Laurence Debray: «El rey Juan Carlos tiene asumido que va a morir en el extranjero»
La escritora que ha ayudado a Juan Carlos I en la elaboración de sus memorias cuenta cómo se fraguó el libro
La escritora francesa Laurence Debray es la mujer que ha ayudado a Juan Carlos I a elaborar su libro de memorias (Reconciliación, Planeta, 2025). Hija del filósofo y revolucionario Régis Debray, lleva años estudiando la figura del rey, al que dedicó su tesis doctoral y dos libros anteriores. En esta entrevista, la colaboradora de THE OBJECTIVE desvela en exclusiva detalles sobre el proceso de creación de una obra que se ha convertido en un fenómeno editorial, con más de 60.000 ejemplares vendidos solo en España.
PREGUNTA.- ¿Cómo es posible que la hija de unos revolucionarios acabe escribiendo las memorias de un rey?
RESPUESTA.- [risas] Los opuestos se atraen, ¿no? Yo creo que se trata de una cuestión de confianza por parte del rey. Y también cuenta el hecho de que soy francesa y de que no estoy tan metida en los asuntos españoles.
P.- Usted es una gran experta en Juan Carlos I desde hace muchos años. ¿Por qué le interesa tanto su figura?
R.- Siempre me interesó el hecho de que el rey intentara una transición y no una revolución. Fue un modelo político único y que puede ser una inspiración hoy en día para países como Venezuela, por ejemplo.
P.- ¿Es verdad que usted de pequeña llegó a tener un póster de Juan Carlos I en su habitación?
R.- Sí, es verdad, pero tengo una excusa: mi padre había puesto en casa uno de François Mitterrand y a mí aquello no me gustaba nada, así que aproveché una visita a España para comprarme un póster del rey.
P.- ¿Cómo surge la idea de escribir las memorias del rey?
R.- Hay dos razones detrás del libro. La primera es que el rey se queda solo y se tiene que ir de España porque nadie le defiende. Y la segunda es que en España no hay un relato nacional, y eso facilita la manipulación de lo que fue su propia obra política. Entonces él, frente a estos dos hechos, quiere dar su propia versión. Es un libro muy personal y él siempre me ha dicho que no lo está haciendo para ahora, sino para que las próximas generaciones puedan acceder a su testimonio de forma directa.
P.- ¿Pero de quién fue la idea de hacer el libro? ¿Lo pidió usted?
R.- No, no, yo no pedí nada.
P.- ¿La idea es de él?
R.- Sí, la idea es de él, pero creo que también se lo dice en un momento dado el jeque de Abu Dabi. Lo reflexionó mucho y finalmente me pidió ayuda. Y yo al principio le dije que no, porque no me sentía capaz, pero al final lo fuimos haciendo poco a poco y me quedé dos años con él allí.
P.- ¿El proceso de elaboración ha durado dos años?
R.- El proceso de escritura duró dos años, pero luego hubo un tercero para editarlo bien.
P.- ¿Y todo ese tiempo estuvo usted allí en Abu Dabi viviendo?
R.- Sí, me instalé allí con mi familia.
P.- ¿Cómo fue el proceso de elaboración? ¿Se veían todos los días? ¿Grababa las conversaciones?
R.- Bueno, fue a base de conversaciones, solíamos vernos por la mañana y después comíamos juntos. Luego yo lo iba escribiendo y él lo revisaba. Y lo revisaba de manera muy detallada, por cierto, porque él es muy trabajador.
P.- Y todo eso se hizo en francés. Es decir, el libro se ha escrito en francés originalmente. ¿Por qué cree que él ha preferido hacerlo así?
R.- El francés es su primera lengua. Él vivió en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial y habla un perfecto francés. Yo hablo con él como si fuera francés.

P.- ¿Por qué ha salido el libro en Francia con unas semanas de antelación respecto a España?
R.- El plan inicial siempre fue publicarlo a la vez, pero la editorial española (Planeta) cambió de idea en el último momento y no dio tiempo a retrasar la publicación en Francia. Por eso allí salió en noviembre y en España unas semanas más tarde.
P.- ¿Por qué no ha habido tampoco una presentación del libro al uso, como hace todo el mundo?
R.- Eso mismo me pregunto yo. Nos hubiera encantado. A él le hubiera gustado tener una presentación un poco formal con políticos, historiadores… y hablar en serio de la Transición.
P.- ¿Y por qué no se ha producido? ¿No le han dejado?
R.- Creo que le hicieron entender que iba a hacer mucho ruido y que no era buen momento.
P.- Hay mucha gente que cree que el libro se publica en un momento inoportuno. ¿No se contempló en ningún momento que se publicase póstumamente?
R.- Eso hubiera sido más fácil. Lo hablamos en su momento, pero él quería verlo publicado y afrontar las reacciones.
P.- ¿En algún momento el libro fue revisado por la Casa Real antes de su publicación?
R.- No.
P.- ¿Y le ha llegado alguna reacción, sabe si alguien de la familia se lo ha leído?
R.- No lo sé, yo no tengo ningún contacto con la Casa Real. Yo he trabajado sola con el rey en una especie de burbuja y sin ninguna presión.
P.- En el libro se dice que al rey le hubiese gustado acceder a los archivos de su padre y que no le han dejado. ¿Eso es cierto?
R.- Sí. Heredó esos archivos y nunca los abrió. Y ahora que tiene tiempo le interesaba mucho consultar por ejemplo la correspondencia de don Juan con Franco, pero no se pudo.
P.- ¿Le han sorprendido las críticas que ha recibido el libro en España?
R.- Sí, en España os gusta mucho criticar. Sobre todo son criticas de personas que te dicen que no han leído el libro, y eso sí que yo nunca lo había escuchado antes. Es interesante, no me lo esperaba.
P.- ¿Por qué cree que ha habido críticas tan duras?
R.- Porque es una persona que ha decepcionado mucho, y lo entiendo. Yo creo que más bien es un rechazo hacia el personaje más que un rechazo hacia el libro. Y luego está el tema un poco de telenovela… porque a los españoles os gusta mucho jugar a enfrentar al hijo contra el padre y tal. Ese antagonismo me parece peligroso, es jugar con fuego. La corona es solo una.
P.- ¿El rey está contento con su libro?
R.- Sí. Además, ten en cuenta que en Francia ha sido un éxito total y las críticas fueron todas muy buenas. Eso le dio mucha confianza, para él era muy importante.
P.- ¿Y qué cree que pensará su hijo cuando lo lea?
R.- Pues espero que se dé cuenta de que este libro va a ser muy útil para su hija.
P.- ¿Por qué se titula Reconciliación en lugar de algo creo yo más apropiado como Reivindicación?
R.- Para mí es el hombre de la reconciliación, es quien consigue reconciliar a los españoles. Por eso hemos escogido ese título.
P.- ¿Ha habido mucho material que se haya descartado?
R.- Sí, hemos quitado unas 100 páginas porque salía muy gordo el libro.
P.- Una de las críticas que se hace al libro es que hay algunos asuntos por los que el rey pasa de puntillas: sus problemas económicos o con la justicia, sus relaciones extramatrimoniales… ¿Qué le parece la manera en que se abordan esos temas?
R.- Al principio él quería abordar esos temas y a mí me pareció bien. Había que hablar de lo malo y de lo bueno. Pero luego me pareció que había ciertos temas que en Francia nadie iba a conocer y que íbamos a darle una importancia histórica que en realidad no tienen. No entramos demasiado en detalles porque yo tampoco lo veía. Sobre el dinero sí habla y reconoce sus errores, lo que me parece importante.
P.- Hay un detalle que a mí me ha llamado mucho la atención y es que cuando habla de sus relaciones extramatrimoniales en ningún momento cita por su nombre a ninguna mujer con la que él haya estado.
R.- Pero es lo que te decía, solo se conocen sus nombres en España. Y tampoco tuvieron un papel histórico relevante, no pasarán a la historia.
P.- Una de las cosas que más llaman la atención es el tipo de relación que tenía el entonces príncipe con Francisco Franco, y la forma en que habla de él. ¿Le sorprendió?
R.- Muchísimo, y me costó admitirlo. Es evidente que el rey recibió lecciones políticas de Franco y que este tenía una visión para España.
P.- ¿Cómo está ahora mismo el rey?
R.- Solo y aislado. Pero como es un militar, está fuerte, lo aguanta todo. Tiene una vida muy organizada: madruga, hace ejercicio, come temprano…
P.- Hay una frase en el libro que es tremenda porque reconoce que nunca ha sido libre. Nunca lo fue siendo jefe de Estado y ahora se da cuenta de que tampoco lo es…
R.- Él dio la libertad a los españoles, pero él mismo al final nunca ha sido libre.
P.- Y al final hace una reflexión no solo sobre el futuro de la monarquía, sino sobre el futuro de la democracia. ¿Está realmente preocupado por la situación política?
R.- Está al tanto de todo y lee toda la prensa española e internacional. Y para él es muy duro ver cómo las instituciones democráticas se deconstruyen cuando parecía que no podía haber marcha atrás.
P.- El rey lleva cinco años de ‘autoexilio’ y en el libro vemos que añora enormemente España. Pero el caso es que él puede volver a España cuando quiera: nadie le ha retirado el pasaporte, no tiene ninguna causa judicial pendiente… ¿Por qué no viene más si echa tanto de menos España?
R.- Porque se da cuenta de que su presencia molesta. Él no quiere molestar a su hijo.
P.- ¿Pero entonces de quién es la culpa de que no esté viviendo en España?
R.- Buena pregunta. Nadie lo ha invitado a regresar.
P.- ¿Y cree que si cambia el gobierno será más fácil que alguien le invite a regresar?
R.- Otra buena pregunta. No lo sé, pero yo creo que ya ha integrado que va a quedarse mucho más años en Abu Dabi.
P.- ¿Cree que él ha asumido que va a morir en el extranjero?
R.- Creo que sí.
P.- Él se lamenta de que la reina Sofía nunca ha ido a visitarle. ¿Esto es porque alguien no se lo permite a ella?
R.- Creo que ella tampoco quiere molestar.
P.- ¿Pero la relación entre ellos es buena?
R.- Sí, sí, sí.
P.- Es decir, que si ella no ha ido allí será porque no ha querido molestar o porque alguien le ha hecho ver que es mejor que no vaya...
R.- Deduces bien.
P.- ¿Y es verdad que el embajador español en Emiratos ni siquiera le da la mano al rey cuando se lo encuentra?
R.- No lo saluda y nunca ha ido a verle. No sé si en España os dais cuenta de la gravedad del asunto. Al rey se le trata en todos los sitios con el protocolo de jefe de Estado… menos en su propio país. Yo creo que es una falta de respeto del Estado. Yo entiendo que haya decepcionado a mucha gente, pero fue representante del Estado y el Estado se respeta y punto. Que se muera fuera del país, lejos de su familia y de los españoles, me parece que es como renegar de una parte de la historia de España.
P.- Coincidiendo con la aparición del libro en España vimos un vídeo del rey un tanto peculiar. ¿Quién lo hizo?
R.- Yo solo hago libros, eh. Esa iniciativa fue de un amigo suyo que lo quiso ayudar y él pensó que era una buena manera de comunicarse directamente con los españoles. Ese vídeo es la mejor prueba de que el señor está solo y de que no tiene un equipo de comunicación al lado para ayudarle.
P.- ¿Y tiene usted información sobre cómo vivió el rey los actos del 50 aniversario de la monarquía? Lo digo porque él fue excluido de los eventos oficiales y apenas se le permitió acudir a un almuerzo privado en El Pardo…
R.- Ese almuerzo fue como un premio de consolación porque no fue invitado a los actos oficiales. Me parece bastante insólito que, como él dice, se celebre un bautizo sin el niño.
