Huele a fraude electoral
«Votando con el DNI digital en el teléfono, sin verificación, puedo ir al colegio electoral donde vota mi abuela»

Imagen generada por la IA.
En cuanto al fraude electoral, es solo un pariente próximo de este negocio sucio, el fraude del Gobierno y tampoco de eso se propone hablar el entorno del presidente. Otra ironía. Por todo esto y más, una espera que la voz del pueblo, el rumor de la calle, se oiga y se ejerza el derecho al voto después de lo publicado estos días por El Debate.
Gracias a Isabel Durán hemos conocido un fraude electoral posible, que permitiría votar a cientos de miles de españoles ausentes. Votando mediante el DNI digital en el teléfono, con un app que no requiere verificación, yo puedo ir al colegio electoral donde vota mi abuela y, sin alterar el censo (ella está en las listas), presentar un documento de identidad falso con mi foto y sus datos.
Es decir, que valdría con el chequeo facial, con que las caras del votante y del DNI digital coincidan. Se rumorea que una vez en España los censos fueron manipulados, sin ningún respeto para la muerte, en las elecciones de postrimerías, cuando el PSOE trabajaba ya con los materiales de la desesperación. Aprendieron del gran muñidor, el autor de decenas de pufos electorales en España, que era Romero Robledo, quien había pasado de la coalición progresista de Prim al partido de Cánovas durante la Restauración. Al parecer, por fumar tantos puros, le tuvieron que reconstruir la boca y le pusieron una mandíbula hidráulica: uno de los primeros cíborgs españoles.
En estas elecciones venideras, auspicio que tendremos el voto del humano-máquina que se quedó en casa, el voto del miedo a la ultraderecha, el voto de los hodiadores, el voto de los millones de presuntos descendientes de exiliados o emigrantes españoles nacionalizados, el voto por correo de los que están en el extranjero, el de los intelectuales del régimen…
Auspicio que serán unas elecciones que levantarán sospechas, en las que el voto de los recién nacionalizados y de los cíborgs tendrá una fuerza colosal, nunca antes vista. Esperemos, al menos, que cada voto en nombre de un ciudadano con DNI físico y sin trampas pese y valga lo mismo que el de los otros.
En España una vez hubo confianza ciega en las elecciones, pero ahora vuelve la verdad nada democrática de las tecnologías del voto, del Hodio, de las nacionalizaciones expresas… La tecnología del Gobierno nos acecha por doquier. Media España en las últimas elecciones del 23 votó por correo porque estaba tomando el sol en la playa. Ahora sabemos que el voto por correo presuntamente fue fraudulento en varias provincias, y que en las siguientes, la otra media podrá votar varias veces.
Algunos, con toda su buena intención, aún creen que para ganar las elecciones hay que llegar a las conciencias, convencer al votante y todo eso. Otros se preparan para la jugada maestra del cibervoto. Y no, ni siquiera sería necesario alterar el censo electoral enviando a Paco Salazar de súbito a Argentina, ni convertir a todas las embajadas y consulados en centros expendedores de documentos de identidad, puesto que bastaría con utilizar identidades existentes dentro del propio registro de votantes que, como mi abuela, con 97 años, no pueden ir a votar.