The Objective
Victoria Carvajal

Y cayó el último contrapeso

«La elección de Inés Olóndriz para presidir la AIReF demuestra la voluntad del Gobierno de diluir los organismos que supervisan sus políticas»

Opinión
Y cayó el último contrapeso

Ilustración generada mediante IA.

Él fue el artífice de la reforma de las pensiones. Fue nombrado gobernador del Banco de España y el supervisor dejó de poner el foco en los riesgos de la sostenibilidad del sistema. Ella ha participado en el diseño de la financiación singular de Cataluña y de la condonación de la deuda autonómica y acaba de ser elegida nueva presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), el organismo que debe vigilar el equilibrio de las cuentas públicas. Ambos han pasado de ocupar puestos de responsabilidad en el Gobierno a situarse al frente de dos entidades públicas cuya independencia es necesaria para supervisar la política económica de ese Gobierno. Y su nombramiento rompe definitivamente con la práctica mantenida hasta ahora por los dos grandes partidos rivales de acordar la renovación de los máximos responsables de las dos instituciones.

Cuando José Luis Escrivá fue designado gobernador del Banco de España en septiembre de 2024, arreciaron las críticas por el temor a que el supervisor perdiera independencia al pasar directamente del Consejo de Ministros a encabezar una institución llamada a evaluar precisamente la política económica del Gobierno. Ahora la elección de Inés Olóndriz para presidir la Airef confirma los peores augurios: se demuestra una vez más la voluntad del Gobierno de diluir la autonomía de los organismos encargados de supervisar sus políticas y de avanzar en la colonización de las instituciones que deben ejercer de contrapeso. 

La Airef, bajo la ejemplar presidencia de Cristina Herrero, era hasta esta semana la última gran institución económica independiente que quedaba. Olóndriz, secretaria general de Financiación Autonómica y Local en el Ministerio de Hacienda hasta su reciente nombramiento, tendrá que demostrar si mantiene esa independencia en la supervisión de la política fiscal, necesaria por lo demás para dar credibilidad a las cuentas públicas, o si opta por mirar hacia otro lado ante los grandes desafíos que amenazan la estabilidad fiscal. 

Entre ellos, el encaje de la financiación singular pactada con Cataluña a cambio de que ERC apoyara el Gobierno de Salvador Illa. El acuerdo, en cuya negociación Olóndriz tuvo un papel, contempla una reducción de aportación catalana a la caja común y la cesión gradual de la gestión de todos los tributos estatales. Diversos trabajos de Fedea alertan de que este modelo supondría un deterioro de la solidaridad interterritorial y podría obligar al Estado a movilizar entre 4.800 y 6.100 millones de euros adicionales para compensar a las comunidades perjudicadas. En cuanto a la condonación de la deuda autonómica, el plan del Gobierno, que podría alcanzar los 80.000 millones de euros, favorece especialmente a Cataluña y agrava los problemas de incentivos y disciplina fiscal del sistema.

A ello se suma el reto de la financiación del gasto creciente en pensiones. Esta partida ha seguido batiendo récords y ya supera los 200.000 millones de euros anuales. Sólo las pensiones contributivas rozaron en 2025 los 190.000 millones, con un aumento del 6% con respecto al año anterior. Según los cálculos de la AIReF de Cristina Herrero, el desembolso en estas prestaciones sociales podría aumentar más de tres puntos del PIB de aquí a 2050, mientras que el gasto neto del sistema ya equivale al 13,2% del PIB.

«Cada décima adicional en los tipos de interés obligaría a destinar más recursos públicos al pago de los intereses de la deuda y menos margen para sostener el gasto»

Y por último está el coste de financiar una deuda pública cada vez más elevada. La incertidumbre geopolítica derivada de la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán, que tiene reflejo en el fuerte incremento de los precios del petróleo y del gas, obliga a los principales bancos centrales internacionales a interrumpir sus bajadas de tipos e incluso a subirlos si persisten las tensiones inflacionistas. En ese contexto, cada décima adicional en los tipos de interés obligaría a destinar más recursos públicos al pago de los intereses de la deuda y menos margen para sostener el gasto.

Todas ellas, cuestiones que pueden malograr la sostenibilidad de las finanzas públicas. Unas finanzas que, debido a la falta de presupuestos generales del Estado por tercer año consecutivo y en incumplimiento de la Constitución, son cada vez más difíciles de supervisar. Cristina Herrero convirtió la falta de presupuestos en una de sus grandes batallas. Denunció que la Airef supervisaba las cuentas públicas «a ciegas» porque el Gobierno no había presentado proyecto presupuestario ni fijaba objetivos de gasto e ingresos claros, dejando al organismo sin una referencia fiable para controlar la política fiscal. En su opinión, la reiteración de las prórrogas dificulta la rendición de cuentas y deteriora la calidad institucional. ¿Cómo se pronunciará Olóndriz al respecto? Pronto lo veremos.

Lo que es seguro es que no va a ser fácil estar a la altura de la integridad y la independencia de la presidenta saliente, Cristina Herrero. Elegida hace seis años por unanimidad, Herrero ha tenido una despedida indigna por deseo del PSOE. Primero impidió su comparecencia ante la Comisión de Hacienda en el Congreso para hacer balance de su mandato, tal y como sí hizo su antecesor en el cargo y primer presidente de la institución, José Luis Escrivá, precisamente. Por lo que Herrero tuvo que despedirse en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional gracias a una iniciativa impulsada por la oposición. 

Tanto su presencia en la misma como su trabajo al frente de la Airef fue puesto en cuestión con muy malas formas por el diputado socialista Javier Rodríguez Palacios. El que fuera alcalde de Alcalá de Henares, obligado a dimitir como secretario general del partido en esa localidad tras ser acusado de filtrar fotografías de un compañero de partido con una stripper para dañarle políticamente, recibió el encargo del partido de desacreditar y ridiculizar a Herrero. No les basta con ocupar las instituciones. También necesitan dejar claro que quien se atreva a ejercer una supervisión incómoda e independiente será castigado y desprestigiado públicamente. ¿Es un aviso a su sucesora? 

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