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La CUP se lanza contra Ada Colau tras perder su influencia sobre el Govern

El partido independentista ve perder su utilidad con los pactos a tres bandas de ERC con el entorno de Podemos

La CUP se lanza contra Ada Colau tras perder su influencia sobre el Govern

La CUP ha pasado de ser el socio prioritario de ERC a la hora de negociar un acuerdo de gobierno tras las elecciones catalanas a caer en la irrelevancia por su negativa a tramitar los presupuestos de la Generalitat. Esta situación ha elevado a Catalunya En Comú como principal apoyo externo del Govern de Pere Aragonès y, gracias a este pacto, la alcaldesa de Barcelona ha logrado sacar los presupuestos municipales adelante después de que ERC obligara a su líder en el consistorio, Ernest Margall, a darles su apoyo.

En la Asamblea Nacional Organizativa y Estratégica que la formación anticapitalista celebró el pasado sábado 18 de diciembre, según explican fuentes de la formación a THE OBJECTIVE, se puso sobre la mesa este nuevo rol que ha adquirido Ada Colau y lo suyos en la política autonómica y cómo han logrado romper la unidad independentista en el Parlament. «Desde la CUP queremos que esto no sea así porque esta estabilidad no es buena para el país», afirmó el portavoz del secretario nacional, Edgar Fernández, en rueda de prensa.

El hecho de que los Comunes ejerzan de «fuerza responsable» y pacten con ERC también ha desorientado al PSC de Salvador Illa, que fue el primer en ofrecerse -sin éxito- para apoyar las cuentas catalanas. Los de Jessica Albiach compiten con los socialistas en votos, pero también una parte de sus potenciales electores oscilan entre ellos y la CUP. Como fuerza que se declara soberanista, son capaces de llegar a acuerdos con los nacionalistas sin que ERC pague un peaje por ello como sí les ocurre cuando pactan con el PSC. Esta mayor predisposición de Podemos y sus corrientes de cerrar filas con las tesis nacionalistas se observó en la manifestación a favor de la inmersión lingüística, donde Catalunya En Comú hizo acto de presencia junto a la CUP, ERC o Junts per Catalunya, mientras que el PSC se ausentó porque coincidía con la celebración de su congreso

La ‘madurez’ de la CUP

La CUP también ha abierto la puerta a presentarse a las elecciones al Parlamento Europeo. La formación, que nació con vocación municipalista y que en los primeros compases solo formaba candidaturas municipales, dio el salto al Congreso de los Diputados en la repetición electoral del 10 de noviembre de 2019. En las elecciones del 28 de abril del mismo año su militancia rechazó la oferta de la dirección de presentarse a nivel nacional, pero en seis meses la dirección dio un golpe de timón y cambió de opinión. 

El gran escollo de la CUP son las tensiones entre sus dos almas, Endavant y Poble Lliure. Si la primera tiene una actitud más maximalista y de confrontar con sus ERC y Junts, en Poble Lliure predominan las tesis nacionalistas sobre las cuestiones sociales. El valor añadido de la CUP durante el procés es que eran los socios externos del Govern y quienes fiscalizaban a ERC y Junts para que no renunciaran al plan rupturista.

En la actualidad, con el procés en punto muerto, temen que su utilidad decaiga. La política «autonomista» de Pere Aragonès hace que pueda apoyarse en Catalunya En Comú para sacar adelante sus políticas, ya que si la CUP tiene nueve escaños los Comuns tienen solo uno menos (8). Y a diferencia de los anticapitalistas, no rechazan entrar en el Ejecutivo y pujan para que ERC se avenga a pactar una suerte de tripartito con ellos y el PSC. 

Oficina internacional

Con todo, su nueva estrategia pasa por recuperar el terreno perdido por lo que respecta el plan rupturista e ir contrarrestando la influencia de Colau en los equilibrios gubernamentales de la región. 

Para abordar el primer frente, estudian abrir una Oficina Internacional que tenga como labor asumir la internacionalización del procés, y que a la práctica rivalizará con el Consell per la República de Carles Puigdemont. 

Respecto al objetivo de neutralizar a Colau, intentarán demostrar que la estabilidad que otorga a ERC y Junts no sirve para avanzar en la agenda nacional y denunciarán la «servidumbre» que tienen con el PSOE en Madrid al formar parte del Gobierno. En la CUP todavía escuece haberse quedado fuera del consistorio de Barcelona en las últimas elecciones municipales, y no quieren que ocurre lo mismo en otros puntos de Cataluña. Buscarán alianzas con otros partidos, como ya hicieran en Badalona, con el fin de que los de Colau no les hagan sombra también a escala municipal. 

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