Raquel Sastre

¿Te echo una mano?

Lo hemos conseguido, una mano robótica que percibe las caricias. Los ingenieros y los médicos cada vez me sorprenden más, pero creo que no se esfuerzan lo suficiente.

Opinión

¿Te echo una mano?

Lo hemos conseguido, una mano robótica que percibe las caricias. Los ingenieros y los médicos cada vez me sorprenden más, pero creo que no se esfuerzan lo suficiente.

Lo hemos conseguido, una mano robótica que percibe las caricias. Los ingenieros y los médicos cada vez me sorprenden más, pero creo que no se esfuerzan lo suficiente. ¿Cuándo harán cerebros para nuestros políticos que piensen en las necesidades de su pueblo? ¿Para cuándo un corazón con sentimientos para que el dueño de coca cola no cierre fábricas a pesar de tener beneficios? ¿Crearán cuerdas vocales que no emitan sonido para Melendi?

El avance de la humanidad se hace a costa de los individuos; lo tenemos tan asumido, que aplaudimos a grandes empresas que donan dinero para construir un colegio en un país mientras en otro emplean a niños para sus fábricas. Y nosotros cerramos la boca tan bien, que parece que nos la haya cosido un niño chino. Estamos tan acomodados en nuestro estado de bienestar a costa de otros, que nos da igual si mañana mueren 200 niños en una fábrica. 

Alguien habrá que diga que a él no le da igual, que llora mucho y se indigna cuando ocurre algo así, y no lo pongo en duda. Lo que sí dudo es que ese sentimiento le dure más de una semana. La humanidad ya no es humanidad. Estamos divididos en continentes, países, comunidades, barrios. Estamos tan divididos, que las injusticias son como los cuernos, a más de 200 km no existen. Es por eso que admiro tanto a la gente que se dedica a echarle una mano al resto, haciendo que el mundo sea mejor para todos, no sólo para unos cuantos. Mi más sincera admiración. 

No quiero terminar sin darle la enhorabuena a los creadores de la mano robótica que tiene sensibilidad y preguntarles si no podrían hacerlo a la inversa, miembros humanos que no tengan tanta sensibilidad; muchas mujeres agradeceremos poder llegar, por fin, a los 30 minutos. 

 

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