«Estamos asustados, es un caos»: los maquinistas exigen mejoras en toda la red
Semaf convoca una huelga sectorial entre el 9 y el 11 de febrero y anuncia que exigirá responsabilidades penales

Operarios en el lugar del accidente ferroviario de Adamuz. | Joaquín Corchero (EP)
«Me da miedo ir a trabajar». Así de categórico se muestra un veterano maquinista de Renfe. El motivo va más allá de los últimos accidentes ferroviarios que han segado la vida de al menos 44 personas (43 en Adamuz y 1 en Gélida). El conductor teme la situación en la que se encuentra la infraestructura, que ha provocado un aumento notable de los accidentes y los descarrilamientos en los últimos años. Una sensación generalizada, según los compañeros de diferentes puntos de España a los que ha sondeado THE OBJECTIVE. «Estamos asustados, la red es un caos. Hay que mejorarla por completo», indica otro profesional. El sindicato SEMAF ha convocado una huelga sectorial de tres días, del 9 al 11 de febrero, y ha anunciado que exigirá responsabilidades penales.
El descarrilamiento de un tren Iryo en Adamuz (Córdoba) el pasado domingo provocó que varios de sus vagones invadieran otra vía, por la que circulaba un Alvia con destino a Huelva. En el accidente fallecieron al menos 43 personas. Por el momento se desconocen las causas, aunque todo apunta al estado de la infraestructura. Los investigadores han encontrado diferentes roturas en la vía y los expertos apuntan a la falta de mantenimiento.
«Consideramos inadmisible esta situación de deterioro constante del ferrocarril», apunta el Semaf en un comunicado. El propio ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró este miércoles que el accidente de Adamuz no se debió a la falta de mantenimiento. Aunque admitió como «posibilidad innegable» que las marcas en los trenes sean por un defecto en las vías, afirmó no obstante estar tranquilo porque el sistema ferroviario es seguro. El dirigente socialista salió al paso de quienes señalan a la falta de mantenimiento porque se dedican 71.200 euros por kilómetro frente a los 48.000 de 2011, cifra que decayó en los años posteriores.
«Nadie nos hace caso»
Un escenario que no convence a los maquinistas. «La infraestructura está peor que nunca, salvando algunos tramos», indica un profesional que hace el trayecto Valencia-Madrid. «Estamos asustados porque no sabemos lo que nos espera en la vía. Están muy mal», afirma otro conductor destinado en Cataluña, donde este martes murió un compañero en prácticas tras el desprendimiento de un muro por el temporal.
«La infraestructura y muchas máquinas no tienen el mantenimiento que deben tener. Las vías tienen muchos baches porque están desgastadas por el tiempo, el clima, la cantidad de tráfico y trenes que pesan mucho. La máquina vibra mucho y siempre temes que pueda pasar algo. Nunca he sentido tanta inseguridad en mi trabajo», asegura este maquinista. En su opinión, la solución pasa por incrementar el mantenimiento: «Nosotros reportamos incidencias casi a diario, pero nadie nos hace caso».
Aumento de los accidentes
Desde que Pedro Sánchez asumió la Presidencia del Gobierno en 2018, los accidentes ferroviarios se han incrementado un 142,5%, mientras que los descarrilamientos, antes sucesos marginales, han aumentado un 214,2%, según datos de las memorias anuales de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). En 2024, de un total de 128 sucesos, 97 fueron accidentes. Un año antes hubo 116 accidentes de un total de 126 sucesos analizados, el récord histórico. En cambio, en 2018 se notificaron 52 sucesos, de los cuales 40 resultaron ser accidentes.
«Vivimos momentos complicados, somos personas y este tipo de cosas acaban afectando», se sincera un maquinista que pasó por Adamuz horas antes del trágico accidente. «En ese punto exacto no noté ningún movimiento que me llamara especialmente la atención. Pero es cierto que en esa línea se perciben vibraciones y pequeños movimientos laterales». En su opinión, aunque se está haciendo un importante esfuerzo [Puente lo cifró en 700 millones de euros], sería «conveniente» reforzar el mantenimiento aunque «nada da una seguridad del 100%».
Otro maquinista que opera en Barcelona asegura que este miércoles ha visto algo inusual en sus casi dos décadas de experiencia: «Me he encontrado muchos técnicos de mantenimiento». La queja de estos profesionales por la situación de las vías ha llevado a ADIF a reducir temporalmente la velocidad máxima en tramos de varias líneas a 160 kilómetros por hora, cuando la normal puede alcanzar los 300. Los problemas en la infraestructura no se circunscriben a la alta velocidad, también afectan a la red de Cercanías.
Un conductor en una de las líneas que operan en Madrid asegura que acude a trabajar «resignado, cabreado y con miedo» porque un accidente «lo puede tener cualquiera». «Si seguimos así, acabamos como en la India, empujando al tren y subiendo en marcha», afirma este maquinista con sorna. En su opinión, el mantenimiento de las vías es «insuficiente», pero también se queja de los controles de las máquinas. «Hay veces que llevamos trenes al taller y salen con la misma avería». Y concluye: «Estamos abandonados».
Semaf ha sido el primero en alzar la voz. El sindicato mayoritario ha convocado una huelga sectorial del 9 al 11 de febrero para reclamar medidas que garanticen la seguridad ferroviaria tras los accidentes de Adamuz y Gélida, en los que han muerto tres maquinistas (uno de ellos iba como viajero). En su opinión, se trata de «la única vía legal que se ha dejado a los trabajadores para reivindicar la recuperación de los estándares de seguridad del sistema ferroviario y, con ello, garantizar la integridad de los profesionales y de los usuarios».
El sindicato ha anunciado que va a exigir responsabilidades penales a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria. También ha explicado que pedirá que se exima de prestar servicios a aquellos maquinistas que debido a la «carga emocional» no se encuentran en disposición y que intentará que al inicio de los servicios reclamen a las empresas que hagan un requerimiento al responsable de Circulación para que les garantice la seguridad en el trayecto a recorrer: «Cuando no se disponga de dichas garantías, se adaptará la marcha del tren a las condiciones reales de explotación de la infraestructura».
