El Gobierno vasco deja sin sanción al mando de la prisión que coló a su hijo en el psiquiatra
Considera que, pese a ser irregular, la actuación del funcionario de Basauri no desencadenó «daños graves» en el penal

Una prisión, en una imagen de archivo. | EP
La Dirección de Justicia del Gobierno vasco ha decidido dejar sin sanción al jefe de servicios del centro penitenciario de Vizcaya, situado en la localidad de Basauri, que coló a su hijo en la prisión el pasado mes de octubre para que la psiquiatra le tratase como paciente en su consulta. Pese a que se trata de unos hechos totalmente irregulares, fuentes del citado departamento consultadas por THE OBJECTIVE sostienen que no se ha abierto expediente disciplinario ni al mando ni a la profesional sanitaria porque «no se produjeron daños graves». «Sí se han tomado las acciones correctoras pertinentes y se han comunicado a las partes implicadas», añaden estas mismas fuentes.
En relación con esas «acciones correctoras», la Dirección de Justicia no da más detalles, pero sí aclara que no se ha interpuesto ninguna «sanción» a los trabajadores penitenciarios. Un extremo que también confirman fuentes internas del penal, que acusan a la cárcel de haber «tapado el escándalo». El departamento vasco de prisiones abrió una investigación interna en diciembre a raíz de que este periódico desvelase que ambos funcionarios colaron al joven hasta el interior de la prisión, saltándose los controles de seguridad y sin que existiese ningún tipo de permiso para ello. Unos hechos que confirmó la propia Dirección de Justicia.
Dos meses después, sin embargo, este área ha concluido que la actuación de los funcionarios no es sancionable porque no desencadenó ningún altercado en el interior del centro penitenciario. En el transcurso de las pesquisas, el departamento vasco envió un cuestionario a todos los trabajadores que prestaban servicio ese día en el penal para elaborar un informe de lo ocurrido y posteriormente citó a declarar a uno de estos trabajadores penitenciarios. Todo ello supuestamente para dirimir responsabilidades y descubrir quién autorizó la entrada del joven y cómo pudo producirse esa brecha de seguridad.
Un «protocolo de identificación»
Fuentes penitenciarias destacan que, al día siguiente de la publicación de la noticia, la Subdirección de Seguridad de la prisión de Basauri distribuyó entre los funcionarios «un protocolo de identificación de personas que acceden al interior del centro penitenciario». En el mismo, al que ha tenido acceso este periódico, hay un apartado dedicado al «personal ajeno al establecimiento» en el que se indica que el área de Seguridad tiene la obligatoriedad de pedir el DNI al individuo, registrarlo en el sistema y entregarle posteriormente una tarjeta de visitante.
Una serie de exigencias que no se cumplieron con el hijo del jefe de servicios, según atestiguan fuentes conocedoras de los hechos. «De cualquier incidencia se dará cuenta inmediata a la Jefatura de Servicios (…) En un segundo control (rastrillo) el funcionario constatará que el personal que acceda porta tarjeta identificativa o existe orden del departamento…», prosigue la orden de la prisión. Un documento que, a juicio de los funcionarios, «utilizó la dirección para cubrirse y para advertir a los funcionarios de las zonas de control y seguridad, en caso de que no se cumpliese la orden».
Con una bata de médico por la prisión
De acuerdo con los testimonios recabados por este periódico, el mando de la prisión vasca y la psiquiatra pusieron una bata blanca de los servicios médicos del penal al hijo del primero para que pasase inadvertido entre la plantilla y pudiese llegar sin contratiempos a la consulta de psiquiatría. Aun así, distintos funcionarios identificaron al individuo, habida cuenta de que ya lo conocían de ocasiones anteriores, aseguran las mismas fuentes.
Lo grave fue el recorrido que el supuesto paciente hizo por la prisión en compañía del jefe de servicios, que trabaja en el centro desde hace varias décadas «Cruzaron por uno de los módulos más peligrosos, donde desde luego las medidas de seguridad son o tendrían que ser más rigurosas. Allí se encuentran los internos más conflictivos: los que están en aislamiento, hay camas de sujeción mecánica… Si de pronto ocurre algo con algún preso o el joven se indispone en esa zona… podría haberse generado un gran conflicto», advertían distintos funcionarios.
Se da la circunstancia de que el jefe de servicios no estaba trabajando ese día en el centro, lo que llamó aún más la atención de los funcionarios. Además, ningún otro mando estaba al tanto de que iba a hacer esa visita el pasado 14 de octubre, ni se justificó posteriormente.
