Mirando a Cuba
«Para Insúa fue una desagradable sorpresa, el 1 de enero de 1899, ver que la bandera española era sustituida por la de EEUU»

Ilustración generada por la IA.
Podemos decir que la historia postespañola de Cuba comenzó con un sonoro traspiés. La guerra hispano-yanqui declaraba que los EEUU iban a ayudar a los rebeldes cubanos contra España. Ganaron porque éramos un país en decadencia y porque precisamente entonces (pero los rebeldes no lo supieron) comenzaba a galope tendido el imperialismo USA que —con alzas y bajas— no ha cesado hasta el momento. Los españoles que vivían en Cuba, y tomo el relato de Alberto Insúa, español de La Habana, esperaban a fines de 1898, contritos, que la bandera española que ondeaba en el fuerte de El Morro fuera sustituida por la bandera de los rebeldes cubanos, la bandera de Cuba. Para Insúa fue una desagradable sorpresa, el 1 de enero de 1899, ver que la bandera española era sustituida por la de EEUU. No, Cuba no alcanzó la independencia de España en 1898 como aún creemos acá, sino en 1902, al instaurarse la República de Cuba con el primer presidente Tomás Estrada Palma. Vigilado y tutelado, claro, por los inevitables USA, que mantenían el control de la economía azucarera y tabaquera de la isla.
Con momentos mejores o peores (la presidencia de Aurelio García-Menocal o los periodos de Fulgencio Batista) Cuba se convirtió en un país moderno —con claras bolsas de pobreza—, pero vigilado por los USA. Sí, La Habana era una bella ciudad entonces, como lo había sido en la etapa española. No olvidemos que bajo dominio español se inaugura el primer ferrocarril de todo el mundo hispano, en 1837, entre La Habana y Güines. Claro que, en 1897, La Habana era el segundo puerto en importancia de España. No quiero decir con esto que la etapa española careciera de errores, y grandes al final, pero nunca peor (en las coordenadas de cada tiempo) que en el período tutelado por EEUU, de 1902 a 1958, y el desastre en que se ha convertido la Revolución socialista de Fidel Castro, en la que el pueblo cubano vive desde el 1 de enero de 1959. ¿No fue deseada la Revolución castrista? Lo fue, en general, porque Fulgencio Batista (1901-1973) en su etapa final era un dictador vendido a EEUU. Cuando huyó de Cuba en la Nochevieja de 1958, hizo que la Revolución algo se adelantara.
Esa esperada revolución de «los barbudos» no mantuvo más de cinco años sus decrecientes esperanzas, con cada vez más y más exiliados. Cuba era una dictadura marxista-leninista (apoyada ahora por la URSS) y su tono quedó claro en el discurso que el entonces ministro de Industrias de Cuba, Ernesto Che Guevara, pronunció ante la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1964: El aire antiyanqui era más que esperable y contaba con no poco beneplácito, pero nadie esperaba la frase: «Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario». El héroe guerrillero era también un criminal y no solo por esa frase, sino porque quitaba de en medio a todo el que no pensara como él. Che Guevara murió en la guerrilla boliviana en 1967. La izquierda hizo un mito en caliente de él, pero lo terrible es que, pasados tantos años, siga teniendo fe en un personaje brutal, como Castro, de la estirpe de Stalin. Desde entonces Cuba (acaso nunca libre) no ha hecho sino bajar y bajar; hasta en número de habitantes baja. Dictadura terrible, partido único, disidentes y homosexuales perseguidos y llevados a la zafra o apartados de la sociedad (caso de Virgilio Piñera, muy notable escritor gay, como ejemplo), fallos en la electricidad, el combustible, la alimentación, la imposibilidad de salir de la isla y el deterioro (salvo mínimas islas, de cara al turismo escaso) de ciudades hermosas como La Habana que, ahora y en muchos lugares, con columnas y puertas por los suelos, parece un basural.
He ido dos veces a la isla comunista, la primera (1993) en momentos muy duros, pero la segunda en 2007 en un tiempo mejor, pero con vigilancia policial en todo y con pobreza general. Pasear por el clásico Paseo del Prado de noche era ir, literalmente, a media luz, las bombillas al 50%. Oí decir: En Cuba hasta decir hola cuesta un dólar. Por la pobreza. O esta Cuba pervive porque el cincuenta por ciento de los cubanos son policías que vigilan al otro cincuenta. Pobreza y temor y una normal prostitución doquier, porque hay que vivir. Se decía que Cuba fue un burdel para gringos bajo Batista. El burdel pervive, pero hasta los turistas se van, porque va faltando de casi todo. Es el bloqueo gringo, ahora el de Trump. Pero estuvieron años la URSS y China y ahora el México de la discípula de AMLO, ayudando. Cuba cae no por el bloqueo o no solo por eso, sino por la destrucción de la economía de mercado, por la falta de industria, entre otras destrucciones.
En este momento, tras la muerte de Fidel y la vejez total de Raúl, nadie se interesa por Cuba, ni los que están contra su gobierno. Ahora se ha bombardeado una lancha que llegaba desde Florida. 4 muertos. Trump saldrá duro por alguna parte. Todo el que puede se va. La Cuba de Miguel Díaz-Canel cuenta, según la ONU, con un 89% de población en extrema pobreza y, según el Programa Mundial de Alimentos, la dieta media en Cuba es «de muy mala calidad nutricional». Los yanquis siguen en Guantánamo desde 1902. Pero ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! Pena infinita.