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Feministas contra Montero: «La ley trans no es una cuestión de derechos, sino un negocio»

Un grupo de feministas con una larga trayectoria crea un partido para aglutinar a «aquellas mujeres huérfanas de representación por el desprecio del Gobierno»

Feministas contra Montero: «La ley trans no es una cuestión de derechos, sino un negocio»

Fundadoras del nuevo partido político.|Feministas al Congreso

El feminismo lleva meses dividido. La ruptura definitiva ha tenido lugar esta semana con la presentación de un nuevo partido, Feministas al Congreso (FAC). La intención es aglutinar a «aquellas mujeres huérfanas de representación por el desprecio del Gobierno». Sus fundadoras tienen trayectorias muy diferentes, pero les une la «profunda convicción» de «restituir la agenda feminista». Creen que la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha hecho una apuesta «muy fuerte» por el colectivo trans y eso no solo compromete su lucha, también refuerza los estereotipos tradicionales.

El nuevo partido comenzó a fraguarse en marzo del año pasado, pero no fue hasta el martes cuando se presentó en sociedad. Lo hizo ante los medios de comunicación en el Ateneo de Madrid y con la ejecutiva del partido en pleno. La dirección está compuesta por feministas con una larga trayectoria. Pilar Aguilar asume la presidencia; Fátima Arranz, la vicepresidencia; Puri Liétor la secretaría general; Juana Gallego la vicesecretaría primera; y Sandra Moreno, la segunda. Han trabajado durante meses con un centenar de mujeres para construir el proyecto. 

Enfadadas con Irene Montero

Feministas al Congreso aspira a presentarse a las próximas elecciones generales. Su programa rechaza la autodeterminación de sexo, esto es, que a una persona le baste la voluntad para cambiar de nombre y de sexo legalmente. El partido también busca combatir la violencia de género, abolir la prostitución y eliminar cualquier explotación reproductiva, como los vientres de alquiler. Además, está en contra de instrumentalizar el feminismo y de la conocida como ley trans, pendiente de informes constitucionales tras pasar el primer escollo en el Consejo de Ministros en junio.

«Somos muchas las mujeres que estamos enfadadas con el Gobierno de coalición. Habíamos puesto muchas esperanzas y estas se han convertido en decepción», reconoce Juana Gallego a THE OBJECTIVE. Esta profesora de Periodismo en la Universidad de Barcelona acusa al Ejecutivo de abandonar la agenda feminista, relegándola y anteponiendo a otros colectivos. «Hemos convertido la ira en una opción política», insiste Gallego, que nació hace 66 años en el municipio malagueño de Arriate.

Irene Montero durante una comparecencia de prensa. | Foto: Isabel Infantes (Europa Press)

Las mujeres que comenzaron esta aventura se sienten ignoradas porque el Ministerio de Igualdad «ha priorizado a otros colectivos y ninguneado a las feministas de toda la vida». Gallego afirma que muchas asociaciones han pedido audiencia con Montero y que esta «les ha dado largas». Creen que la dirigente de Podemos ha hecho «una apuesta muy fuerte por el colectivo trans», pero desconocen el motivo. No obstante, quieren dejar claro que su partido no está en contra de los transexuales.

«Esa es una simplificación para descalificarnos y desprestigiarnos», sostiene Gallego. De lo que están en contra, admite, es de la autodeterminación de género, a la que consideran «una invención jurídica». Para las feministas que integran el nuevo partido el concepto es «una falacia» que perjudica tanto a mujeres como a hombres. «Hay un hecho objetivo: todos tenemos un cuerpo sexuado. Los transexuales deben someterse a los trámites que establece una ley de 2007, pero no se pueden identificar a su voluntad», insiste la vicesecretaria de FAC.

Choque en el Gobierno

Gallego, activista desde hace décadas, nunca militó en un partido. Otras de sus compañeras, en cambio, han estado vinculadas a Podemos y protagonizaron meses atrás una férrea oposición interna a la ley trans. Su desarrollo supuso un choque entre Montero y la vicepresidenta Carmen Calvo, que acabó con esta última fuera del Gobierno. Su partido, el PSOE, difundió incluso un argumentario criticando los postulados de la ministra de Igualdad porque «niegan la existencia del sexo biológico, por lo que desdibujan y difuminan la realidad de las mujeres».

En la misma línea se encuentran las fundadoras de FAC. «No podemos cambiar de nacionalidad, ni de color de piel porque lo pidamos. Si se aprueba la ley trans, bastará con ir al registro civil para cambiar de sexo», explica Gallego. Para ella, el sexo biológico existe y «es importante porque debajo de esa división se ha establecido, de alguna manera, la desigualdad». A la activista le chirría que mucha gente esté a favor de la propuesta de Montero. Lo achaca al desconocimiento.

Juana Gallego, en el centro, durante la presentación de su último libro. | Foto: Twitter

«La ley trans se ha vendido como una cuestión de derechos humanos y lo que hay detrás es un negocio. Para la industria farmacéutica es un chollo. Venta de bloqueadores de la pubertad, operaciones de cambio de sexo y la necesidad de hormonarse de por vida. Eso es lo que habría que denunciar», insiste Gallego. En su opinión, estas afirmaciones les ha costado ser etiquetadas de transfóbas y de derechas, cuando en realidad son progresistas.

Gallego no quiere ser una voz más de las muchas que son silenciadas en el mundo por «decir la verdad», entre ellas Kathleen Stock, que sufrió acoso y tuvo que dejar su trabajo en una universidad británica, y Maya Forstater, que fue despedida de la consultoría para la que trabajaba por describir a las mujeres transgénero como hombres. 

«Hay una moda que parece transgresora y está provocando un contagio social», afirma Gallego. Desde su punto de vista, cada día hay más padres preocupados porque sus hijos de 12 y 13 años les dicen que se sienten trans, en muchos casos porque «no son capaces de adaptarse a los estereotipos». La profesora sostiene que el discurso de Montero hace un flaco favor al feminismo ya que «está reforzando los estereotipos tradicionales y no hay nada más reaccionario que eso».

Un feminismo clásico

El nuevo partido quiere reivindicar un feminismo clásico. Una cuestión que, en su opinión, ha quedado al margen para priorizar otros discursos. «El feminismo ha tenido mucho éxito. Se ha extendido y ahora todo el mundo dice que es feminista, lo que ha vaciado al movimiento de contenido. Muchos partidos que dicen ser feministas han realizado políticas en su contra», revela Gallego. También critica que el lenguaje inclusivo se haya llevado a «límites ridículos». E insiste: «Ha pasado como con el género, se ha frivolizado».

Más de 2.000 personas ya forman parte de Feministas al Congreso, indican desde la formación. Ahora se enfrentan a la escasez de recursos económicos para sufragar la carrera de fondo que debe llevarle a las instituciones. La idea es crear unas cuotas para sus afiliadas. Cuando se les pregunta si van a permitir a hombres, responden que sí, aunque no les permitirán optar a la dirección porque eso sería «una contradicción».

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