum!), en fin todas esas zarandajas, pues nada, pura basura. A veces destaca una perla en su estercolero mental, como su lamento porque el 90% de las películas que se han hecho sobre el tema de ETA adoptan el mismo punto de vista, contrario al terrorismo. Pues mira, no me parece un tanteo tan desfavorable: yo he visto muchas películas sobre el nazismo y el exterminio de los judíos y ni una a favor de Hitler…

Su última película de animación la estrenó Muguruza durante el Festival donostiarra, en el Velódromo, cuyas tres mil entradas estaban vendidas desde hace semanas. Aclamación popular. Y eso es lo preocupante y lo único que me interesa de Muguruza. Es un síntoma del arraigo de la falsificación histórica y social que constituye el basso ostinato de tantos jóvenes vascos. Por eso aquí las fiestas populares son lugares de exclusión y hasta de persecución de quien no responde al patrón establecido. Y de la universidad, mejor no hablar. Por eso incluso los ertzainas son vistos como enemigos del pueblo, por no hablar de la Guardia Civil o cualquier persona o institución que suene a España o a derecha. Buena parte de la juventud vasca está abducida por los Grandes Antiguos, monstruos políticos que aquí no vienen de Lovercraft sino de gente como Muguruza. O del PNV, que es mas grande y mas antiguo todavía. Mira que pueden ser cazurros: el otro día Aitor Esteban reprochaba al rey su histórico discurso contra el separatismo catalán y decía que no puede ejercer como «el cancerbero de la unidad de España». No, hombre, mejor que se postule como patrono de la Fundación Sabino Arana… En fin, que gracias a los muguruzas y a la falta de escrúpulos de Pedro Sánchez y su recua, el futuro político del País Vasco sigue siendo black, beltza o cualquier cosa menos cívicamente decente.

18 comentarios
  1. vilasanche

    Fernandito ocurre que tú también has traído todo esto, has escrito mucho en el Pais, y has sido uno de ellos, no de los asesinos, sino de
    los que los entienden.
    Que sepas que para mi y supongo que muchas otras personas, los errores ídeologicos no son un ámbito religioso que admita perdón ni arrepentimiento, y que tú también eres lejanamente culpable, pero culpable, de la legitimación democrática de esta gente.

  2. 23xtc

    Sepan que a él le resbala ya todo es como Pedro Sánchez pero en intelectual. Ni le interesa, mortifica, indigna que opina sobre el Gregorio Morán.

    Lo que no se es que opina la que fue su jefa política en UP y D Rosa Diez, pero no esperan gran cosa es otra que resbala mucho. Calla lo que no la interesa pregonar.

  3. 23xtc

    opina sobre el Gregorio Morán. Vale para todas, todes, todos los que apoyan el indulto del «chorizo». De eso fue juzgado y condenado el padre de otro que llego a político muy de izquierdas EL ANTICAPI en el senado y la asamblea de Madrid. Los 4000 firmantes son «amigos», SE DEBEN FAVORES antes que cualquier consideración.

    Copio literal.

    Que Savater encuentre un lazo fraternal con Griñán dada la pasión de ambos por la equitación, es de su exclusiva incumbencia. Para mí lo llamativo no son las afinidades si no sumarse a una solicitud familiar y blanqueadora, que tiene visos de convertir los lazos de sangre en algo similar a la impunidad siciliana,

    Donde Savater ha tocado en el nervio sensible del cinismo político ha sido con el comparativo entre Bildu y Vox a la hora de servir de aliados parlamentarios de los dos grandes partidos.

    La Transición nos dejó un fondo insondable de incoherencia..

    Fernando Fernández Savater vio crecer el árbol entero, desde el tardofranquismo.

    En aquellos albores de la Transición, la politización de la inteligencia constituía una seña de identidad en la que Fernando F. Savater llamaba la atención. Era ácrata; no anarquista, entiéndase. Aún no había pasado un año de la muerte del Caudillo cuando publicó sus “Notas para la negación de la política” (1976), un alegato que tenía mucho de provocador al caracterizar la política, entonces dominante, como una inclinación ovejuna y burguesa. De esa época es su “Panfleto contra el todo” (1978).

    Volvió al San Sebastián de su infancia en el recién nacido campus de Sarriko (Universidad del País Vasco), donde tantas ilusiones académicas se vinieron abajo por el acoso de la incipiente “kale borroka” estudiantil. Escribía en Egin, apoyaba a Herri Bataruna y defendía como imprescindible la negociación con ETA. No les sirvió de nada cuando tuvieron que retirarse, amenazados de muerte y con protección policial. En Madrid, bajo el patrocinio del PSOE, logró que se representaran un par de obras de teatro, hoy olvidadas, cuyos títulos nos dan una pista; “Juliano en Eleusis” (1980) y “Vente a Sinaia” (1983).

    Creo que merece ser destacado como una de las figuras intelectuales más significativas desde la Transición y la ha construido en base a uno de los derechos inalienables del pensamiento, el de ser incoherente. Un elogio, porque muchas medianías lo intentan con más desparpajo que talento, pero él lo ha conseguido

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