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Puesta en abismo

La política española me recuerda a las parodias de las telenovelas que hacen en Saturday Night Live, donde cada réplica es un giro de guion aún más disparatado que el anterior

Foto: Bernat Armangue | AP

A astracanada por minuto, así se suceden las cosas. Tanto que el mejor resumen de casi todo podría ser una interjección, o una cadena de gif infinita de ojos abriéndose un poquito más cada vez. Una puesta en abismo de cejas enarcadas. Han pasado dos semanas (¿solo? ¿no fue hace un millón de años?) desde que Sánchez e Iglesias pudieron resolver en 24 horas lo que no habían sido capaces de lograr en seis meses. Qué bien que el presidente en funciones haya resuelto sus problemas futuros de insomnio. Pero la realidad ha ido imponiendo su máxima de superar a la ficción y subiendo la apuesta cada vez un poco más. El alcalde de Vigo pone luces de Navidad suficientes para provocar un ataque de epilepsia. En Madrid el gasto en luces de Navidad sube un 30%. El Samur Social de Madrid, financiado por el Ayuntamiento, está desbordado por los demandantes de asilo que duermen frente a la verja de la sede. PSOE y Podemos pactan para tratar de impedir que Vox tenga una silla en el Congreso –entre otras cosas, alimenta un victimismo que solo les beneficia. No hay declaración institucional contra la violencia de género en el Ayuntamiento de Madrid. Una víctima increpa a Ortega Smith, concejal de Vox, en el acto oficial, le dice que no se politice con las víctimas mientras el otro hace como quien oye llover. Se convierte en el asunto mediático del día: nos indignamos, les ponemos el foco y el micro y tienen más publicidad gratis de la que podrían pagar. Se indignan con Ortega Smith hasta quienes están en el cabildo gracias a sus votos. Pero no perdamos de vista lo que pasa en otra parte: respaldos de más del 80% en las consultas a la militancia en el PSOE y en ERC para validar el preacuerdo en un caso y la negociación en el otro. Hay algo profundamente enternecedor por parte de ambos en ese presentar los datos como si aún no hubiéramos perdido la inocencia, si no fuera porque podemos pensar que nos toman por tontos. Parece que los únicos que actuamos con una cierta responsabilidad somos los ciudadanos.

La política española me recuerda a las parodias de las telenovelas que hacen en Saturday Night Live, donde cada réplica es un giro de guion aún más disparatado que el anterior. Al final de la frase, hay un subrayado musical. Es lo único que falta. Solo que esto no es un parodia, es la realidad y no tiene demasiada gracia.

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