La Guardia Civil localiza varios tramos de vía rota por donde circulaba el Iryo siniestrado
Los agentes tratan de averiguar si son «causa o consecuencia» del descarrilamiento que provocó el accidente en Altamuz

Tramos de via rotos en la zona del siniestro. | Guardia Civil
La Guardia Civil ha localizado varios tramos de vía rota en la zona del siniestro ferroviario que se produjo este domingo, a la altura de Adamuz (Córdoba). El descarrilamiento de los últimos tres vagones de un tren Iryo, que impactaron frontalmente contra un Alvia que circulaba en la vía opuesta, ha dejado por ahora un balance de 39 muertos y 122 heridos, de los que 48 permanecen ingresados. Según revelan fuentes próximas a la investigación, los agentes de Criminalística, en concreto, del Equipo Central de Inspección Ocular (ECIO), han detectado fracturas en la parte de la vía por la que circulaba el tren Iryo y tratan de averiguar si podrían estar relacionados con el accidente.
Estas mismas fuentes señalan que es demasiado pronto para sacar conclusiones, habida cuenta de que no se sabe todavía si estas partes rotas de la vía son «causa» o «consecuencia» del siniestro mortal. Tras el impacto frontal entre los dos trenes, el Alvia recorrió una distancia de más de 180 metros a causa de la gran velocidad que alcanzaba en ese momento. Entre los dos centenares de guardias civiles desplegados sobre el terreno para averiguar el origen de la tragedia, los agentes del ECIO son los encargados de reconstruir el accidente. Para ello están analizando las marcas de frenado y también todo el cableado.
Incidencias en el punto del siniestro
Al parecer, el punto donde se produjo el descarrilamiento daba problemas «desde hace unas semanas», según han revelado fuentes fuentes de Renfe a THE OBJECTIVE. Varios maquinistas habían alertado previamente de que los trenes de alta velocidad pegaban un «golpetazo» cuando circulaban por la estación de Adamuz (Córdoba), por lo que plantean la posibilidad de que se rompiese la soldadura del carril que unía el cambio de vía en dicho punto. «Hay muchísimos puntos que son peligrosos y vamos más lentos por iniciativa propia porque sabemos que no es seguro pasar a la velocidad que indica la vía», explica a este periódico uno de ellos.
ADIF señaló en un primer momento que el Iryo descarriló «en los desvíos de entrada de vía 1 de Adamuz, invadiendo la vía contigua» por donde iba circulando el otro tren en dirección a Huelva. Debido a la colisión, el segundo convoy también descarriló. Las dos primeras unidades del Alvia, con 53 personas en su interior, cayeron por un terraplén de varios metros tras el impacto. A esta hora, según han informado fuentes oficiales, todavía quedan dos vagones accidentados a los que los servicios de emergencias no han ha podido acceder. El personal movilizado en la zona cero está a la espera de que una grúa pueda moverlos para entrar.
Un accidente «tremendamente extraño»
Según explico el ministro de Transportes, Oscar Puente, en la madrugada de este lunes, el choque afecto de manera especial a las primeras unidades del convoy que circulaba en sentido contrario. «La peor parte se la han llevado las dos primeras unidades del tren. En esas dos primeras unidades viajaban 37 personas en la primera y 16 en la segunda planta, 53 personas en total, que son las que han resultado fundamentalmente afectadas con mayor gravedad», apuntó.
Durante su primera declaración tras la catástrofe, el titular desmintió, frente a algunas informaciones, que el Iryo que descarriló fuese viejo, al igual que la vía donde ocurrió el coche, que estaba —dijo— «completamente renovada». En este sentido, Puente explicó que «en esa vía se han invertido 700 millones de euros» y que en ese tramo, «los trabajos de sustitución de cambios y otros elementos concluyeron en el mes de mayo de este mismo año». Por este motivo, el ministro reconoció que se trataba de «un accidente tremendamente extraño». «Es en una recta. Todos los expertos en materia ferroviaria con los que hemos hablado están tremendamente extrañados, porque, como les digo, es raro», señaló.
Frente a las explicaciones del ministro de Transportes, algunas informaciones apuntan a que el gestor ferroviario ADIF avisó en 2025 hasta de ocho incidencias técnicas en Adamuz, la mayoría meses antes del accidente, tras la supuesta renovación. Los problemas en ese punto de la línea Madrid-Sevilla, de hecho, llegaron al Senado el pasado verano.
Por otro lado, el sindicato mayoritario de maquinistas, SEMAF, pidió a principios de agosto a ADIF, y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) que se redujera la velocidad máxima de tránsito de los trenes a 250 kilómetros hora por el deterioro en la vía en aquellas líneas de alta velocidad que unen Madrid con Sevilla, Málaga, Valencia y Barcelona porque circulando a 300 kilómetros por hora los trenes iban pegando «muchos botes» y «vibrando mucho».
