The Objective
Jorge Vilches

Ese PSOE lobista y millonario

«Mientras por un lado se polariza y se pacta con cualquiera, por el otro se hace de intermediario. A ver si pronto tenemos una ley que ponga a cada uno en su sitio»

Opinión
Ese PSOE lobista y millonario

Ilustración generada mediante IA.

En el congreso del PSOE del año 2000, los socialistas votaron entre José Bono y Zapatero. A la vista de su actualidad corrupta, solo se puede pensar que fue elegir entre susto mortal y muerte por sobresalto. Porque vaya dos, y vaya partido. Ambos se han enriquecido de forma fraudulenta ejerciendo de lobistas, según las informaciones. Uno y otro tienen vínculos caribeños más que dudosos, y un enchufe con la administración que convendría vigilar. Las comisiones recibidas por ambos —a tenor siempre de lo publicado— son el resultado de la explotación de sus relaciones con políticos y funcionarios.

En ese congreso del PSOE intervinieron de forma decisiva algunos actores que —oh, sorpresa— también han montado una asesoría tan misteriosa como millonaria. Me refiero a José Blanco y a su empresa Acento, vendida hace poco a Havas y donde también estaba Antonio Hernando, hoy secretario de Estado de Telecomunicaciones. Blanco fue quien pactó la elección de Zapatero en el año 2000 con los guerristas y el PSC, el otro gran beneficiado desde entonces. De hecho, los socialistas catalanes han constituido la tropa sanchista de colonización del Estado. El resultado es que el PSC se ha convertido en el principal referente del empresariado catalán, siempre necesitado de una buena relación con la administración.

La mediación entre el dinero público y el interés privado siempre ha sido un buen negocio. El lobby es la actividad orientada a influir en las decisiones públicas. Se hace mediante informes, pero sobre todo con intervenciones personales. ¿Y quién mejor que un ex alto cargo político que ha colocado a mucha gente para ejercer esa influencia? El sistema huele mal, especialmente porque en España no hay una ley que lo regule. Por eso Zapatero ha declarado en la comisión parlamentaria que no ha hecho nada ilegal, aunque hubiera sido más claro decir «alegal».

El caso es que el anteproyecto de ley para regular los lobbies está atascado desde 2022. Es curioso, porque se bloqueó poco antes de que empezara Begoña Gómez el máster en la UCM con el descarado título: Máster en Dirección de Captación de Fondos Públicos y Privados para ONL. Quizá no querían impedir los enchufes. Además, la ley que propone Sánchez establece que la vigilancia de la actividad de los lobbies con políticos y funcionarios la desarrollará un organismo designado por el Gobierno, es decir, más agentes del sanchismo. Es como poner a un zorro hambriento y desvergonzado a cuidar a las gallinas.

«Este es el PSOE que tenemos, lobista y trincón, que aprovecha el vacío legal y la cercanía al poder para hacer caja»

Otro tanto podría pensarse de la obsesión de Sánchez por cerrar las centrales nucleares y de la influencia de las empresas de energías renovables. Recordemos el apagón del 28 de abril de 2025 por el empeño de este Gobierno en demostrar que con las «ecológicas» era suficiente. Tampoco olvidemos la presencia de socialistas en empresas renovables, como Borja Cabezón, el amiguísimo, Antonio Miguel Carmona, Hernández Moltó y otros. Ni echemos al olvido que la cúpula de Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica entre 2018 y 2024, está imputada por realizar favores a empresas de renovables.

Este es el PSOE que tenemos, lobista y trincón, que aprovecha el vacío legal y la cercanía al poder para hacer caja. Lo más triste de todo, además de la corrupción y el engaño, que ya de por sí bastaría para echar el cierre al PSOE, es que las dos grandes alternativas de la «democracia interna» en ese partido en el año 2000 eran una calamidad. Luego llegó Pedro Sánchez para continuar la tradición y no desentonar con sus predecesores. El patrón es idéntico: mientras por un lado se polariza y se pacta con cualquiera, por el otro se hace de intermediario. A ver si pronto tenemos una ley que ponga a cada uno en su sitio.

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