Jordi Bernal

Una mesa sin diálogo

«La cosa pinta a un paripé que tiene como objetivo seguir mareando la perdiz y asegurar la legislatura de Sánchez»

Opinión

Una mesa sin diálogo
Foto: Quique García| EFE
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

La llamada mesa de diálogo de Cataluña empieza con falta de patas. Así de pronto, el movimiento secesionista estaba en las últimas antes de que el aliento del presidente Sánchez les diera alas para volver a las andadas. Sin embargo, los últimos movimientos demuestran que la desunión en el bando independentista es más que evidente. Cabe, en cualquier caso, la pregunta: ¿alguien se cree realmente la llamada mesa de diálogo?

Tanto el Gobierno como la Generalitat ya han dicho que la cosa va para largo, que, de momento y hasta nuevo aviso, los planteamientos iniciales están en las antípodas. No hay fechas fijas, no hay una agenda bien trazada; así que la cosa pinta a un paripé que tiene como objetivo seguir mareando la perdiz y asegurar la legislatura de Sánchez.

En cualquier caso, la mesa ha demostrado también una división en el Gobierno catalán que muy probablemente le impida una legislatura estable. Estamos, pues, en un momento en el que se han juntado el hambre con las ganas de comer. Dos gobiernos de coalición que se miran de reojo y en ningún caso parecen destinados a encontrar una solución al mal llamado «problema catalán». Pues si atendemos a problemas, no hay más que el creado por una parte que no llega a representar a la mitad de los catalanes y que pretende imponer por enésima vez sus, por otra parte, legítimos anhelos secesionistas.

En definitiva, una mesa sin patas que sirve además de cortina de humo de demasiadas cuentas pendientes que van acumulando ambos gobiernos. Tanto el central como el autonómico. Por no hablar de una bilateralidad muy cuestionable teniendo en cuenta sobre todo la carencia de lealtad que han demostrado en los últimos años los partidos independentistas catalanes. Pero, en fin, siempre es mejor inventarse problemas que resolver los que de verdad importan.

Más de este autor

Todos quieren a los socialdemócratas

«Ni Sánchez ni Casado tienen el más mínimo interés por aplicar un ideario socialdemócrata en España. El primero es demasiado cínico y el segundo es sencillamente un conservador»

Opinión

Un pícaro anda suelto

«Hace cuatro años, el pícaro se decidió por la fuga. No me parece mal, conociendo el destino de los compañeros que decidieron quedarse en territorio español, pero de ahí a declarase un exiliado impenitente hay un abismo»

Opinión

Más en El Subjetivo

Jorge Dioni López

El patán

«Lo peor es que te digan que ir por ahí insultando o ridiculizando es guerra cultural o romper un tabú de lo políticamente correcto»

Opinión