The Objective
El tablero inclinado

La izquierda mediática tiene puño de hierro y mandíbula de cristal

Aunque el hostigamiento mediático es censurable, no es novedoso. Que le pregunten a Ketty Garat o a Juan Soto Ivars

La izquierda mediática tiene puño de hierro y mandíbula de cristal. En la última semana, hemos visto una campaña de victimización por las críticas, insultos o amenazas que Sarah Santaolalla, Héctor de Miguel o Elena Reinés, personajes que siempre han hecho gala de un discurso muy atrabiliario contra la derecha, a la que atribuyen todo tipo de maldades, habrían sufrido en redes sociales.

Aunque el hostigamiento mediático puede ser, y es censurable, no es nada novedoso. Que le pregunten a Ketty Garat, que ha aguantado durante años de señalamiento por sus informaciones sobre José Luis Ábalos, a Vito Quiles, que ha sufrido cómo un exvicepresidente del Gobierno le tiraba el micrófono por hacer preguntas incómodas, o a Juan Soto Ivars, que lleva meses sufriendo amenazas por escribir un libro sobre las denuncias falsas. Ninguno de ellos ha contado con la solidaridad de quienes hoy se llevan las manos a la cabeza. Muy al contrario, ellos han sido, muchas veces, sus hostigadores.

Publicidad