The Objective
Jasiel-Paris Álvarez

EEUU vs Irán: las mentiras detrás del ataque

«El verdadero motivo de esta intervención militar es lograr un Oriente Medio dominado por el pacto entre el Gran Israel y el Gran Califato suní»

Opinión
EEUU vs Irán: las mentiras detrás del ataque

Imagen generada por IA.

Señalar la ilegalidad del ataque de EEUU e Israel contra Irán no equivale de ninguna forma a validar los errores y horrores cometidos durante años por el régimen iraní. Pero lo cierto es que ninguno de estos errores y horrores son la causa del conflicto, por más que ahora las potencias agresoras se vistan con los argumentos de la justicia y la libertad.

Ciertamente, el ataque no se trata de luchar contra las dictaduras y autocracias en nombre del mundo libre, pues EEUU e Israel (países en retroceso en los ránquines de democracias) han sido y son socios de un buen número de sátrapas. Sus obras de liberación a menudo consisten en cambiar unos tiranos por otros, poner algún dictadorzuelo en las Américas —«nuestros hijos de puta», como habría dicho Roosevelt—, cambiar un Maduro por una Delcy o —quizás— un ayatolá por un sah. Tanto las sanciones asfixiantes como las operaciones de «cambio de régimen» tienen un negro historial que va de no lograr cambiar realmente nada a cambiar Guatemala por Guate-peor, desde Irak a Libia, pasando por Afganistán.

Tampoco se trata el ataque de ponerle fin a un programa de armamento nuclear al que Irán ha estado dispuesto a renunciar —aunque fuese parcialmente— en incontables procesos negociatorios. Mucho menos se trata de acabar con la amenaza atómica en el mundo y con la proliferación nuclear en la región, pues son EEUU e Israel los dos principales países que más secretamente han llevado a cabo sus respectivos proyectos nucleares, que más inseguridad han introducido con sus carreras armamentísticas y dos países únicos a la hora de haberlas utilizado contra población civil —en el caso de EEUU— y de haber amenazado con su uso contra civiles —en el caso de Israel durante la guerra de Gaza—. Tampoco son Israel y EEUU el «policía de las armas nucleares» cuando en su día Israel contribuyó al programa nuclear de la Sudáfrica del apartheid, mientras que sectores de EEUU a día de hoy ven con buena vista un programa nuclear para Taiwán o Corea del Sur, mientras no dicen ni mú sobre el estado de latencia nuclear de sus países amigos, como Canadá o Alemania o Japón.

Tampoco se trata de un ataque para frenar o vengar la represión de las protestas en Irán por parte de manifestantes contrarios al régimen. Ni Netanyahu ni Trump son grandes admiradores de los movimientos de protesta, que Trump ha estado reprimiendo con inusitada dureza en las últimas semanas en Mineápolis. Los disidentes del régimen saben discernir su gobierno de su país; muchos de ellos odian a los ayatolás, pero en ningún caso han pedido un ataque israelí-americano. De hecho, figuras de la oposición al régimen que van desde el movimiento moderado hasta la oposición comunista han condenado con toda su fuerza la intervención militar.

Tampoco se ataca Irán, por supuesto, en solidaridad con las mujeres oprimidas por la sharía: varias decenas de ellas habrían sido asesinadas en un ataque sobre un colegio, estudiantes que ya han sido liberadas del velo, de la piel y de la carne misma.

«Muchos disidentes odian a los ayatolás, pero en ningún caso han pedido un ataque israelí-americano»

Tampoco se ataca a Irán para luchar, en general, contra el radicalismo islamista, cuyos principales focos internacionales no son el mundo chií, sino el mundo suní de los aliados de EEUU e Israel, desde los salafistas de Arabia Saudí hasta los Hermanos Musulmanes de Turquía, pasando por los posalqaedistas de Siria. Por supuesto, no es una cruzada en nombre del cristianismo, siendo los cristianos orientales una minoría ignorada por EEUU y maltratada por Israel —según afirma su propio clero—, pero una minoría respetada en Irán —junto con la minoría judía, la mayor en un país musulmán—. Trump dice que ataca a Irán por ser «el principal promotor mundial del terrorismo», cuando los promotores del terrorismo islamista global son de las corrientes de dichos aliados suníes.

Pero en esto último sí está la clave del verdadero motivo de esta intervención militar: se trata de acabar con el proyecto geopolítico iranichií, desde sus misiles de alcance medio que tanto daño logran hacer a Israel y a las bases estadounidenses en la región, hasta el apoyo iraní a fuerzas palestinas, libanesas o iraquíes que están en conflicto directo contra el plan geopolítico de Trump y Netanyahu: un Oriente Próximo dominado por el pacto entre el «Gran Israel» del radicalismo sionista y el «Gran Califato» del radicalismo suní, todo ello en beneficio de la dominancia estadounidense sobre toda la región.

Y para lograr tal proyecto se utilizan todas las mentiras anteriores. El precio a pagar es que Occidente confirma a ojos del mundo ser igual o peor que las caricaturas antioccidentales que, desde Irán hasta Rusia o China, pintan a Occidente como «el Gran Satán» o «la alianza de la falsedad». Así, Occidente regresa con la mentira de las «armas de destrucción masiva», con la mentira de haber afirmado que el anterior ataque había «aniquilado el programa nuclear iraní», pero que ahora vuelve a ser necesario otro ataque, con la mentira de proponer «procesos de negociación» que desvelan ser solamente parte de un plan de distracción previo al ataque, con la mentira de que Occidente defiende «el mundo basado en normas» mientras recurre a guerras ilegales que no se consultan ni a la ONU ni al propio Congreso yanqui, etc. Pero las mentiras las suele oler primero el que más cerca está del mentiroso. Y hoy son las propias bases trumpistas las que alzan la voz contra la deriva neocon-imperialista de un presidente que se presentó con un mensaje de paz y de renuncia a las guerras interminables. Ahora no es la oposición del partido demócrata, sino los propios influencers del MAGA (Make America Great Again), como Marjorie Taylor Greene, Tucker Carlson, Alex Jones, Andrew Tate o Nick Fuentes, los que claman que ellos votaron «America Primero y Guerras Cero» y ahora tienen «Israel Primero y al gobierno Trump encuestando a la población sobre cuántas bajas estarían dispuestos a aceptar en una guerra contra Irán».

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