Aloma Rodríguez

Señalar a periodistas

«Son métodos inaceptables en el juego democrático. Que los use el partido en el gobierno resulta además tremendamente inquietante»

Opinión

Señalar a periodistas
Foto: Rodrigo Jimenez| EFE
Aloma Rodríguez

Aloma Rodríguez

Licenciada en Filología Hispánica. Ha publicado "París tres", "Jóvenes y guapos", "Solo si te mueves" y "Los idiotas prefieren la montaña", todos en Xordica. Es miembro de la redacción española de Letras Libres y colabora con diferentes medios.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, perdió hace poco el tratamiento de víctima a petición del juez en el caso Dina Bousselham, una pieza separada del caso Villarejo. Para Iglesias y los suyos se trata de las cloacas del Estado, dicen, y la policía patriótica, que, al parecer, trataba de impedir que los suyos llegaran al poder. Pero hay algo extraño en el asunto: resulta que Iglesias guardó la tarjeta de memoria del teléfono de la exasesora de Podemos durante al menos seis meses y se la entregó dañada. Iglesias recurre a las cloacas una y otra vez. Recuerda al famoso poema de Bécquer: «¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía… eres tú».

En su partido, han encontrado otras formas más chuscas de defenderse: cualquiera que cuestione, se pregunte o se atreva a disentir se convierte inmediatamente en ultraderecha. En el ámbito político, esta simplificación no es una novedad: en todas las convocatorias electorales Unidas Podemos ha establecido la idea de que todo lo que hay a su derecha es ya casi ultraderecha, antes incluso de la irrupción de la verdadera ultraderecha. Su gran mérito habría sido impedir un pacto del PSOE con Cs; el pacto del PSOE con UP era bueno intrínsecamente porque era un pacto de izquierdas, como si hubieran conseguido que el PSOE, tentado por la oscuridad, se decantara por el lado de la fuerza. Pero Unidas Podemos se olvida una y otra vez de que gobierna: se olvida cuando con su actitud y sus declaraciones deslegitima las instituciones democráticas, desde los jueces a la policía; y sobre todo se olvida de la responsabilidad que tiene como partido de cogobierno cuando su portavoz en el Congreso, Pablo Echenique, comienza a señalar a periodistas desde su cuenta de Twitter acusándolos de parcialidad, como si los periodistas solo tuvieran derecho a hacer su trabajo siempre y cuando no les perjudique a ellos. Digo que se olvida porque si lo sabe, lo que está haciendo es mucho peor. Ha escrito Manuel Arias Maldonado que las formas son la sustancia en la política democrática.

El tuit de Echenique cerraba con una frase que aplicaba al trabajo del periodista señalado, «la intoxicación socava las bases de la democracia», lo decía Echenique, que lleva tiempo practicando la intoxicación para socavar la democracia. No es la primera vez que lo hace; ni siquiera es la primera vez que lo hace este año. Son los métodos que estamos acostumbrados a ver usar a Trump o a Erdogan. Son los métodos, por otro lado, a los que lleva recurriendo el partido desde el principio. Son métodos inaceptables en el juego democrático. Que los use el partido en el gobierno resulta además tremendamente inquietante.

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