The Objective
Jorge Vilches

'Dirty' Sánchez contra el mal digital

«El PSOE lo tiene mal. Cuanto peor le vaya en las encuestas y luego en los resultados en las urnas, más estrambóticas serán sus propuestas»

Opinión
‘Dirty’ Sánchez contra el mal digital

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez. | EFE

El sanchismo ha convertido la política en una guerra sucia retórica, donde la comunicación sustituye a la acción. El ataque a las redes sociales, a los «tecnoligarcas» que «ladran», es la demostración de una situación patética propia de un fin de ciclo. El recurso desvela que Moncloa se ha convertido, no en el centro para la elaboración de un proyecto político, sino para la construcción de excusas y acusaciones. No tenemos un Gobierno, sino un gabinete de comunicación venido a menos. 

Esta deriva comunicativa no es un episodio aislado, sino el síntoma más visible de un Gobierno que ha entrado en fase terminal. Pronto, en Aragón comienza el annus electoral horribilis del PSOE, donde el desgaste será visible. El socialismo se desangra en las encuestas, pierde vigor y el batacazo de los ministros convertidos en candidatos es inminente. En esta tesitura, Moncloa cree que puede sostener el hundimiento tapando los dos agujeros que tiene en su bolsa electoral: las mujeres y las personas mayores de 55 años, incluyendo los jubilados. 

La solución a la huida del voto femenino, según el sanchismo, es que el electorado piense dos cosas: que Vox va a obligar al PP a eliminar los «derechos de las mujeres», y que todos los partidos cobijan acosadores sexuales y que los ocultan. Es la misma solución que adoptaron para la corrupción: ¿Aparece una trama mafiosa que ha colonizado el Estado para obtener mordidas? Entonces la maquinaria política y mediática sanchista dice que todos los partidos roban. Así, el votante sanchista piensa que, viviendo entre ladrones, es mejor que robe el suyo. Lo mismo ocurre con la gestión de los accidentes. ¿Hay un tren que descarrila, provocando 46 muertos, y la causa es la falta de mantenimiento de la vía? Es entonces cuando los sanchistas se defienden diciendo que el PP ha hecho lo mismo en otras tragedias. Es una forma de diluir la responsabilidad y que no afecte al resultado en las urnas. 

El remedio para que parezca que en todos los partidos hay abusos sexuales es sacar un caso del PP y que sea portada en el medio principal del sanchismo en los días previos a las elecciones en Aragón. Si todos «meten mano», todos son iguales y no tiene sentido castigar al PSOE por sus costumbres prostibularias o el acoso sexual en la organización. Esto es crucial en dicha región, porque casi una de cada cuatro mujeres vota allí al PP, mucho más que al Partido Socialista. Y peor para el sanchismo: el 17% de las mujeres todavía no sabe a quién va a votar. 

«Los mayores de 65 años es el grupo de votantes que menos cree que las redes aporten beneficios sociales»

El segundo agujero que Moncloa intenta tapar es el de los mayores de 55 años y los jubilados. La semana pasada fracasó en su propósito de protagonizar la subida de las pensiones, y a los asesores sanchistas se les ocurrió un golpe de efecto: prohibir o censurar las redes sociales. El motivo es que los mayores de 65 años —el grupo que más vota— son muy desconfiados hacia las redes. Consideran que X, Facebook, Instagram y demás solo sirven para distorsionar la realidad, generar conflictos internos y favorecer la desinformación. Así lo dijo el CIS en diciembre de 2025. Ese grupo de votantes es el que menos cree que las redes aporten beneficios sociales, y que su prohibición, y volver a la vida de antaño, sería una gran ventaja. 

La solución ha sido presentar una batería de ataques llamativos contra las redes sociales. Era preciso llamar la atención con una frase que cualquier jubilado haya oído antes, aunque sea falsa. De ahí salió el post de Sánchez: «Los tecno-oligarcas ladran, es señal de que cabalgamos». Da igual que la cita no salga en el Quijote porque lo que se buscaba era el enfrentamiento directo con Musk (propietario de X) y Pável Dúrov (dueño de Telegram). La propuesta es justo lo que buscan esos mayores de 55: que eliminen algo que repudian como las redes, entre otras cosas, porque no usan ni controlan. Incluso se usó a la ministra Rego, de Sumar, para decir que es mejor «limitar y seguramente prohibir» el uso de X entre los jóvenes y el conjunto de la población. Vamos, como Xi Jinping en China. 

El PSOE lo tiene mal. Ni la maniobra sobre el voto femenino ni el ataque a las redes parecen suficientes para revertir la tendencia. Cuanto peor le vaya en las encuestas y luego en los resultados en las urnas, más estrambóticas serán sus propuestas. Si no puede legislar, hará gestos demagógicos, prorrumpirá en insultos contra alguien que conozcan todos, o se dirá partidario de cualquier cosa que digan las encuestas con tal de recuperar unos votos o quitárselos a la oposición.

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