THE OBJECTIVE
Román Cendoya

Óscar McCarthy Puente

«Espero que no se lleve ningún disgusto al descubrir que no se le percibe como fino, sutil, educado o respetuoso»

Opinión
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Óscar McCarthy Puente

Ilustración Alejandra Svriz

Parecía un hombrón —hombre de tamaño grande (no es un insulto)— fuerte y duro y resulta que es débil y blandito. Menos mal que Óscar Puente no tiene que pasar la prueba Pisa de comprensión lectora. Está por debajo de los que la pasan. Y eso sí que es difícil. Puente no distingue opinión de diagnóstico. Considera que todo lo que no sea que se le admire, adule y lisonjee (no es insulto) es insulto grave.

Sectario es descripción real de su forma de ser. Los que se esconden detrás de un muro rechazando al resto de la sociedad son sectarios (no es un insulto). Óscar Puente es tan sectario que, siendo un servidor público, bloquea en redes a los que discrepamos de él y de sus formas de manifestarse.

Considera que definirlo como «zafio» es un insulto. Según la RAE es «Dicho de una persona: Grosera o tosca en sus modales, o carente de tacto en su comportamiento». Puente tiene que ponerse el vídeo de la investidura de Alberto Núñez Feijóo, ganador de las elecciones, y cuando vea al que se subió al estrado, suplantando al cobarde —por no comparecer— de Pedro Sánchez, podrá ver lo que la RAE define como zafio. O sea, Óscar Puente. Por si no lo sabe, el diccionario también dice que zafio es «Dicho de una cosa: Tosca o vulgar». O sea, él mismo.

Agresivo, la RAE entre sus acepciones reza: «Propenso a faltar al respeto, a ofender o a provocar a los demás». Si Puente lee sus tuits o escucha muchas de sus intervenciones comprobará que él es un magnífico ejemplo de agresividad.

Podría extenderme con la lista de descripciones que los periodistas hemos hecho del ministro desde el 26 de septiembre. Espero que no se lleve ningún disgusto al descubrir que no se le percibe como alguien que es fino, sutil, educado o respetuoso. No. Eso no es Óscar Puente.

«Óscar Puente es una persona que se comporta de manera airada y violenta, o sea, según la RAE un energúmeno»

Es evidente que su nivel de desconocimiento de la lengua española es enciclopédico. El exalcalde de Valladolid considera que es un insulto que se le describa como «provocador electoral nato». No. Eso no es ningún insulto. «Provocador» no es insulto. «Electoral» tampoco es un insulto. Y «nato» menos.

Los periodistas y columnistas utilizamos las palabras para describir lo que vemos y, por lo publicado, es evidente que Óscar Puente es una persona que se comporta de manera airada y violenta, o sea, según la RAE un energúmeno. El balance de lo publicado es demoledor en su contra. Porque ministros del gobierno hay muchos. Con Pedro Sánchez una multitud. La pregunta oportuna es por qué de Óscar Puente hay «tres folios» de descripciones sobre su forma de ser y su conducta y sobre sus compañeros de gabinete no. Si fuera una campaña orquestada de desgaste al gobierno la haríamos contra todos. Pero no. El que resulta ser descrito de esta forma es Óscar Puente, quien nos acusa a los columnistas de escribir haciendo una reflexión previa. Así es y además trabajamos en soledad y lo que escribimos antes de enviarlo volvemos a leerlo. Quizás Óscar Puente debería pensar por qué tantos columnistas de tantos medios lo vemos así.

Puente ha abierto un hilo que actualizará periódicamente. Yo no lo podré ver porque, como tiene un manifiesto fanatismo e intransigencia en la defensa de su ideología, es decir es un sectario, me tiene bloqueado. Óscar Puente dice, en su hilo, que juzguemos o no si son de interés los tres folios de, según él, insultos. No tienen ningún interés. La única utilidad pública es poder comprobar que es un malversador de fondos públicos, porque destina el dinero de los contribuyentes a medir la temperatura de su ego y vanidad. Y además sirve para corroborar que es una persona con escaso entendimiento o razón. Que le busquen en la RAE qué es ser eso.

El otro interés que tiene es comprobar cómo el ministro atenta contra el artículo 20 de la Constitución en el que «se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción».

Es fascinante ver cómo en el gobierno autoproclamado «progresista» hay un Óscar McCarthy Puente autorizado a pisotear el derecho a la libre expresión y libertad de pensamiento; todo en nombre de Pedro Sánchez.

Este McCarthy de pacotilla, con dinero público, no sólo publica lo que se dice de él que no le gusta, sino que señala a los medios que le critican y ha elaborado una lista de nombres, en los que pone colorines para señalar a los que menos le gustamos. Dentro de su sectarismo, lo que más me preocupa es que ahora, que por fin llego a la edad, me niegue la «tarjeta dorada de Renfe» por lo que escribo.

A lo que no estoy dispuesto es a caer en la trampa de que el «portacoz» (ésa es mía) —el hombre que hace de portavoz soltando frases a modo de coces— nos distraiga de lo importante.

Pedro Sánchez se ha largado de España sin responder a los negocios paraoficiales que ha hecho su mujer, Begoña Gómez. ¿Qué hace la mujer del presidente firmando dos cartas de recomendación a favor de una UTE —curiosamente la adjudicataria de los once millones de euros— en las licitaciones del Ministerio de Hacienda? El silencio no arregla, sino todo lo contrario, las inexplicables gestiones realizadas por la mujer del presidente para el rescate con dinero público de Air Europa y Globalia. ¿De cuántos actos impropios más vamos a enterarnos?

Y para susto de muchos, la UCO ha podido actuar en la República Dominicana. ¿Cuántos que pensaban vivir allí su futuro, a salvo de la justicia española, tienen que empezar a cambiar sus planes? Tantas idas y vueltas, sin declarar, del Airbus 310 y del Falcon 900 para que se persone la UCO. Seguro que para Óscar Puente y para la empresa que nos lee por obligación todas estas preguntas legítimas son insultos.

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