The Objective
Tadeu

Mandon, general francés

«¿Se imaginan este discurso de ‘realpolitik’ en boca el jefe del Estado Mayor de la Defensa? ¿Conocen siquiera su nombre los españoles…?»

Opinión
Mandon, general francés

Ilustración de Alejandra Svriz.

Grandísimo discurso, y sin precedentes en tiempos de paz, el del jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas el pasado 18 de noviembre, ante un numeroso grupo de alcaldes del país. La configuración sería atípica en España, no así en Francia, donde estos lucen la faja tricolor y gestionan realmente los asuntos inmediatos del pueblo para el pueblo, ese vecino que quiere que sea el alcalde, por decirlo en rajoyés. Aquí en V.O.

En el país vecino al ejército de le conoce, desde siempre, como el Gran Mudo, el que ha de mantener siempre una exquisita mudez sobre cualquier asunto con el mínimo tufo político.

En este sentido, la alocución de Fabien Mandon (qué buen juego de palabras si fuera Mandon general en España) rompe, y de qué manera, el tabú: es un discurso de estadista, que advierte sobre los peligros geoestratégicos de Francia y, por ende, de la Europa Unida a la que también pertenece, afortunadamente, España. (¿Qué sería de ésta con una defensa a lo Robles, si fuera un país extracomunitario yendo por libre?).

Es un discurso visionario, digno de Churchill, y muy poco al gusto del día. Unas palabras que pueden resultar chocantes a los oídos de unas sociedades del bienestar más adocenado, amnésicas de su historia y enfrascadas en debates identitarios estériles y guerras (contra)culturales muchas veces ridículas que impiden atisbar con lucidez los desafíos reales de nuestro tiempo y de un incierto futuro, más cercano de lo que se pensaba hasta hace poco.

Y es que «el final de la historia» decretado por el adivino Fukuyama nunca se produjo. Hoy más que nunca, la historia está, trágicamente, en marcha y resuenan sin cesar los tambores de guerra por doquier.

La primera del general francés, en la frente: «Sinceramente, hoy veo que todas las previsiones que se habían hecho sobre nuestro país y que figuran en los grandes documentos de evaluación estratégica de nuestro entorno se están concretando y, lamentablemente, el deterioro se está acelerando».

Seguidamente, una constatación dolorosa y un ejemplo concreto sobre el que la prensa ha pasado de puntillas: «Primer gran fenómeno: tenemos una retirada de Estados Unidos de Europa. Esto es algo que, para nosotros, era casi imposible porque es el país de la libertad, un país cercano, un país que participó en nuestra liberación del yugo alemán, un país con el que tenemos relaciones extraordinarias en todos los ámbitos. Sin embargo, desde hace varios presidentes estadounidenses [nótese, no solo el enloquecido Trump], se observa de forma constante que, en el ámbito de la defensa, Estados Unidos se está centrando en Asia. Hace unas semanas, los estadounidenses decidieron retirar sus tropas de Rumanía, donde tenían varios miles de soldados en un momento en que hay una guerra en nuestro continente. Los rumanos se vieron amenazados por los rusos al comienzo del ataque a Ucrania. Los estadounidenses están retirando sus fuerzas del flanco este de la OTAN».

Acto seguido, una valiente advertencia sobre China, de la que buena nota deberíamos tomar vistos los extraños manejos sanchistas y zapateriles con la mayor dictadura del mundo: «China se ha convertido en una potencia económica importante y, en el ámbito militar, plantea un problema de poderío militar a Estados Unidos. Ha sabido perfeccionarse en todos los ámbitos. Quienes hayan visto las imágenes muy escenificadas del 3 de septiembre en China, en las que el presidente chino recibía a un grupo de líderes, habrán visto desfilar lo mejor que hay hoy en día en el mundo en términos de equipamiento militar, desde drones hasta satélites, misiles balísticos y fuerzas que desfilaban con un rigor y un orden extraordinarios. Ha hecho una demostración de su potencia militar».

Y el peligro militar chino expansionista esta vez tiene su calendario, y es muy preocupante: «Hoy en día, en el Pentágono hay un reloj visible para todos los oficiales que prestan servicio allí y que cuenta los días que faltan hasta 2027, porque, para Estados Unidos, en 2027, China se apoderará en esa fecha de Taiwán y entrará en confrontación. Lo que quiero decir es que no se trata solo de análisis de los servicios de inteligencia. Tenemos a la primera potencia mundial actual que sitúa en el centro de su defensa el horizonte de 2027 y posibles enfrentamientos».

Luego, el peligro inmediato y más cercano, Putin, el tirano imperialista : «Está la guerra en nuestro continente. Desde hace casi cuatro años. En 2008, Rusia decide atacar Georgia. En 2014, se apodera de Crimea. En 2022, relanza un ataque en Ucrania y se apodera de cuatro regiones que hoy en día ha conquistado prácticamente en su totalidad. Cuando vemos esta secuencia, no hay motivos para imaginar que sea el fin de la guerra en nuestro continente. Por desgracia, Rusia hoy, según la información a la que tengo acceso, se está preparando para una confrontación con nuestros países en el horizonte de 2030. Se está organizando para ello y está convencida de que su enemigo existencial es la OTAN, son nuestros países».

Sin rodeos, se refiere al terrorismo yihadista, que se ha desplazado: «Hoy en día, los líderes terroristas que antes tenían su base en el Levante, Oriente Próximo y Oriente Medio y Afganistán se encuentran ahora en África. Una África en la que el Sahara está profundamente desestabilizado, con numerosas juntas militares que han llegado al poder y que no logran estabilizar la seguridad en sus países».

Y un dictamen sobre Gaza e Israel que resultaría intolerable en nuestros lares por parte de la izquierda: «En Oriente Próximo y Oriente Medio, la situación tampoco es buena. Por desgracia, todos ustedes han sido testigos del terrible ataque del 7 de octubre contra Israel, una barbarie en estado puro, la barbarie más absoluta. A continuación se produjo un combate que se extendió progresivamente desde Gaza a toda la región, con bombardeos y lanzamientos de misiles entre Irán e Israel, en Yemen, lo que amenaza la circulación del flujo económico mundial en el Mar Rojo, donde intervienen nuestras fragatas y nuestros aviones para proteger el tráfico comercial. Era inevitable actuar». (¿Será que España no protege al suyo porque no tiene tráfico en la zona?)

Y ahora la gran advertencia existencial para Europa: «Este panorama es muy sombrío, y lo siento, pero creo que hay que decirlo. Porque tenemos la suerte de haber crecido y de vivir en un mundo en paz. Nuestras sociedades, que han vivido la atrocidad de dos guerras mundiales y que llevan décadas viviendo en un entorno pacificado, han pensado que la paz estaba definitivamente asegurada. Por desgracia, todo lo que ocurre a nuestro alrededor demuestra que algunos han optado por la fuerza. Rusia, hoy en día, está convencida de que los europeos son débiles. Sin embargo, somos fuertes. Somos fundamentalmente fuertes. Somos fundamentalmente más fuertes que Rusia. Pero hay que aceptar que vivimos en un mundo en peligro y que puede que tengamos que utilizar la fuerza para proteger lo que somos. Creo que esto es algo que ha desaparecido por completo de nuestras conversaciones familiares. Imagino que, en sus municipios, es poco frecuente que nuestros conciudadanos hablen espontáneamente del peligro que representa Rusia. El terrorismo nos ha marcado profundamente. Creo que la actuación de nuestros soldados de las fuerzas de seguridad interior y de las patrullas de los equipos Sentinelle, para quienes las viven, nos recuerda el riesgo terrorista. Pero el principal riesgo hoy en día es el riesgo de mostrar debilidad frente a una Rusia que no tiene complejos a la hora de usar la fuerza y que aprovechará su ventaja si siente que seguimos siendo débiles».

Y lo justifica: «Rusia, al comienzo del conflicto en 2022, contaba con menos de un millón de hombres y mujeres bajo el uniforme. Su proyección para 2030 no está lejos de los 2 millones. El 40% de su economía se destina a la industria de defensa. Hoy en día, Rusia produce más equipamiento de defensa del que consume en el frente. Está claramente en una fase de preparación para algo más».

Y por fin el párrafo que ha levantado tantísimas ampollas, a derecha e izquierda y al centro, pues aborda el gran tabú de nuestro tiempo: ¿estamos los europeos dispuestos a sacrificar a nuestros hijos en caso de una agresión que ponga en riesgo nuestro modelo de sociedad democrática? 

«Lo que nos falta, y ahí es donde ustedes tienen un papel importante, es la fuerza de espíritu y aceptar sufrir para proteger lo que somos. Los ejércitos son una parte integrante de la nación. Las mujeres y los hombres que hoy en día están destinados en todo el mundo tienen entre 18 y 27. Son jóvenes, proceden de sus municipios, tienen las mismas aspiraciones y cumplirán su misión si sienten que el país cumple con ellos. Si nuestro país flaquea porque no está dispuesto a aceptar la pérdida de sus hijos, pues hay que decir las cosas como son, a sufrir económicamente porque las prioridades se centrarán en la producción de defensa, por ejemplo, si no estamos preparados para ello, entonces estamos en peligro».

E insiste: «Podemos tener la sensación de que [el peligro] está lejos. Es cierto que sigue estando lejos. La mecánica no consiste en que los tanques rusos desembarquen en Alsacia. La mecánica es una mecánica de solidaridad, es una mecánica de solidaridad con los países que hoy se encuentran en el flanco este de la OTAN, que podrían ser atacados y a los que iremos a proteger por solidaridad. Y, desde el momento en que nos comprometemos en solidaridad, en ese momento, comprometemos a las jóvenes y a los jóvenes que han elegido servir con el uniforme».

Y propone una respuesta, como gran estadista que está demostrando ser en este discurso: «He dado a las Fuerzas Armadas el objetivo de estar preparadas en tres o cuatro años, pero necesito que la nación esté dispuesta a apoyar este esfuerzo. Estoy convencido de que, si nuestros enemigos ven nuestra determinación de defendernos, de proteger nuestros valores y nuestra historia, se irán a otra parte porque saben que somos más fuertes. Pero hay que demostrarlo, y hay que hacerlo en los próximos tres años. Es fundamental».

Y entonces, la gran llamada al pueblo: «Sabéis, los ejércitos franceses son 200.000 personas, estadísticamente cinco personas por municipio. Si hago la división, no es mucho. Es mucho, pero no es mucho. Más allá de estos 200.000 militares, están los reservistas, y vamos a duplicar el volumen de nuestra reserva en los próximos años, hasta alcanzar los 420.000 reservistas. Estos reservistas también proceden de sus municipios, forman parte de las fuerzas vivas».

 Y, por fin, es imperativo acabar con la dependencia de EEUU: «Creo que a nuestros conciudadanos no les resulta espontáneo saber que el esfuerzo en la defensa francesa se traduce en puestos de trabajo, en valor añadido para nuestras regiones, nuestros departamentos y nuestros municipios, porque Francia es soberana, es decir, quiere mantener el control de su destino. Nuestra herramienta de defensa depende de nosotros. Todo lo que es estratégico se hace en Francia. Por cada euro invertido en defensa, se obtiene un rendimiento de 1,65 euros en nuestros territorios, porque no hemos optado por comprar a Estados Unidos, y estamos muy contentos de ello. Por eso hay que proseguir este esfuerzo a nivel europeo, para que los europeos, acostumbrados desde la Segunda Guerra Mundial a que Estados Unidos les proporcione el equipamiento, decidan con mayor firmeza equiparse en nuestras regiones, porque tenemos los conocimientos técnicos necesarios. Podemos controlar nuestra defensa en el futuro, en cualquier caso más que en la actualidad».

Y algo insólito, la logística del Ejército, ¡que depende también de los alcaldes!: «Hoy, y aún más potencialmente mañana, si nos encontramos en una situación de crisis, ustedes son la retaguardia de las fuerzas armadas y nuestros soldados lucharán con la mente libre. La retaguardia es fundamental, es la capacidad de las mujeres y los hombres que se mudan a menudo para poder encontrar una plaza en la escuela, en la guardería. Es la capacidad de encontrar una vivienda. Estadísticamente, un oficial se muda cada dos o tres años. Un suboficial, cada diez años, por lo que el problema es menos intenso. Pero, hoy en día, entre las preocupaciones que me transmiten nuestras fuerzas armadas, la familia ocupa el primer lugar porque es difícil encontrar trabajo y porque las fechas de destino suelen ser tardías y resulta difícil encontrar plaza en la escuela. Para mí, estos son criterios fundamentales para retener el talento. Necesito que me ayuden a retener el talento en las fuerzas armadas francesas: cuando las personas brillantes ya no pueden cuidar de sus familias, hoy en día se van a otros lugares. Ustedes también son, y pienso en particular en nuestro ejército de tierra, actores clave para permitir un buen entrenamiento de nuestras fuerzas».

Y la apoteosis, la memoria sin la cual no hay nación: «Por último, ustedes son los guardianes de la memoria. También en este sentido, todos tenemos un vínculo con un pueblo, con un municipio, con su historia. Y esa historia es la memoria de los antepasados que se transmite de generación en generación. Son también los monumentos a los caídos y los momentos de conmemoración en los que recordamos por qué lucharon esas personas, por qué dieron su vida. Hoy en día no tendría sentido detener lo que generaciones anteriores han hecho por nosotros. Por lo tanto, creo que el papel de la memoria es fundamental hoy, y sé lo mucho que se esfuerzan por mantenerla en sus municipios. Para mí, es uno de los elementos que conforman la fibra profunda de la resistencia francesa».

¿Se imaginan este discurso de realpolitik en boca el jefe del Estado Mayor de la Defensa? ¿Conocen siquiera su nombre los españoles? ¿Se imaginan que este discurso lo pronuncie el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el rey de España? Pues eso.

Coda 1) El peligroso juego de Ábalo(rio)s. Por fin ha entrado Ábalos en la cárcel por riesgo máximo de fuga, después de año y medio de poder fugarse (tal como se chotea el inspector Espada) y sin correr el menor riesgo de ser detenido, pues no llevaba puesta pulsera telemática alguna, y la salida por carretera o los viajes por el espacio Schengen no requieren de control de pasaporte (el pasaporte lo había entregado, eso sí, cabe suponer que para no viajar a países exóticos sin convenios de extradición).

 Y entra Ábalos (con su guardaespaldas Koldo García) cuando Cerdán acaba de salir porque, supuestamente, ya no puede ni fugarse ni destruir pruebas. Como si no pudiera hacerlo a partir ahora…

 Más parece que la Fiscalía Anticorrupción, que es la que pide las cautelares que suele conceder el juez, y que parece ir milagrosamente por libre respecto a la Fiscalía General del PSOE, esté presionando, con palos y zanahorias, a los imputados para que canten. El gran cantaor a fecha de hoy está siendo Aldama, al que se le piden pocos años en comparación con los muditos: una condena que éste debe de dar por hecha, pero que considerará asumible al no tener antecedentes y fiado a su probable buena conducta: en un par de años salidas de fin de semana y luego, si eso, solo pernoctas. ¿Será el ejemplo del pentito Aldama suficiente aliciente para el trío del Peugeot? ¿Contarán todo lo que saben (y puedan probar) para que colaboración con la justicia haga que ésta sea más clemente con ellos? 

Empieza pues una violenta guerra de nervios, con estrategias de defensa cambiantes, avisos envenenados a navegantes, revelaciones dosificadas… 

Ábalos sabe que su peor pecado sea probablemente el único que no entraña tipo penal, ese guarreando con tías por el que sangraba en la entrevista a El Mundo antes de ingresar en Soto del Real. El puritanismo de la izquierda, ya se sabe, es letal.

En esta dinámica está inserta hoy la política nacional, con un Gobierno cada vez debilitado, al albur de las imputaciones del entorno del Presidente y del Partido, y que, sin el apoyo de los siete diputados de Junts, se expone a no poder aprobar ni una sola ley ni, mucho menos, unos presupuestos. 

Y el PSOE, como no se cree su propio CIS, sabe que su futuro electoral es negrísimo; en Extremadura, el varapalo puede ser histórico e inaugurar una serie de descalabros encadenados. Cuando una dinámica electoral arranca con fuerza, adquiere inercia imparable. 

Como la lucidez es lo primero que se pierde cuando se está en el poder, todo lo debe de fiar el anémico sanchismo al escándalo del PP en Almería, y a futuras sentencias de la Kitchen y alguna que otra pedrea, para que cunda entre la opinión pública el «PP y PSOE son lo mismo», ese mantra que a la postre lo beneficia, pues para los suyos es una coarta moral para seguir votándolos: pues si son lo mismo, se activa el clásico adagio moral «lo mismo, pero prefiero a mis hijos de puta». Sobre todo si sólo estos últimos pueden impedir que el diablo que viste de Vox llegue al poder. Saben que Abascal, a poco que tenga buenos resultados, no renunciará a ser vicepresidente de Feijóo, e influirá tanto en el Gobierno como lo hizo el Podemos de Pablo Iglesias en el Gobierno en su día. La única baza de Sánchez es que Vox amenace con el sorpasso al PP, como lo hizo Ciudadanos en su día: si llega ese día antes de julio de 2027, convocará elecciones. A cara (de perro) o cruz.

Coda 2) Borbones. No es casualidad que coincida con la humillación al rey Juan Carlos, privado de actos oficiales, y convidado a una vergonzante merendola familiar sin testimonio gráfico (como decía la prensa franquista) el estreno en TVE de la serie Ena, que retrata la trayectoria vital de la reina consorte María Eugenia, madrina de Felipe VI, la nieta preferida de la Reina Victoria, esa inglesa liberal que se casó con Alfonso XIII, el abuelo de Juan Carlos y padre de Don Juan, Conde de Barcelona. La serie se refocila en la conocida la vida disipada del monarca, que murió en el exilio, tanto como la de su emérito nieto, que también en el exilio. Es como si en la genealogía de los Borbones saliera uno malo, uno bueno, uno malo y uno bueno. Esperemos que Leonor no cumpla con la serie binaria.

En la entrevista, en francés, en la cadena pública France 3 del pasado miércoles, Juan Carlos pareció esbozar un movimiento de repliegue respecto a lo escrito en su libro, en sus críticas a su hijo y al gobierno, y sus piropos a Franco, seguramente con vistas a calmar las aguas poco antes de que llegue a las librerías la traducción al español de su autobiografía, si no desautorizada, sí al menos inautorizada por la Casa Real. 

Llega perfecto el libro para la campaña de Navidad, para que Planeta y el autor hagan caja, para que las tertulias tengan algo que llevarse al diente. Y como pre-guión de una serie de televisión: seguro que en Atresmedia ya están trabajando en ello.

Coda 3) Boualem Sansal. Una vez liberado y de vuelta a Francia, pasando por Alemania, el inmenso escritor que es demostró en la primer entrevista, en directo, en la televisión pública y en un programa de libros, la inmensa persona que también es. Se produjo este miércoles en el programa La Grande Librairie, en prime time (a la hora de La Revuelta en TVE, para hacernos una idea).

Al periodista Augustin Trapenard, el nuevo Bernard Pivot, le relata la escena antes que fuera traslado para ser liberado y trasladado a Alemania. Al escritor franco-argelino le hicieron entrar en un despacho de la prisión donde lo esperaba un general; y así cuenta Sansal cómo fue la conversación:

P.- Buenos días, señor Sansal, ¿se encuentra usted bien?

R.- Sí, ¿y usted?

P.- En la hipótesis, y digo bien hipótesis, de que se le libere, ¿va a seguir criticando a su país de esta manera, todo el tiempo, va a denigrarlo, a atacar a la religión, al islam, al presidente? En definitiva, ¿va a seguir denigrando a Argelia…?

R.- Yo nunca he criticado Argelia, yo critico a un régimen, crítico una dictadura, crítico a personas concretas, y digo sus nombres. 

P.- Pero si se le libera, ¿pondría líneas rojas a su libertad?

R.- No conozco líneas rojas. El único documento que puedo aceptar como línea roja es la Constitución [argelina]. Y la Constitución me garantiza la libertad de expresión, y yo me he expresado en el marco del artículo que la garantiza en la Constitución.

Y, optimista infinito, afirmó en la entrevista su voluntad de regresar a Argelia para recoger sus cosas, su ordenador, sobre todo, donde está la nueva novela ya acabada que no pudo enviar a su editor; y luego volver a Francia, esta vez para instalarse en ella definitivamente. Sobre el futuro de su país, declara:

R.- Tengo la esperanza de que el régimen argelino acabará cayendo. Y que tal vez Argelia se encamine hacia la democracia, lo cual en el contexto actual es posible. Hoy el régimen se tambalea, y podría caer en los días o semanas que vienen. Y en tal caso los argelinos, sobre todo los jóvenes, podrán volver a protagonizar el célebre milagro de las manifestaciones de 2001 y de 2019. Y tomarán las calles y se adueñarán de su destino.

P.- ¿Cuenta tanto usted con esa juventud?

R.- Sin duda alguna: son jóvenes, son buena gente, son inteligentes, tienen ganas de vivir, de abrirse al mundo; ahora están prisioneros…

P.- Y ahora ya en Francia ¿se siente usted sereno?

R.- Francia es mi país, la gente lo olvida, y se lo recuerdo constantemente, que cuando yo nací (1944) Argelia era francesa. Y yo nací francés, como era natural. Y durante toda mi escolaridad yo era un francés en un país que se llamaba Francia, Argelia era Francia. Y luego hubo un divorcio en 1962. Y yo me quedé en Argelia porque mis padres lo hicieron pero habríamos podido, como muchos, irnos a Francia, pero nos quedamos…

P.- Cuando le detienen en el aeropuerto de Argel, lo esposan, lo encapuchan, lo suben en un coche sin saber adónde lo llevan y sin explicación alguna, ¿cómo se siente? Es algo tremebundo lo que se produce, ¿se da cuenta enseguida de ello?

R.- Es la humillación. ¡Nunca me he sentido tan humillado! Me meten en un lugar asqueroso, fétido, podrido, una prisión tal vez, no lo sé… Me desnudan, me meten un dedo en el ano por ver si llevo algo, es una locura, es muy humillante… Y luego me empujan, literalmente, me empujan a una celda en la que no había estrictamente nada. Ni una cama, sin ventana, nada. Ni aire, bueno, igual un poco pasaba por debajo de la puerta. Llega entonces un tipo con dos botellas, una de agua mineral y otra vacía. Pregunto qué he de hacer, y me dice que una es para beber la otra para mear… Le pregunto: «¿Y para lo demás?». «Eso se verá mañana…»

P.- Lo mantiene allí seis días, lo interrogan… y luego lo trasladan a Koléa, una de las prisiones más grandes del continente africano, donde pasará la mayor parte de su detención. ¿Por qué razón, por qué lo encarcelaron, en el fondo? No por sus libros, que no están hoy censurados en Argelia, sino por otra cosa, ¿por qué lo detienen?

R.- No lo sé, creo que para el régimen argelino represento un peligro. Soy un hombre libre, tomo la palabra. Mis libros se venden en Argelia, antes estaban prohibidos, pero ahora no. Y porque tengo cierta notoriedad internacional. Por mí mis relaciones, mis intervenciones en televisión, etc. Y entonces el régimen debió de decirse que este hombre acabará siendo peligroso… ¿y qué podemos hacer? Me observaban desde hacía años. Y el año pasado en el contexto de las relaciones extremadamente tensas entre Francia y Argelia, intercambios de insultos todos los días y demás… debieron de pensar que era el momento de apresarme. Como un rehén. Como Francia lo tiene en estima, vamos a apresarlo. Y luego podremos negociar su liberación.

P.- Cuando le condenan a 5 años de cárcel por ataque a la unidad nacional, ¿qué piensa en ese momento?

R.- Bueno, primero me acusaron por terrorismo y por espionaje. Para ambos delitos está prevista la pena de muerte. Luego no sé por qué, tal vez por las relaciones con Francia, pensaron que era demasiado y me mandan a un tribunal penal donde el fiscal general pide diez años de cárcel. Y tras las deliberaciones, los jueces me condenaron solo a cinco años.

P.- ¿Pensó que moriría allí?

R.- Sí. Porque por mi edad; la esperanza de vida de un ciudadano normal, bien alimentado está entre los 80 y los 85 años, digamos, momento en el cual uno puede irse para el otro barrio, y yo estaba en esa horquilla de edad. Cinco años allí preso, pensé que saldría gagá, y que lo mejor era morir en la cárcel. ¿Se imaginan con 85 años saliendo de la cárcel en semejante estado? ¿Para ir adónde y para hacer qué? Me planteé todas estas cuestiones. O bien pensé en suicidarme antes de convertirme en un vegetal. Todos los días en prisión veía a hombres que eran puros vegetales. Había uno, que había ido a Chechenia a combatir con los islamistas, detenido y condenado a 25 años al volver a Argelina, por terrorismo e islamismo. Tiene 70 años, en 25 años si sale tendrá cerca de cien años, se va a morir encerrado; y todas estas ideas me daban vueltas en la cabeza.

Agradece muchos a los pocos escritores internacionales y francófonos y a Roberto Saviano su apoyo incondicional en los medios. (Ni un solo escritor español o de lengua española). 

R.- Quería decir que desde mi arresto se me conoce, primero en prisión y luego en todo el mundo carceral, y luego en todo el país, como la Leyenda. Para los detenidos, para todos los argelinos me he convertido en una gran esperanza.

P.- Está bien visto, leyenda, del latín, legenda, es decir «lo que debe ser leído».

R.- Exactamente. ¡Lean mis libros! (Risas)

Y la última pregunta del periodista cultural Trapenard: 

P.- ¿A qué no se resignará jamás?

R.- A callarme. El ser humano es un animal que habla, que ruge. Es natural. No hay que callar. Eso es abdicar, es someterse ante la autoridad. Hay que hablar, escribir, hablar, es lo que vincula a los seres humanos.

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