Día de encuestas
«El partido de Abascal practica en este asunto la martingala maoísta de soslayar la contradicción principal, la que le lleva a enfrentarse al sanchismo»

Ilustración generada mediante IA.
Ayer fue día de encuestas sobre las elecciones autonómicas de Andalucía, que astutamente ha adelantado Juan Moreno Bonilla. Y los resultados no podían ser más halagüeños para él y más desesperanzadores para sus adversarios. Bueno, sí, podrían ser mejores si el PP hubiera aumentado su mayoría absoluta. No ha sido así, pero a pesar de que tres de los cuatro sondeos publicados le aventuran una pérdida de entre uno y tres escaños, dichas encuestas le predicen la conservación de la absoluta. La cuarta, la de ABC, lo sitúa rondando esa mayoría (55 escaños) con una predicción de entre 54 y 57.
La novedad más destacada es el hundimiento del PSOE con la gran esperanza que Pedro Sánchez había puesto al frente, en plan mascarón de proa. María Jesús Montero va a cosechar el peor resultado para los socialistas andaluces desde el origen de la democracia. Citaré a continuación el número de escaños conseguido por el PSOE en todas las elecciones autonómicas desde el principio del siglo: 52, 61, 56, 47, 47, 33 y 30 en los comicios de 2022. Las cuatro encuestas rebajan esa cifra, aunque la de ABC la iguala en lo alto de su horquilla. La mitad, en todo caso, de los óptimos resultados cosechados en 2004 y 2008.
Desde el Gobierno preautonómico encabezado por Plácido Fernández Viagas a partir de 1978, hasta la presidencia de Susana Díaz, que duró hasta el 19 de enero de 2019, en que fue relevada por Juanma Moreno, han sido 41 años de poder omnímodo del PSOE en Andalucía.
Y resulta que la mujer con más poder en España desde la democracia, según confesión propia, va a hacer el más acabado de los ridículos en una consulta electoral. Ella tiene un alto concepto de sí misma, a lo que se ve. En esto se ve que tiene a quien parecerse. Su jefe, el tío al que debe su nombramiento y su cargo, manifestó en las páginas de ABC: «Mª Jesús Montero es una de las mejores políticas, para mí la mejor política que he conocido y ha sido un pilar fundamental en este Gobierno y en las distintas administraciones que he tenido el honor de presidir desde hace ocho años». El criterio evaluador es el mismo que aplica para valorarse a sí mismo: mirar y admirar su imagen reflejada en el espejo.
En una evaluación general, habría que considerar que los principales partidos se estancan en las encuestas. Se estanca el PP con tendencia a la baja, como ya se ha dicho, aunque salvando la mayoría absoluta. Se estanca a la baja el PSOE, sin consuelo alguno para su candidata ni para su ordenante, que va a tener en el mayo andaluz una continuación de los éxitos que ha cosechado en las autonómicas extremeñas y aragonesas.
Otra cuestión es el papel de Vox, el tercero en discordia, que tiene 14 diputados en la actualidad. Va a obtener unos buenos resultados, excelentes diría yo, a juzgar por los 5-6 escaños más que le predice El Debate, o los 4 que le augura El Español. Pero ni en estos casos consigue su objetivo principal, la capacidad de condicionar el acceso de Moreno Bonilla al Palacio de San Telmo. O sea que los grandes resultados de las encuestas no lo son en absoluto si los comparamos con sus expectativas previas.
Es una previsión que se me antoja razonable y positiva. Baste considerar que la posibilidad de conseguir un número de diputados suficiente para impedir o permitir el Gobierno al PP para la próxima legislatura. Si el resultado de la elección coincide con la previsión de las encuestas, naturalmente. Este es un elemento de frustración para Vox, pero también para el PSOE, tan perdido en su laberinto que su última esperanza es que Vox ponga trabas al PP para presidir la Junta de Andalucía.
Alguna vez he dicho que el partido de Abascal practica en este asunto la martingala maoísta de soslayar la contradicción principal, la que le lleva a enfrentarse al sanchismo, por la contradicción de primer plano, la que le hace preferir superar al PP y asumir el papel de jefe de la oposición. Insisto en que los sondeos le auguran un buen resultado, sobre todo teniendo en cuenta la crisis interna que están viviendo con las purgas de fundadores del partido en una proporción que solo puede igualar Pablo Manuel Iglesias Turrión. Por otra parte, es inevitable que muchos potenciales votantes de Abascal se sientan retraídos al considerar que su primer objetivo no es sacar de la Moncloa a ese castigo de presente y de futuro para España que es Pedro Sánchez Pérez-Castejón.