The Objective
Tadeu

Guerra al tecnoligarca en tiempos revueltos (y cuestionario Mostaza)

«Pero es de temer que lo que se quiera neutralizar es el otro algoritmo que diga que el eslogan “Somos más en la mayoría de progreso” contiene un bulo en cada uno de los elementos del sintagma…»

Opinión
Guerra al tecnoligarca en tiempos revueltos (y cuestionario Mostaza)

Ilustración de Alejandra Svriz.

Sánchez contra los tecnoligarcas, tenía que llegar. Después del fango, los bulos, los ojetes y toda la podredumbre urdida y escupida por los spin/spitting doctors a sueldo de Sánchez, llegó el enemigo exterior. ¡Y yanki! 

A rebufo de la ocurrencia de Macron, agotado y en final de mandato, de prohibir el acceso a las RRSS a los jóvenes por debajo de los 16 años (con esa edad pueden mantener relaciones sexuales —hasta nada era 13 años—, y pueden abortar con 14 o cambiar de sexo, con consentimiento, y con 16 años sin consentimiento parental), la cortina de humo de prohibir las redes a los adolescentes que ya se afeitan es la nueva bandera de la España que progresa (hacia atrás). 

Como es imposible ponerle puertas a internet (salvo que hagas una alianza de civilizaciones con los mollahs iraníes asesinos, no demos ideas), todo quedará en nada, hecha la ley hecha la diversión de burlarla, y se generará un movimiento contestatario y resistencialista frente interdicto entre la muchachada, mayormente apolítica a esa edad, pero rebelde aquí con causa. No ha calibrado Sánchez lo que supondrá para estos chavales quitarles su médium: no lo olvidarán cuando les toque votar. 

Han tenido que pasar «siete años, siete» para que Sánchez se percate de que las redes matan y los algoritmos intoxican. Pero no se plantea dejar de usarla para su persona y la acción de gobierno de su persona. Solo tendría Sánchez que abandonarlas todas y hacer como su némesis Donald Trump: crear su propia red Truth Social, pero a la socialista, añadiéndole al nombre una mera t: Truth Socialist.

Ninguna ciencia seria sustenta, a fecha de hoy, las tesis conspiranoicas en las que se fundamenta la futura ley de salubridad juvenil que el Gobierno pretende aprobar. No importa. Ya se ha señalado a los malos, los tecnomalísimos, que era lo importante; y que serán, por si fuera poco el delirio, responsables putativos ante los tribunales de todo el odio y la adicción circulante por las plataformas. Eso sí, siempre a juicio de Sánchez, no tardará en crear un EVR, Ente de Vigilantes de la Red.

La cosa es tan grotesca como pretender que la compañía de telefonía fuera responsable del chantajista que usa su abono para extorsionar a una viejecita. Ya le ha dicho Bruselas a Sánchez que no se pase de listo, que ay ay ay que esto no sabe a calisay.

Pero el trasfondo de la medida es, naturalmente, más diabólico, en tanto que toca al nervio de la guerra: el algoritmo. Si fuera censurar al que permite afirmar que dos más dos son cinco, la cosa aún tendría su aquel. Las matemáticas son ciencias duras.

Pero es de temer que lo que se quiera neutralizar es el otro algoritmo, el que diga que el eslogan: «Somos más en la mayoría de progreso» es un bulo en cada uno de los elementos del sintagma…

El peligro no son las redes en sí, pero si viene de Dirty Musk, sin duda, pero por otros motivos mucho más relevantes: el demente de Musk es un enemigo de la sensatez y un alucinado de libro. De libro de Nostradamus. Aparte de sus delirios anticipatorios, acaba, por ejemplo, de demonizar y poner en el punto de mira a Charlie Hebdo, a cuenta de una portada satírica sobre ICE que no le ha gustado. Editorial de respuesta de Charlie: «El racista más rico del mundo».

Aquí, el peligro de las injerencias en las redes estriba en que se dé una tentación a la rumana, o a la Trump, y que por unos deus ex machina cualesquiera, no llegasen a convocarse, como manda la Constitución, las elecciones de 2027, un algoritmo con el que sueña húmedamente Sánchez cuando logra conciliar el sueño.

En fin, mucha alegría hoy para Sánchez en Aragón.

Coda 1) Debe y haber. No han empezado las regularizaciones masivas y ya están muchos consulados siendo tomados al asalto. Van a aumentar el personal en algunos. Ganas que tienen esos países de que no haya reemigraciones.

Y ya arrecia, como cabía esperar, el clamor habitual que vincula inmigración y delincuencia. Es un vínculo causal delicado como una flor de invierno. Para demostrarlo o intentarlo, debería, al menos, hacerse un estudio serio y una lista para comparar la gravedad de los delitos de los inmigrantes con el historial de su cohorte de nacionales equivalentes, es decir aquellos con los que comparten baremos de exclusión social, umbral de pobreza, (des)cualificación profesional, ubicación territorial, (des)escolarización, (in)acceso a la sanidad, pobreza de barrio, drogadicciones y marginalidades varias. Y entonces, sí, comparar porcentajes. A tal vez llevarse sorpresas en términos absolutos y relativos.

Pero, frente a esa realidad delincuencial, nunca cabe ignorar la otra lista: la inmensa mayoría de los inmigrantes no son delincuentes, y en cuanto sean legalizados, los irregulares harán como todos. Pues como todos pagan impuestos, generan riqueza, aumentan la natalidad, aportan competencias y hacen trabajos que los nacionales rechazan hacer, y hasta introducen tradiciones no siempre nefastas (los chinos, la cultura del trabajo sin caer enfermos, por ejemplo, y no la de cocinar gatos o enterrar a los abuelos a saber dónde, según la mitología urbana). 

Y existe, además, una faceta humana que se desprecia injustamente en este colectivo: muchos de los inmigrantes, no sólo los refugiados, son gente valiente que a veces se ha jugado la vida, o ha superado situaciones muy duras para poder emigrar, o ha huido de infiernos, y ha renunciado a mucho y dejado atrás muchas veces a sus familias y amigos, todo ello por buscar un mejor futuro… incierto. Y los mal llamado emigrantes económicos, pues todos los son, vienen por tener una vida mejor para sí y los suyos. Todo ello es encomiable. 

No hay civilización sin inmigración y emigración ni sin grandes movimientos de población. Lo importante es el modelo de sociedad que se quiere, democrático o iliberal, laico o teocrático, tolerante o censor. Integración, asimilación o comunitarización. Eson son los debates que importan. No demonizar la inmigración, un remedo pueril y de ir por casa de Los Protocolos de los Sabios de Sión. Hay que aceptar la realidad: sin una gran inmigración, Europa no podrá sobrevivir.

Coda 2) Nevenka 2. No han pasado ni 24 horas para que El País (que cada vez se parece más a El Caso, solo le falta una Margarita Landi con su pipa de Sherlock Holmes) tache el caso del alcalde de Móstoles como un «Nevenka 2». 

El viernes por la tarde las diez primeras noticias de la Homepage de EP versaban sobre el asunto. Había que bajar al piso -11 para llegar a la planta subterránea de las lluvias e inundaciones. Factual.

 ¡Si supieran lo acertados que pueden haber estado! Todo apunta a que, en efecto, se trate de un caso parecido de falsos testimonios, ambigüedades, zonas grises, ambiciones frustradas e instrumentalización política: solo falta la concejal socialista ponferradina en labores de diván y asesoría legal para tener el combo perfecto.

Ay, si Ismael hubiera grabado sus charlas…

El abogado de la supuesta víctima se refería en su último mail de 2024 dirigido al PP a un «presunto acoso sexual y/o profesional». Y/o… ¡La barra maldita! ¿Sexual y/o laboral o solo laboral? ¿En qué quedamos? 

De momento y a falta de que se judicialice, como ya se ha anunciado, habrá que concluir, como en cierta comedia de Arniches que «lo único que sabemos en limpio es que el conserje es un sucio».

N.B. Ahora bien. La pregunta del número dos de Ayuso, Alfonso Serrano, mientras defendía al PP y lanzaba insinuaciones contra la supuesta víctima de «¿Y tú cómo ligas?» a un periodista habría merecido por un vez respuesta, y sin que sirva de precedente, por parte del que tiene por oficio el preguntar: «A usted qué le importa. Pero, dígame, ¿y usted cómo liga?, ¡imbécil!».

Coda 3) Uclesiana. Desde que el de la boina ha saboteado el encuentro sevillano de Pérez-Reverte, su protagonismo no ha hecho más que crecer, como era de esperar con arreglo a su hábil mercadotecnia, que es en lo que sí destaca el poseur de Úbeda.

En la presentación de un interesante libro de Llamazares sobre su padre y la Guerra Civil, decía [aquí el vídeo] el de la boina, al invocar la herida abierta de la Guerra Civil, y refiriéndose al libro: «Empieza con una frase que, cuando la leí, ya me tranquilicé, me gustó muchísimo y dice así la primerísima frase, la dedicatoria [entonces la lee]: ‘A los que perdieron la guerra de uno y otro bando’». Entonces, Uclés apostilla: «A mí eso ya me ganó, antes de escribir mi novela asistí a muchas presentaciones de novelas sobre la época y de alguna me fui porque decían que solo querían honrar a las víctimas de una parte, hablando de todo el conflicto, y me pareció muy inhumano. Podemos hablar de quién causó más daño, de quién provocó la guerra, de quién la terminó, pero hombre, las víctimas…».

El de la boina es un muchacho excelente, perdón, coherente.

Coda 4) Bilingüismo salao en Ses Illes. Han tenido que pasar 34 años para que el BOE de las Baleares recupere un bilingüismo (aquí) que nunca debió abandonar, por respeto a la realidad insular y a la inteligencia en general. La cooficialidad no se refiere al español, sino al otro idioma, por eso se las llama lenguas cooficiales. Y es que todavía el español no es la lengua cooficial de España, sino la oficial en todo el territorio. Aún hay jerarquías.

Las élites isleñas lo comprendieron tiempo ha cuando volvieron a mandar a sus retoños a estudiar a Madrid, deseosos de alejarse del terruño, no enviarlos a Barcelona sino hacia el centro de la península, «donde dicen que la gente es limpia y noble, culta, rica, libre, despierta y feliz». (poema de Espriu)

Coda 5) Epsteinmanía. A la manera de un Wikileaks sexual, el volcado de los archivos de Epstein están copando la actualidad. (Emilia Landaluce no está en ellos, puedes dejar de escarbar). El tsunami del difunto Epstein lleva trazas de arrasar con muchas cosas a su paso. En Reino Unido, donde es habitual que haya salvíficas frondas dentro del grupo parlamentario de los primeros ministros para que otro sea califa en el lugar del califa (algo impensable en España: ni Lambán ni Page se atrevieron siquiera a insinuar que los diputados manchegos o aragoneses se zafasen de la disciplina de cilicio del partido), Sir Keir Starmer, premier y jefe del laborismo, parece tener los días contados porque no deja de salpicarle el haber nombrado embajador en Washington a un amigacho y asesor de Epstein, a sabiendas. Del expríncipe Andrés, hoy señor Andrew, pronto nos enteraremos de que busca compartir piso barato en Camden Town.

Noticia de última hora: Da su vida por su «niña» [era una mascota]. Un símbolo, según EM. Aquí. Un síntoma, más bien.

EL CONSULTORIO MOSTAZA: el polítologo y «encuestólogo» Manuel Mostaza Barrios nos contesta, como cada semana, a una serie de preguntas de actualidad electoral… y metereológica.

1) Hoy son las elecciones en Aragón, cómo interpreta las últimas encuestas, como esta de electomania, le merece este tipo de web alguna credibilidad?

Las encuestas hechas solo por internet y en las que, además, un porcentaje importante de la muestra son panelistas, no me ofrecen en general mucha confianza. En cualquier caso, esta es consistente con lo que hemos viendo durante la campaña electoral, ya que todo apunta a que estas elecciones serán un calco de las extremeñas: pírrica victoria del PP, derrota de dimensiones bíblicas del PSOE, subida del espacio que está a la derecha del PP —y que ahora ocupa Vox— y caída de la extrema izquierda de ámbito nacional. Es interesante el fenómeno aragonesista: el modelo de Esquerra en Cataluña se extiende por el territorio ante la sonrisa bobalicona de un PSOE que parece no entender que ese proceso le ha llevado a perder mucho protagonismo electoral en lugares como Galicia o Valencia, y que este esquema se puede repetir en Navarra, el País Vasco, o Aragón.

    No es esto último el principio de un movimiento, digamos, «localista» de pequeñas listas que representan sólo a una provincia… ¿y se daría la paradoja de que las autonómica se leen en clave nacional pero también en clave no regional sino hasta provincial? ¿Veremos un «Salamanca existe», un «Almeria para los almerienses», un «Murcia Panocha» o un «Getafe Distrito Federal»?

    No lo veo sencillo. todas estas «Esquerras» se consolidan a escala regional, no provincial, y lo interesante de Aragón es que la primera que se produce en un territorio sin lengua cooficial, lo cual abre la puerta a entender que es un fenómeno de disgregación que no sólo está ligado al idioma, sino que puede acabar recordando a lo que ocurrió con el final de la UCD, cuando ese espacio político se disgregó en muchos territorios (Cantabria, Baleares, Galicia…) en partidos regionalistas de corte conservador…

    La subida de Vox, casi duplicando sus escaños y el descalabro cantado del PSOE protagonizarán sin duda este domingo jornada, dado que parece que el PP se limitará a repetir el resultado anterior, lo cual no sería tampoco una gran noticia para ellos, por mucho que su victoria sea inapelable. ¿Habrá sido una buena operación para Azcón? ¿Pedirá entrar Vox en el Gobierno, como ha hecho en Extremadura?

    Vox está también en una encrucijada: estar fuera de los Gobiernos le ha venido muy bien porque no tener responsabilidad evita que te equivoques: se libró de la gestión de la dana en Valencia o de los terribles incendios que asolaron Castilla y León en verano, pero llega en un momento en que, primero, tienes una masa de cuadros que colocar y que quieren responsabilidad en el gobierno y, segundo, que tus votantes pueden acabar pensando: ¿tú para qué estás? ¿Solo para ser oposición o bloquear? ¿No quieres entrar a cambiar las cosas? Ahora bien, Vox tiene que elegir bien cómo entra y para hacer qué cosas, porque la convivencia con el PP no es fácil: los dos buscan capturar a una cohorte muy similar de votantes. 

    Parece claro que, si esos resultados se confirman —las encuestas siempre las carga el diablo— la jugada se ha quedado a medias para el Partido Popular. Es verdad que habrá dejado muy lejos al PSOE, su alternancia natural, pero también lo es que se va viendo que es un sueño poder llegar a gobernar sin entenderse con Vox. Es curioso porque los votantes del PP y de Vox se parecen más entre ellos que lo que se parecen sus dirigentes, pero tampoco hay que olvidar que nadie se odia más que dos partidos que comparten una parte del electorado. Al final, solo quedará uno relevante y mire lo que pasó en la acera de enfrente: el PSOE sobrevivió a Podemos a cambio de venderle su alma…

    En este esquema, el PP se comería a Vox adoptando sus postulados… No parece ser el caso. La tendencia no es precisamente ésa: cada vez Vox se acerca más al PP, no a un sorpasso al PP (todavía), pero sí ya no parece utópico al PSOE, quién lo iba a decir…

    En efecto, pero es un procedo a medio o largo plazo, es difícil de ver todavía. En cualquier caso, lo que cambia es el giro copernicano a la derecha que se está produciendo en la sociedad española, por eso sube Vox pero no baja el Partido Popular. Es un escenario nuevo ante el que confieso que tengo más preguntas que respuestas…

    Tenemos esta otra encuesta de las generales: aquí. ¿Le parece plausible, que, si siguen las tendencias actuales, Vox se acerque al PSOE tanto como para que le PSOE baje de los 100 escaños y Vox supere los 70?

    Nunca tenemos toda la información ni conocemos todos los factores; hay pocas cosas más multicausales que el voto, pero es verdad que Vox puede acabar, si sigue así, cerca de los setenta escaños. Pero no creo que llegue a acercarse tanto al Partido Socialista: más o menos un tercio de nuestras circunscripciones son pequeñas, las de la España interior, y eligen pocos diputados y ahí el PP y el PSOE están muy presentes y muy capilarizados. Todos los nuevos partidos que han venido después son muy urbanos y les cuesta estar presentes en el territorio. Dese usted un paseo por Olmedo, o por Calamocha, a ver si encuentra alguna sede de un partido que no sea del PP o del PSOE.

    ¿La única posibilidad de que el PSOE caiga a sus suelos históricos de 2016 (85 diputados) o de 2015 (90 diputados) pararía por el resurgir de un Podemos renovado? ¿Quién sería la cabeza visible que fue Iglesias en su día? ¿Podría volver él?
    No parece fácil: el espacio de la extrema izquierda vuelve a ser residual en España, como lo fue durante décadas hasta la irrupción de Podemos. Además, sus líderes han perdido capacidad de conectar con las clases medias, y no parece sencillo que la marca Podemos pueda volver a alcanzar esas cotas de poder. Sumar podría haber sido esa alternativa, pero renunciar a ser una marca nacional los ha herido de muerte, además de que el olfato política de su lideresa galaica ha resultado ser menor del que nos vendían los grandes gurús monclovitas hace apenas cinco años. [Se refiere a que Iván Redondo publicó en 2021 una tribuna titulada «Yolanda Díaz puede ser presidenta»]

    Cambiando de tercio, vuelve a llover mucho y vuelve a pararse España… ¿Qué nos pasa a los españoles con las inclemencias atmosféricas? 

    No tenemos cultura de fenómenos meteorológicos extremos, porque no los tenemos a menudo. Por eso, ni nuestras autoridades ni la ciudadanía saben bien cómo reaccionar cuando ocurre algo así. Pero es que, además, los ciudadanos nos hemos acabado acostumbrando a que la solución sea siempre «no salga usted de casa». Eso en ocasiones está bien, pero no puede ser siempre la única respuesta: con más prevención y con más mantenimiento las cosas se podrían enfocar de otra manera, pero no parecen ser aspectos que la ciudadanía considere al votar. Votamos identidad, no gestión pública, algo que en el PP no terminan de entender…


    Esa falta de cultura de las inclemencias, se refleja también en que, desde siempre, cuando caen cuatro gotas en Barcelona o Madrid se producían atascos tremendos, ya sea porque muchas más gente cogía el coche, ya sea porque conducir con lluvia hace que muchos lo hagan pisando huevos…

    Sí, somos un país muy adaptado a vivir en una primavera que no sea muy lluviosa, pero en cuanto llueve o llega un invierno frío, las infraestructuras se paralizan. Tenemos también un problema con la asunción de responsabilidades porque, en los sistemas complejos, al final es fácil que la culpa nunca sea de nadie y que las cosas no se arreglen porque en realidad nadie tiene la competencia final… Tenemos que darle una vuelta, como sociedad, a cómo afrontamos estos problemas. La propia UME (Unidas Militar de Emergencias), tan prestigiada, con razón, no es más que la consecuencia del fracaso que hemos tenidos a la hora articular una política nacional de protección civil que fuera digna de tal nombre. Ya que, al final, siempre hay un pelotón de soldados para salvar la civilización… 

    Acaso, desde la dana y Filomena, y ahora Leonardo, no hay una especie psicosis en la administración, que hace que se sobrerreacciones y tengamos muchas alertas que luego quedan en apenas nada y que, como en Pedro y el Lobo, esto a la larga no hará sino aumentar el escepticismo de los ciudadanos, con el riesgo que supone para el día en que el Lobo sea de verdad?

    El problema es que judicializar la gestión pública lleva a que todo el mundo peque por exceso antes que por defecto. Si no asumimos que los sistemas son falibles, y una decisión mal tomada puede acabar contigo en el banquillo, es normal que los decisores se curen en salud. Además, ya sabe que la gran mayoría de ellos son jurídicos y, a la hora de tomar decisiones, tienen antes en la cabeza el santo temor al procedimiento que la gestión de las consecuencias en el imaginario colectivo, que, sabe usted, es cosa de sociólogos, politólogos y otras gentes de mal vivir…

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