La descoordinación entre Interior y Navarra bloquea la transferencia de tráfico
Los Ejecutivos apenas han avanzado en la pasarela para que los guardias civiles puedan integrarse en la Policía Foral

Dos guardias civiles de Tráfico, en una imagen de archivo. | EP
La materialización del traslado de las competencias en materia de tráfico a Navarra está siendo un proceso más largo y complicado de lo esperado. Pese a que el acuerdo entre los Ejecutivos autonómico y central culminó —de nuevo— hace casi un año, tras el revés inicial del Tribunal Supremo, la transferencia apenas ha echado a andar. Uno de los principales problemas es la pasarela que tiene prevista el Gobierno foral para que los agentes de la Guardia Civil puedan optar por pasar directamente desde ese cuerpo a la Policía Foral. Una figura en la que apenas se ha avanzado entre el Ministerio del Interior y la consejería navarra del mismo ramo, tal y como evidencia una resolución de Transparencia a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE.
Para que la Policía Foral pueda cubrir el despliegue de la competencia en el territorio, necesita ampliar sus efectivos en unos 150-160 agentes, y se espera que esas plazas puedan cubrirse en gran parte con los guardias civiles de la Agrupación de Tráfico que prestan servicio actualmente en la comunidad autónoma. La realidad, sin embargo, es que el diálogo entre el instituto armado y la Consejería de Interior parece estar más estancado que nunca, pese a las declaraciones más recientes que se han hecho por la parte navarra.
Hace poco más de un mes, la entonces consejera de Interior, Amparo López, que fue destituida días después por la presidenta María Chivite, aseguró que llevaba trabajando en la pasarela de agentes con Interior «incluso antes de cerrar las fechas». «Seguimos trabajando con ellos, estamos con una intensidad tal que el objetivo es concluir la legislatura con ello cerrado, pero estamos también a la espera de que el Ministerio se vaya pronunciando en los aspectos que son realmente necesarios», indicó López, sin profundizar más en el asunto.
La Guardia Civil, a la espera
La Dirección General de la Guardia Civil, no obstante, mantiene la posición contraria: está a la espera de que Navarra remita un informe de cómo serán las condiciones laborales a las que se podrían acoger dichos agentes. Es lo que expone el mando del Gabinete Técnico en la citada resolución de Transparencia, ante una petición que interesaba información sobre el número de guardias civiles que se habían acogido a la pasarela.
La Benemérita justifica que el mecanismo está previsto es la Ley de las Policías de Navarra y, en caso de que se ejecute, «es la Aministración competente la que dispondrá de los mecanismos necesarios para permitir la integración de funcionarios del Estado que presten ese servicio». «Dicho lo cual, se significa que actualmente la denominada pasarela no se ha activado, estando pendiente de recibir las condiciones de la misma por parte del Gobierno de Navarra, motivo por el cual todavía no existe ningún agente de la Guardia Civil destinado en Navarra que haya solicitado cambiarse a la Policía Foral de Navarra».
Un plazo de tres años
De esta forma, ambos Gobiernos están a la espera de que el otro responda, y ninguno de los implicados toma partido. Una descoordinación total entre ambas Administraciones mientras los plazos, aunque lejanos, empiezan a correr y a preocupar en el Parlamento navarro. Los reales decretos de transparencia y los acuerdos complementarios a los mismos establecieron que el despliegue de los agentes se produciría de manera progresiva en un plazo de tres años, es decir, que la fecha límite para la asunción total de competencias sería abril de 2028.
Con un tercio del plazo caducado, Navarra todavía no sabe de dónde va a sacar los 160 agentes que necesita para cubrir las necesidades de la Policía Foral en la prestación de forma exclusiva de la vigilancia y control en materia de Tráfico. Y tampoco puede convocar ninguna oferta de empleo público, habida cuenta de que no sabe cuántas plazas va a necesitar hasta que la pasarela de la Guardia Civil funcione y tenga datos concretos sobre los agentes que estarían dispuestos a integrarse en el cuerpo autonómico.
Incertidumbre entre los agentes
EH Bildu —en un principio al margen de estas negociaciones, aunque fueron quienes pactaron con el PSOE el traspaso para hacer presidente a Pedro Sánchez— culpa a Interior de dilatar los tiempos y ve en esa maniobra una forma de presionar para que Navarra acepte que la Policía Nacional y Guardia Civil estén en el sistema operativo e informático del Servicio SOS Navarra 112, que es el centro de gestión de emergencias único e integrado para toda la comunidad. Una vieja exigencia que Interior podría cumplir si realmente está en sus manos, como dice la formación abertzale, la apertura de esa pasarela.
Mientras tanto, la incertidumbre entre los 200 agentes de la Guardia Civil de Tráfico en Navarra es mayúscula. «No sabemos absolutamente nada. Solo lo que va saliendo en la prensa», aseguran varios funcionarios a este periódico. No saben cómo serán sus condiciones si se integran en la Policía Foral, pero tampoco cuál será su futuro si se quedan en el Instituto Armado.
