Sánchez resiste, pero...
«Habría que preguntar a Pedro Sánchez si es de buen gobernante permitir que ese ex, de nombre Zapatero, se haya convertido en colaborador de un dictadorzuelo»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Dice Sánchez que su gobierno es de los mejores que ha tenido España. Su egolatría es enfermiza, tanto que pierde la capacidad de análisis, de ver lo que ocurre a su alrededor. No solo no ha sabido elegir a los mejores para sus equipos y sacar adelante el país, sino que utiliza a un expresidente que no pasará a la historia por su buen hacer, y le encarga negociar con socios que exigen lo inaceptable para mantenerlo en Moncloa.
Habría que preguntar a Pedro Sánchez si es de buen gobernante permitir que ese ex, de nombre José Luis Rodríguez Zapatero, se haya convertido en colaborador de un dictadorzuelo venezolano que utiliza los métodos más innobles para deshacerse de sus adversarios, no ha aceptado el resultado electoral y se ha colocado sin rubor la banda y símbolos de jefe de Estado. Habría que preguntarle también a Pedro Sánchez por qué su gobierno consideró estratégica una compañía aérea propietaria de un solo avión, por qué su gobierno le concedió generosamente 53 millones de euros y qué sabe de las conexiones de ZP con la trama venezolana que aparentemente mueve el oro de un país para otro a través de esa compañía, Plus Ultra. Con informaciones muy concretas de fechas y destinos que no han sido desmentidas, porque no eran un invento. Como habría que preguntarle a Pedro Sánchez qué le parece que su compañero expresidente de gobierno busque la clandestinidad de un claro en los montes de El Pardo, sin cobertura telefónica, para mantener una entrevista con alguien con quien no debería encontrarse en esas circunstancias ningun dignatario político. Hay testimonio fotográfico publicado por el Debate, no cabe el desmentido.
Zapatero, como suelen hacer casi todos los que se ven señalados en los papeles, tele, radio y redes como presuntos corruptos, niega todo lo que se publica estos días, y adopta el modelo Sánchez: es víctima de maledicencias, del barro, del fango. En los últimos meses, esa estrategia la han utilizado la mayoría de los personajes a los que se ha presentado como protagonistas de operaciones que, si no eran delictivas, parecían serlo. Y eran efectivamente delictivas. La mayoría de ellos han perdido sus cargos, otros están en prisión o han pasado por ella, y unos terceros se encuentran imputados o procesados, a la espera de juicio.
Sánchez resiste porque su soberbia y su vanidad le impiden darse por vencido, pero esa actitud antes o después le pasará factura, porque sus víctimas, que se cuentan ya por docenas, en algún momento decidirán colaborar con la Justicia, buscando un poco de misericordia a la hora de cumplir la condena.
Entre las víctimas estarán también compañeros libres de haber caído en el delito, pero que arrastrarán para siempre el lastre de haber colaborado con quien se cree uno de los mejores gobernantes que ha tenido España, pero ha sido tan desastroso que ha contaminado a los candidatos de un PSOE que ya no es PSOE. Candidatos que recibirán en las urnas el castigo que infinidad de españoles quieren infligir a Pedro Sánchez.
Lo veremos en Extremadura este domingo, donde Sánchez se ha empeñado en presentar a Gallardo en contra del criterio del partido regional, pero Sánchez necesitaba a un Gallardo aforado que arrastrase a su hermano David a ser juzgado por un tribunal superior y perder así de vista a la juez Beatriz Biedma, implacable en sus investigaciones y que ha puesto contra las cuerdas a Gallardo y al hermano músico del presidente.
En los últimos días, el foco se ha puesto más en Zapatero que en Sánchez, pero eso no es tranquilizador para el presidente, porque Zapatero está señalado por presunta colaboración en operaciones escabrosas que necesitan explicación, y que difícilmente podría hacer sin conocimiento de Pedro Sánchez. Qué saca Sánchez de ese apoyo no está claro, porque desde luego no es prestigio; el poder ya lo tiene, aunque es probable que le dure poco y pueda estar Sánchez pensando ya a futuro.
En Latinoamérica sus amigos viven momentos bajos, la derecha gana terreno. En Venezuela, donde Zapatero ya no puede tener más influencia de la que tiene, el calendario de Maduro es de corto alcance. ZP cuenta con importantes contactos en China, hoy uno de los tres países más poderosos del mundo, si no el más. ¿Tendrá Sánchez el foco puesto en China? Especular no cuesta nada, pero si el valedor es ZP la cosa cambia. Las noticias de estos días que se publican en España son demoledoras. Y parecen ciertas.
«Uno de los mejores gobiernos que ha tenido España», Sánchez dixit, es uno de los gobiernos que ha causado más vergüenza al sufrido pueblo español… Y aún no se ha visto todo. En ese gobierno empiezan ya las tensiones, con Yolanda Díaz protagonizando con entusiasmo la protesta, encantada con su minuto de gloria. Exige cambios en el gobierno, pero sin que ella tome ninguna iniciativa de cambio. Por supuesto, ni se le pasa por la cabeza renunciar a alguno de los ministerios que corresponden a Sumar.
En Extremadura, si se cumple lo que dicen los agoreros, que Gallardo, el candidato impuesto por Sánchez, se pega un tortazo monumental, habrá efecto rebote. En Castilla y León, Aragón y Andalucía, con elecciones en los próximos meses, aparecen señales de indignación. Sánchez puede ser para los socialistas españoles lo que fue Bettino Craxi para los italianos, Hollande para los franceses y Papandreu para los griegos.