El gran contaminador
«El jefe de Gobierno español resta, no suma. Al restar, perjudica a su Gobierno, a su partido, a sus candidatos… y a la imagen de España en el mundo»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Pedro Sánchez ya puede ir espabilando. Coinciden la mayoría de los sondeos en que Vox se acerca peligrosamente al PSOE, y en algunas regiones o capitales se podría producir el sorpaso y convertir a los socialistas en tercera fuerza.
Se comprende. El presidente ha promovido políticas que se han demostrado absolutamente desacertadas, pero sobre todo se ha convertido en un político antipático. Su empecinamiento en la mentira, no cumplir sus compromisos, no actuar drásticamente contra la corrupción hasta que no ha tenido más remedio que intervenir cuando los medios de comunicación han sacado las vergüenzas al aire, ha sido demoledor para su figura y su partido; a todo ello se suma la obsesión por descalificar a los jueces y fiscales empeñados en cumplir con rigor su trabajo, promover iniciativas parlamentarias para recortar competencias de quienes le hacen frente, utilizar las instituciones a su favor, o elegir socios que en algunos casos cuentan con una biografía abundante en déficit democrático.
El rechazo muy generalizado al PSOE actual, en clara decadencia por la pérdida de votos, tiene un único responsable: Pedro Sánchez, convertido en el Gran Contaminador. Lo que toca, queda marcado para mal. Las personas a las que señala para que ocupen cargos desde los que le pueden facilitar su permanente obsesión por mantenerse en el poder, llevan sobre la frente la señal sanchista que los convierte en detestables para gran parte de los ciudadanos.
Lo ocurrido en Extremadura se había anunciado tiempo atrás: Gallardo no tenía nada que hacer al presentarse como hombre colocado por Sánchez para defender los intereses de Sánchez, y lo mismo sucederá con los próximos candidatos que se enfrentan en cuestión de semanas a nuevas elecciones autonómicas. Pilar Alegría la primera, pero después irán Carlos Martínez y María Jesús Montero a la hoguera.
Se cuenta por la Villa y Corte que Óscar López está poniendo velas a todos los santos para no ser candidato al gobierno madrileño, y es probable que en otras villas y regiones se esté viviendo la misma situación, conscientes los candidatos de Sánchez de que el hecho de ser candidatos de Sánchez les convierte en perdedores seguros.
«Feijóo se expresa mejor cuando defiende lo que quiere defender que cuando defiende lo que sus asesores le dicen»
En ese escenario, Feijóo tendría que moverse como pez en el agua, pero no es eso lo que transmite el presidente del PP. Peca de lo mismo que hemos denunciado muchos hace tiempo: anda falto de un equipo atractivo. Las intervenciones de Feijóo habitualmente son convincentes y llenas de sensatez, aunque también resbala en algunas cuestiones. Se expresa mejor cuando defiende lo que quiere defender que cuando defiende lo que sus asesores le dicen que debe defender. Pero incluso cuando acierta en el tono, es frecuente que no tarde mucho en salir a la palestra algún colaborador que, con verbo hiriente y faltón con el que trata de ocultar su falta de recursos dialécticos, echa por tierra lo que Feijóo defendió con acierto. Y provoca más titular el insulto torpe de quien buscaba protagonismo, que las frases bien trabadas del presidente del partido.
Este lunes Feijóo se reúne con el presidente de Gobierno. Se equivoca haciendo públicas las condiciones que pone a Sánchez como orden del día, centrado en el envío de tropas españolas a Ucrania. Esa posición de Feijóo también le convierte en antipático líder de la oposición.
No están los españoles para la confrontación permanente. Habría sido más inteligente aceptar el encuentro sin cortapisas previas y, al terminar, solo al terminar, podría presumir Feijóo de haber inducido al presidente de abordar las grandes cuestiones de Estado como la Defensa y la Seguridad; y en el caso de que, llegado el momento de «fuera fotógrafos, vamos a hablar», el presidente de Gobierno se negara a tratar con el líder de la oposición cualquier asunto ajeno a la presencia de tropas españolas, tendría fácil Feijóo sacar los colores a Pedro Sánchez denunciando que el presidente se negaba a tratar con el líder de la oposición las más importantes cuestiones de Estado. Es decir, Feijóo se apuntaría un buen tanto en cualquiera de las dos situaciones.
Cualquier político con una mínima experiencia sabe cómo abordar ese tipo de encuentros o reuniones con un rival escaso de principios —que cambia a conveniencia— y sobrado de trampas y malas artes.
«Sánchez no ha estado entre los elegidos para acudir a reuniones de la UE para cambiar impresiones sobre temas relevantes»
El problema con Pedro Sánchez es que no solo contamina a aquellos a los que intenta colocar en puestos clave desde los que defender los intereses del presidente de gobierno. Contamina a España.
En los últimos años, Pedro Sánchez no ha estado entre los elegidos para acudir a reuniones de la UE para cambiar impresiones sobre temas relevantes de la actualidad; la voz de España no se pudo escuchar en esos foros. Como no se podrá escuchar en las reuniones preparatorias de la cumbre del G-20 que se celebra a finales de año en Miami con Trump como anfitrión.
El jefe de Gobierno español resta, no suma. Al restar, perjudica a su Gobierno, a su partido, a sus candidatos… y a la imagen de España en el mundo.