THE OBJECTIVE
José María Rotellar

Sánchez nos lleva a la pobreza

«España sólo crece por gasto público, el buen comportamiento del sector exterior y la acumulación de población, no por generación de riqueza, que disminuye»

Opinión
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Sánchez nos lleva a la pobreza

Ilustración de Alejandra Svriz.

La inflación en diciembre se sitúa en el 2,8% interanual, según ha confirmado el dato definitivo del IPC de dicho mes, que corrobora el del indicador adelantado, acelerándose 4 décimas respecto al dato de noviembre. La subyacente se sitúa en el 2,6% interanual, dos décimas más que en noviembre, que sigue mostrando resistencia a la baja, y el IPC armonizado con la UE en el 2,8% interanual, que es el homogéneo con el resto de la UE y sobre el que se basa el BCE como indicador de precios. Mensualmente, el IPC crece un 0,4% y la subyacente también un 0,4%. Es decir, la inflación repunta, no sólo por aceleración del dato interanual, que por comparación podría crecer debido a efecto estadístico, sino que se produce un crecimiento de la inflación mensual, cosa que ya sucedía en octubre y noviembre, de manera que estamos asistiendo a una tendencia de nuevo ascendente de los precios. 

Lo grave es que estos ritmos de crecimiento de inflación se producen sobre niveles de precios muy elevados alcanzados en los meses anteriores, con lo que sigue mermando el poder adquisitivo de los agentes económicos. La acumulación del deterioro de dicho poder adquisitivo es intenso y los agentes económicos han ido gastando sus ahorros y ajustando su cesta de la compra. Es cierto que la rebaja de tipos puede dejarles algo de renta disponible si tienen financiación a tipo variable y se la revisan, pero esa mayor laxitud en tipos puede traducirse en un repunte mayor de la inflación, que es preocupante. Por eso, es preocupante que el BCE haya emprendido esa senda de bajada de tipos que puede resucitar la tensión inflacionista y provocar un nuevo rebrote. Se equivocaron en la reacción a la inflación y esperemos que no se equivoquen al flexibilizar antes de tiempo la política monetaria. 

Todo ello, hace que desde que gobierna Sánchez la inflación haya subido un 20,02%, mientras que la subyacente, durante su mandato, lo haya hecho un 18,07%. Sólo por el efecto precios, somos un 20% más pobres, con el problema de que si se intenta compensar con indexación de salarios, la espiral inflacionista será mayor todavía.

La contención que hubo de la inflación llegó muy tarde y duró poco, pues vuelve a acelerarse, al haberse producido durante tantos meses una merma en la renta disponible a los agentes económicos, que se empobrecen, especialmente las familias, afrontando, con los ahorros generados durante la pandemia ya gastados, un horizonte muy difícil, en el que la mitad de los españoles tiene dificultades para llegar a fin de mes, mientras el Gobierno los sigue endeudando y asfixiando con impuestos, con más de 80 subidas, con un nuevo incremento de impuestos aprobado, otro por RDL, y otro que no ha salido adelante pero que quería aprobar, como el de los seguros de salud.

Por otra parte, cuando se desaceleró, no se debió al Gobierno, ni al actual ni a ninguno, porque la inflación es un fenómeno monetario y, por tanto, depende de la cantidad de dinero que haya en el sistema. Lo que sí que puede hacer un Gobierno, como el de Sánchez, es dificultar la transmisión de la política monetaria incrementando el gasto público, que ha hecho que sea necesaria una mayor intensidad y duración de dicha contracción monetaria, pero no baja gracias al Gobierno, sino que cuando baja es a pesar del Gobierno, que con su política de gasto público desmedido introduce elementos que pueden retrasar la adecuada transmisión de la política monetaria, como digo, enquistando el problema y provocando mayores esfuerzos por parte del banco emisor para poder controlarla, que puede provocar que repunte, como en los últimos meses. Si del Gobierno dependiera el banco central, probablemente tendríamos la moneda devaluada varias veces y la inflación creciendo de manera intensa, porque habrían provocado una expansión monetaria imprimiendo dinero. Afortunadamente, no está en sus manos.

«La evolución del crecimiento económico, basado en el gasto público (que ha expulsado a la inversión), ha tensado los precios al alza»

Además, la preocupante evolución del crecimiento económico, basado en el gasto público (que ha expulsado a la inversión), ha tensado los precios al alza durante mucho tiempo, con riesgo de rebrote inflacionista para finales de año. La inflación repunta y el resto de indicadores, donde sí que influye decisivamente la política económica del Gobierno, son malos, pese a su apariencia de corto plazo. 

Ese empobrecimiento queda de manifiesto con los datos del PIB per cápita, al haber caído, de nuevo, por debajo del 90% de la media de la UE en PIB per cápita en paridad del poder de compra, lo que hace que España pueda recibir fondos de cohesión.

La política económica del Gobierno nos empobrece, al drenar recursos a familias y empresas con un nivel de impuestos potencialmente confiscatorio; con el gasto público que dificulta la adecuada transmisión de la política monetaria y que tensa artificialmente los precios hacia arriba; y con la ausencia de reformas estructurales que hace que España sólo crezca por gasto público, por el buen comportamiento del sector exterior y por acumulación de población, no por generación de riqueza, que disminuye, como muestra el PIB per cápita. Los datos son irrefutables; quien no quiera verlo es que se quiere autoengañar.

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