El HODIO retrata a Sánchez
«Va a crear un aparato para calificar de odio cualquier crítica que ponga en duda su gestión del poder, poder que debe al apoyo de los especialistas en el odio a España»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Hoy en Europa —y no digo el mundo, para no caer en una exageración— el más profundo conocedor de lo que es el odio y del provecho que puede sacarle, ese es nuestro autócrata. Que, además, para no disimular, ya nos dijo que el primer objetivo de su Gobierno era la construcción de un muro que separe a los españoles. Un muro que nos divida en buenos y malos, según, claro está, lo que él diga, para, hecha esta división, predicar el odio a los malos, a los que ya se encarga de descalificar con insultos y mentiras.
Por eso, por tratarse de un virtuoso del odio, no es de extrañar que la semana pasada nos haya anunciado que va a crear un organismo, que se ha hecho el gracioso llamándole HODIO, para detectar la presencia de los que llama discursos de odio en las principales redes sociales utilizadas en España (X, Instagram, TikTok, YouTube y Facebook).
Dejando claro que serán él y sus centenares de asesores, que le deben el sueldo que les pagamos todos, los encargados de dictaminar a quién pueden descalificar, denunciar y condenar por expresar la menor crítica a su persona, a su entorno o a su Gobierno. Es una muestra sin complejos de lo que es un ataque directo a la libertad de expresión, pero ya sabemos que a los totalitarios nunca les ha parecido mal, sino todo lo contrario, la censura de los medios de comunicación.
Con este proyecto, Sánchez pretende dar un paso más en su objetivo de hacerse no sólo con el poder político sobre todos los españoles, sino también con nuestras mentes, a través de lo que llamamos el relato. Sigue así a su maestro Zapatero, que, con su Ley de Memoria Histórica, dictaminó lo que los españoles deben saber y decir de la Historia. No olvidemos que Sánchez, por estar a la altura de su maestro, ya dictó la Ley de Memoria Democrática para que los españoles no sólo metan en sus cabezas el relato de la Historia de España que ellos nos dictan, sino también que aprendamos que democracia es lo que hace y dice él y los suyos y dictadura es lo que hacen y dicen los que no le obedecen.
«Un odio cerval hacia todo el que no piense como ellos y no quiera obedecerlos»
Ahora va a crear un aparato para calificar de odio cualquier crítica que ponga en duda su gestión del poder, un poder que debe al apoyo incondicional de algunos de los especialistas más tremendos en el cultivo del odio a España de los últimos tiempos, desde los terroristas de ETA a los golpistas catalanes.
Lo que vamos sabiendo, desde hace 25, de lo que pasa en Venezuela con la dictadura terrible del chavismo bolivariano, no hace falta investigar mucho para comprender que la clave de ese régimen siniestro, con Chávez, Maduro y ahora Delcy, es el odio. Un odio cerval hacia todo el que no piense como ellos y no quiera obedecerlos. Un odio bendecido, no sólo por los podemitas que, como Iglesias, Errejón y Monedero, recibieron ayudas chavistas, sino también por Zapatero, que no ha tenido reparo en mostrar su apoyo a ese régimen basado en el odio.
Eso sí, cada paso que, como éste, da Sánchez me lleva a preguntarme qué pasa en España, que todavía hay gente que lo apoya. Probablemente dar con la respuesta correcta a esta pregunta es la clave para acertar con la política adecuada que termine con tanta barbaridad, entendiendo por barbaridad el cultivo real y constante del odio, del que Sánchez ha demostrado ser un consumado artista.