Ferran Caballero

Pongamos que hablaban de Madrid

«Lo que le interesa a Esquerra es que se hable del independentismo madrileño para que no se le pregunte tanto por el suyo»

Opinión

Pongamos que hablaban de Madrid
Foto: Ballesteros| EFE
Ferran Caballero

Ferran Caballero

Profesor de filosofía y autor del libro "Maquiavelo para el s.XXI". "Tot ve que cau"

Seguro que esa repentina manía que le ha entrado a Esquerra con la armonización fiscal es otra de sus jugadas maestras, y quizás la definitiva, porque parecería que le están haciendo el trabajo sucio a Vox. Parecerá contradictorio que un partido independentista esté de golpe tan interesado en recentralizar competencias y en unificar políticas, pero es una contradicción demasiado evidente como para perder el tiempo en ella. Porque, evidentemente, esto no va de que a Esquerra le haya entrado de golpe la preocupación por esa España que se vacía por la fuerza de la irresistible atracción de la libertad, el cosmopolitismo y las porras del desayuno madrileño. De eso ya se preocuparán quienes ahora se ríen de Teruel por decir que existe. 

Lo que le interesa a Esquerra es que se hable del independentismo madrileño para que no se le pregunte tanto por el suyo. Para que no se le pregunte lo que hizo (se ve que esto también lo hacen todos) y para que no se le pregunte dónde se lo ha dejado y, sobre todo, por qué. Lo que le interesa a Esquerra es que se la siga entendiendo literal o metafóricamente según le convenga. Eso es lo que hizo cuando hablaba de republicanismo o de independencia y es lo que hace cuando promete que volverá a hacer lo que nunca hizo para disimular que nunca se atreverá a volver a hacer lo que sí que hizo. Es lo que hace cuando habla de autonomía y es lo que sigue haciendo cuando dice que «Madrid nos roba», que primero fue lema de campaña, después fue una barbaridad que dicen otros y ahora es una frase al mismo tiempo literal y metafórica que quiere decir y siempre habrá querido decir que la Comunidad Autónoma de Madrid presidida por al señora Díaz Ayuso nos hace ‘dumping fiscal’ pero que dicho así era demasiado largo y poco práctico (y un poquito precipitado, porque Ayuso lleva cuatro días).

Con las competencias en materia de fiscalidad les pasa como con todo lo demás, que son más o menos importantes, lujos de ricos o fundamento mismísimo de la democracia según sean nuestras o sean suyas y según nos las den o nos las quiten los gobiernos del PSOE o del PP. Aquí, como en todo lo demás, se trata de que nada signifique nada para que nunca se les puedan pedir explicaciones y les basten algunas lágrimas de cocodrilo y una pataleta de niño mimado para seguir gobernando. Es la lección fundamental de este juego al que ahora llamamos posverdad que al irle quitando su sentido a las palabras, tanto por interés como por falta de talento, que algo de eso también habrá, sólo nos quede la lucha por el poder; más o menos descarnada, s o menos violenta, o más o menos ridícula

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