The Objective
Ignacio Vidal-Folch

Musk y Dúrov se preocupan de tu libertad

«El equipo directivo de una red social puede publicar en ella, so pretexto de democracia, cualquier insidia o mentira sin tener nunca que rendir cuentas a nadie»

Opinión
Musk y Dúrov se preocupan de tu libertad

Ilustración de Alejandra Svriz.

Es conmovedor que los magnates de la Red, a los que creíamos unos cínicos desalmados que durante estas décadas se han hecho de oro mediante la difusión por el ciberespacio, o sea por todo el mundo, de mensajes anónimos y propaganda encubierta, y ajustando cuidadosamente algoritmos para asegurarse de que su averiada mercancía sea adictiva… se preocupen muchísimo por la libertad de expresión de los ciudadanos españoles.

Curiosamente, ese desvelo por nuestra libertad de los señores Elon Musk, propietario de X, y Pável Dúrov, dueño de Telegram, se ha manifestado, súbitamente, en cuanto el Gobierno de España ha publicado su propósito —que en mayor o menor medida también anima a otros Gobiernos europeos, empezando por Francia, Gran Bretaña, Dinamarca y Grecia— de fiscalizar el acceso a las redes por parte de los menores de edad, y, sobre todo, de responsabilizar penalmente de los abusos que se cometen en sus redes a los gestores de estas.

Es decir, a los señores Musk y Dúrov, y a sus cuadros dirigentes. Ah, amigo, ¿no será esto lo que ha despertado en ellos tan súbita preocupación por nuestra libertad? 

Me voy a permitir un pequeño excurso, para recordar que en los buenos tiempos del periodismo, el anonimato no estaba contemplado salvo en el artículo editorial. Era la norma —sin duda, a veces burlada— de que no se publicase en la prensa ni la más anodina carta al director sin que el remitente dejase constancia de su nombre, apellido, y también, para los registros del periódico, de su DNI, dirección postal y número de teléfono. Cuestión de que cada uno asumiese su responsabilidad y sus propias palabras. El espacio público era en este sentido más higiénico.

Con la era digital, la participación anónima de cualquiera en cualquier asunto, sea o no de su incumbencia y conocimiento, la gratuita destrucción de reputaciones, los linchamientos, la difusión del odio y de mentiras interesadas —en España hemos asistido recientemente a un buen número de casos más o menos clamorosos— han tomado carta de naturaleza, celebradas además por los panolis como un gran progreso en la libertad de expresión.

«Esta deliberada y contumaz cretinización de la sociedad preocupa mucho a los estamentos educativos»

Por no mencionar los efectos en la capacidad de atención, la dependencia obsesiva y los estados de ánimo que estimulan o provocan en las generaciones más jóvenes.

Esta deliberada y contumaz cretinización de la sociedad —«cretinizar a la gente» era, por cierto, un propósito del que se jactaba reiteradamente Salvador Dalí: nunca le vi la gracia— ha sido documentada por numerosos estudios estadísticos, preocupa mucho a los estamentos educativos, y los Gobiernos empiezan a movilizarse para limitarla en lo posible.  

A diferencia del director de un periódico, que es responsable, también ante los tribunales, de los artículos que se publican en su medio, el editor y el equipo directivo de una red social pueden publicar en ella, so pretexto de libertad y democracia, cualquier insidia o mentira sin tener nunca que rendir cuentas ante nadie. ¡Ellos ponen solo el soporte! Eso es arrogarse la inocencia de Eichmann: «Yo no maté a nadie, solo puse los trenes a circular por toda Europa con la máxima eficacia».

Cuando te venga un magnate de Silicon Valley a decirte que estés atento, que tienes que salir a defender la libertad y la democracia, mi consejo es que le enfoques a la cara el lanzallamas que tengas más a mano. Sí, ese, ese, el que tienes junto a la puerta de tu casa para recibir como se merecen a los testigos de Jehová que vienen a endosarte La Atalaya.

El último tuit de Elon Musk expone su crítica a la elección por Christopher Nolan —cineasta prescindible, dicho sea de paso, aún no me he recuperado de su Caballero oscuro— de una actriz negra, Lupita Nyong’o, para interpretar a Helena de Troya en su próxima película. Esto de que sea negra le parece fatal, y ha sentido la necesidad de difundirlo: «Chris Nolan ha perdido su integridad», sentencia su tuit.

Solo con esta frase maligna, insultante, racista, estúpida y, lo más grave de todo, innecesaria, se descalifica y posiblemente incurra en varios delitos. Incóesele expediente a la mayor celeridad.        

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