Pilar Cernuda

Yolanda, un peligro para Sánchez

«Pedro Sánchez debe ser el único español que no se da cuenta de que cuanto mejor le vaya a Yolanda Díaz peor le irá a él, porque divide el voto de la izquierda»

Opinión

Yolanda, un peligro para Sánchez
Foto: Javier Lizón| EFE
Pilar Cernuda

Pilar Cernuda

Periodista, vivió la Transición desde el ruedo, no la barrera, y su escepticismo respecto a la clase política actual –con excepciones- es inconmensurable. Y se le nota.

El próximo fin de semana el Psoe celebra su congreso –congreso, no convención, con elección de ejecutiva y nuevas estatutos- y Pedro Sánchez pretende que de ahí salga un partido más sólido, con el que aguantar hasta el fin de legislatura y, sobre todo, ganar las elecciones. Que en principio se celebrarán a finales del 2023 o principios del 2024.

No le tendrían por qué preocupar tanto las encuestas, que insisten en que ganará el PP, como los movimientos de Yolanda Díaz. Muy crecida porque le ha metido varios goles al gobierno, aspira a mucho más de lo que cree Sánchez que aspira. Le vendría bien analizar al presidente la trayectoria de Díaz en Galicia, donde fue subiendo peldaño a peldaño y no dudó en ir dejando de lado a aquellos que la ayudaron a subir, como Xosé Manuel Beiras.

A Yolanda Díaz le importa un cuerno Podemos, partido al que no pertenece y que según decidió Pablo Iglesias debería elegirla candidata a la presidencia del gobierno en las generales. Lo que le importa es ella misma –lo habitual en un político- y su proyecto. Y su proyecto pasa ahora mismo por la famosa plataforma de izquierdas en la que trabaja activamente.

Pedro Sánchez debe ser el único español que no se da cuenta de que cuanto mejor le vaya a Yolanda Díaz peor le irá a él, porque divide el voto de la izquierda. Y la vicepresidenta, que podría ser  catedrática de  estrategia política, fomenta su imagen de moderación, utilizando incluso el aspecto físico –peinado, ropa, actitud- para alejarlo de los estereotipos de la izquierda radical, para que no se le vayan a asustar los posibles votantes. Si cree Sánchez que el crecimiento de Yolanda Díaz significa que se fortalece la izquierda y potencia la coalición actual, probablemente se  esté equivocando: lo que quiere Yolanda Díaz es crecer todo lo que pueda y más. Y para crecer, aparte de algunos votantes que antes fueron de Ciudadanos e ingenuamente creen que Yolanda Díaz es más centrista  que Sánchez,  la vicepresidenta necesita votos socialistas. Sobre todo de socialistas que no pueden ni ver a Pedro Sánchez, creen que ha destrozado el Psoe-Psoe, el que ganó elecciones y tuvo grandes gobernantes,  y que no identifican, ni de lejos, con el Psoe de Pedro Sánchez. Al que no le perdonan además el engaño de haberse coaligado con Podemos y sobre todo que haya abrazado políticas que les provocan una profunda indignación, de las que ha dado buena muestra los últimos días, aunque la peor fue conceder los indultos a los independentistas catalanes condenados por el Supremo.

Yolanda Díaz, por tanto, con la que Sánchez se fotografía paseando por Moncloa como una pareja idílica, lleva camino de convertirse en rival importante para el actual presidente de gobierno. Porque sabe pescar y pretende hacerlo en aguas socialistas. Porque divide el voto de izquierdas y facilita por tanto a Casado que cumpla su sueño presidencial y, lo que es más grave para Sánchez, porque en esa división no está claro que él consiga más escaños que su vicepresidenta.

Quedan por delante  dos años apasionantes en  los que puede pasar de todo.

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