Marruecos se desentiende del narcotúnel de Ceuta: ignora los oficios judiciales y no lo vigila
Las autoridades marroquíes siguen sin colaborar con la Audiencia Nacional diez meses después del hallazgo en Ceuta

El narcotunel hallado por la Guardia Civil en Ceuta. | GC.
Diez meses después de que la Guardia Civil tumbara una organización de narcos que enviaba decenas de toneladas de hachís desde Marruecos a la Península —en ocasiones ocultas en contenedores transportados por camiones a través del puerto de Ceuta y en otras por un pasadizo clandestino que conectaba el país alauí y la ciudad autónoma—, la juez que investiga esta red de tráfico de droga en la Audiencia Nacional está encontrando serias dificultades en las pesquisas que afectan al reino marroquí. Según explican a THE OBJECTIVE fuentes próximas al caso, el país vecino ignora los oficios remitidos por el juzgado en los que se solicita su colaboración para las pesquisas, y por el momento no ha aportado ninguna novedad sobre el lado del narcotúnel bajo su jurisdicción.
«Está todo parado y silenciado. No les conviene remover ese tema, tendrían que cortar muchas cabezas», advierten fuentes del instituto armado de Ceuta sobre la falta de respuesta de Marruecos a la petición de información que viene cursando el Juzgado Central de Instrucción número tres desde principios del verano. La juez María Tardón ha requerido gestiones a las autoridades marroquíes para localizar la salida del túnel, así como otras diligencias de investigación relacionadas con la trama de narcos, todo sin éxito. La única información que ha trascendido hasta ahora es la que han publicado medios del país alauí, que señalaron en abril que el acceso a la galería estaba en «una vivienda situada en una zona considerada como parte de un sector militar».
Fruto de este hallazgo, informaba en abril Alyaoum24.com, la policía del país vecino identificó a «varias personas implicadas en la construcción y ampliación del túnel hacia territorio marroquí», que serían detenidas «próximamente», conforme fuesen avanzando las pesquisas. El principal sospechoso, apuntaba el citado medio, tenía antecedentes por tráfico de drogas en la zona de Tetuán y, además, apuntaban a «altas instancias» en la implicación de los hechos. Pese a estas supuestas novedades al otro lado de la valla, en España no consta ninguna información al respecto, refieren las fuentes consultadas por este periódico.
Vigilancia española
Sin novedades de Marruecos, las autoridades españolas siguen vigilando la estructura del túnel, aunque no de manera presencial, sino a través de un sistema de videovigilancia de circuito cerrado, habida cuenta de que resulta fundamental «asegurar las fuentes de prueba y garantizar la integridad de la infraestructura», advierten fuentes policiales. Y sobre todo que no se pueda volver a utilizar. Por otro lado, la Guardia Civil sigue sumando también investigados al caso, que explotó con la Operación Hades el pasado febrero. Los agentes detuvieron el noviembre al cuarto guardia civil implicado en la trama, en la que también tiene un papel relevante el funcionario de prisiones y exdiputado de la Asamblea de Ceuta Mohamed Alí Duas, según informó el Faro de Ceuta.
Las pesquisas que dieron lugar al hallazgo del narcotúnel pasaron por distintas fases. Primero, la Guardia Civil desarticuló dos organizaciones criminales en los primeros meses del año por el pase de distintas toneladas de hachís ubicadas en falsos fondos en camiones a la Península. Unos entramados que contaban con un modus operandi común: disponer de la colaboración de agentes de la Guardia Civil en el puerto, lo que favorecía así la salida de camiones cargados con droga. Además, ambas tramas contaban con transportistas que se encargaban de acondicionar los bajos fondos de los vehículos para camuflar el hachís.
La revelación de un detenido
La confesión de uno de los detenidos en esas operaciones desveló la existencia de un narcotúnel que también utilizaba una de esas organizaciones para dar salida a los cargamentos de droga, en vez de usar la frontera con Ceuta. La Guardia Civil cree que la red detrás de esta obra de ingeniería de película utilizó la galería subterránea en cuanto la nave industrial dejó de tener actividad, a comienzos de 2023. Situada en el polígono industrial del Tarajal, limítrofe con el perímetro fronterizo, el hangar era propiedad de una empresa de marmolería llamada Nene, cuyo dueño sigue en paradero desconocido. Los investigadores también sospechan que el túnel se utilizaba para introducir a inmigrantes irregulares en la ciudad autónoma.
Al mismo tiempo, el investigado en la trama dio todo tipo de detalles a los investigadores sobre cómo los agentes del cuerpo les daban cobertura para transportar los alijos. El grupo de guardias civiles, bajo las órdenes de Rubén G., facilitaban a los narcotraficantes todo tipo de información: qué días que podían trabajar «tranquilamente» y cuáles no, «si había algún chivatazo o veía alguna cosa». Unos servicios por los que estos funcionarios policiales, dependiendo de la cantidad de droga que se transportara, podían cobrar entre 70.000 y 100.000 euros por el servicio, según constata el sumario judicial.
La Unidad de Asuntos Internos de Guardia Civil dio veracidad a toda la información que el arrestado les proporcionó sobre el funcionamiento de los narcos cuando ya se encontraba en prisión provisional. Una situación de la que quería librarse rápidamente por su situación familiar, habida cuenta de que su mujer estaba a punto de dar a luz. Posteriormente, en un operativo sin procedentes en la ciudad autónoma, los agentes de la Unidad de Subsuelo de la Benemérita comprobaron la existencia del narcotúnel, a 12 metros de profundidad y de 50 metros de recorrido.
