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El alto cargo destituido en Rodalies sufrió una estafa de cuatro millones en la EMT de Valencia

El caso fue uno de los fraudes más sonados de los últimos años en el sector público español

El alto cargo destituido en Rodalies sufrió una estafa de cuatro millones en la EMT de Valencia

Usuarios de Rodalies en la estación de Sants | David Zorrakino / EP

El cese del director operativo de Rodalies, Josep Enric García Alemany, tras el grave colapso del servicio ferroviario en Cataluña, revive un episodio delicado de su trayectoria profesional. Durante su etapa como director gerente de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Valencia, la sociedad que gestiona los autobuses urbanos de la ciudad, sufrió una estafa millonaria que acabó con cuatro millones de euros transferidos erróneamente a cuentas en Hong Kong.

De hecho, el caso de la EMT de Valencia en 2019 fue uno de los fraudes más sonados en el sector público español de los últimos años. Según la investigación, una empleada de la empresa —bajo la apariencia de estar siguiendo instrucciones de altos cargos— realizó variadas transferencias por un total de cuatro millones de euros a un banco en Hong Kong. Se trató de la estafa conocida como “fraude del CEO”, en la que los delincuentes suplantan a responsables de la organización para inducir a un empleado con acceso a cuentas a ejecutar órdenes financieras que parecen legítimas.

En el caso concreto, la jefa de administración de la EMT creyó estar participando en una operación confidencial de adquisición internacional, bajo el supuesto aval y las instrucciones de asesores externos implicados en un proyecto que no existía. Durante varias semanas en septiembre de 2019, se llevaron a cabo estas transacciones hasta que las irregularidades despertaron las alarmas internas y se denunció el caso ante la Policía Nacional.

Responsabilidades y gestión

Aquella transferencia de cuatro millones de euros supuso un golpe financiero para la empresa pública valenciana, que ya gestionaba retos propios de transporte urbano y movilidad. El episodio fue objeto de una investigación judicial y contable, con la intervención del Tribunal de Cuentas y la fiscalización de la Policía, aunque la recuperación de los fondos robados fue infructuosa en gran medida y los autores de la estafa nunca fueron detenidos.

La jefa de administración implicada fue despedida y llegó incluso a litigar sobre su responsabilidad, aunque las instancias judiciales y el Tribunal de Cuentas atribuyeron la responsabilidad contable por las transferencias irregulares a la propia funcionaria. El fraude también generó tensiones políticas en el Ayuntamiento de Valencia y fuertes críticas a la gestión de García Alemany en la EMT.

García Alemany y la dirección de la EMT

Josep Enric García Alemany ocupó la dirección gerente de la EMT de Valencia entre 2015 y 2020, tras la llegada de Compromís con el apoyo del PSOE a la alcaldía de la ciudad. Fue en ese contexto en el que se produjo el robo de cuatro millones, periodo en el que también hubo numerosas críticas de la oposición municipal y requerimientos para revisar los procedimientos internos de control financiero.

Aunque García Alemany no fue acusado formalmente de cometer el fraude —ni de participar en él— la responsabilidad de la dirección y supervisión del funcionamiento interno recayó sobre su figura, configurando un precedente que hoy vuelve al centro del debate público tras su destitución en Rodalies por su gestión.

En septiembre de 2020, un año después de que se hiciera pública la estafa, el entonces concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia, Giuseppe Grezzi (Compromís), anunció el cese de García Alemany al frente de la EMT, justificándolo como una decisión orientada a «cambiar de etapa» y reforzar la gestión de la empresa, aunque el fraude de cuatro millones seguía marcando inevitablemente el contexto de su salida.

El caso y su impacto en la gestión pública

El episodio de la estafa en la EMT de Valencia no solo generó un impacto financiero directo, sino que también puso en evidencia la existencia de fallos en los mecanismos de control interno y en los protocolos de autorización de pagos de la empresa pública local. Expertos en ciberseguridad señalan que el fraude del CEO —una forma de ingeniería social sofisticada— explota precisamente estas debilidades humanas y organizativas, requiriendo procedimientos más estrictos de verificación ante órdenes de transferencias de gran cuantía.

Este tipo de fraudes, aunque suelen implicar la suplantación de identidad de máximos responsables, acentúa la necesidad de controles robustos y supervisión externa en la administración pública, especialmente en entidades con acceso a fondos considerables y sensibles. En el caso de la EMT, esa brecha se tradujo en cuatro millones de euros que salieron de las cuentas de la empresa y que jamás fueron recuperados, dejando a la entidad con un agujero que años después sigue arrastrando.

La reciente destitución de García Alemany al frente de Rodalies, tras el colapso de las Cercanías en Cataluña y los fallos reiterados en la prestación del servicio ferroviario, ha reavivado el debate sobre la capacidad de liderazgo y gestión del hasta ahora alto cargo.

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