Paula Martin

Tocados y hundidos

Me pregunto a menudo dónde quedó la solidaridad, la generosidad, la ayuda al prójimo… Da igual por qué religión reces, da igual si eres ateo, se trata de ser persona, de ser humano, de empatizar, de entender que quizá podías ser tú, tu hijo, tu nieto o tu primo el que viviera esa situación.

Opinión

Tocados y hundidos

Me pregunto a menudo dónde quedó la solidaridad, la generosidad, la ayuda al prójimo… Da igual por qué religión reces, da igual si eres ateo, se trata de ser persona, de ser humano, de empatizar, de entender que quizá podías ser tú, tu hijo, tu nieto o tu primo el que viviera esa situación.

“Desde hace tiempo tengo una pesadilla que me persigue, no sé nada de ti ni siquiera dónde vives” dice una canción de Aloy. Observo la fotografía y me viene ese verso a la cabeza.

Más de 6.000 refugiados, que se habían quedado sin agua y comida, han recibido el “OK” del ejército de Macedonia para poder pasar su frontera. Europa afronta la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Por favor, relean el dato: desde la Segunda Guerra Mundial, hablamos del que ha sido, hasta ahora, uno de los peores episodios de la humanidad. Pero en la Europa del dinero, solo preocupa dónde van a “meter” a todas esas personas. No sé si carecen de alma, de conciencia o de qué, pero yo miro esa foto y veo en el rostro de ese niño el terror personificado, la sangre que corre por la cara de alguien que no alcanza ni siquiera los doce años, el horror le persigue y no entiende porqué. Sin embargo, en Europa se preocupan por dónde lo van a meter. Como si fuera un objeto o mercancía. Como si no tuviera sueños, sentimientos y miedos. Como si no fuera inocente. Como si no fuera un niño. Como si no fuera persona.

Me pregunto a menudo dónde quedó la solidaridad, la generosidad, la ayuda al prójimo… Da igual por qué religión reces, da igual si eres ateo, se trata de ser persona, de ser humano, de empatizar, de entender que quizá podías ser tú, tu hijo, tu nieto o tu primo el que viviera esa situación.

Nos preocupamos por plagas de insectos o semejantes sin darnos cuenta de que la peor plaga que existe en este herido mundo es la de las malas personas, las insolidarias, las insensibles, las ajenas al dolor del otro.

Amigos, estamos tocados y hundidos.

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