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«Vete a la mierda», «gilipollas», «borrica»… los mensajes del DAO de la Policía y su víctima

Estos son los principales episodios de la querella por agresión sexual presentada contra el ‘número dos’ de la Policía

«Vete a la mierda», «gilipollas», «borrica»… los mensajes del DAO de la Policía y su víctima

El DAO de la Policía Nacional dimitido. | EFE

El escrito presentado ante el juzgado por la agente que ha denunciado al ‘número dos’ de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, por agresión sexual no se limita a describir lo ocurrido el 23 de abril de 2025. La querella incorpora un relato detallado de lo que, según su versión, sucedió inmediatamente después: una secuencia de contactos insistentes, mensajes de reproche y presiones que la agente considera un intento de control para disuadirla de denunciar.

Según el documento, la misma tarde del 23 de abril, a las 20.43 horas, el mando investigado inició «una campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico». En un breve intervalo de tiempo, afirma la denunciante, recibió 17 llamadas que no fueron atendidas por la querellante. El listado de llamadas, sostiene el escrito, obra como prueba documental.

Ante la falta de respuesta, el DAO de la Policía Nacional comenzó a enviarle mensajes. La querella recoge expresiones como «estás gilipollas» o «borrica», junto a frases en las que, según la denunciante, el investigado trataba de invertir los papeles y presentarse como la parte perjudicada. Ella respondió marcando distancia: «Ha traspasado una línea roja», escribió, dejando constancia de que no quería seguir hablando.

El relato sostiene que, al día siguiente, las llamadas continuaron y que, además del teléfono personal, se habrían utilizado terminales oficiales vinculados al despacho del Director Adjunto Operativo. Para la denunciante, este extremo evidenciaría «la intención de eludir el bloqueo telefónico» y la «obsesión» por contactar «a toda costa».

La querella describe nuevos episodios de llamadas en mayo. El 22 de ese mes, tras varios días de insistencia y ante la manifestación por parte de la agente de su intención de denunciar, «el querellado consiguió que la víctima accediera a hablar telefónicamente con él». Según el escrito, el investigado negó inicialmente los hechos y después los minimizó con la frase: «Antes nunca había pasado, el que me negaras el sexo». Además, el denunciado continuó profiriendo amenazas: «Vete a la mierda, vete a la mierda. Me arrepiento de haberte conocido. Eres lo peor que me ha pasado. Ven a verme a ver qué te puedo dar», en referencia a un puesto de trabajo.

En julio, el relato incorpora la intervención de un tercero. La agente asegura haber recibido varias llamadas de un comisario y asesor directo del DAO –Óscar San Juan González–, quien, en conversación telefónica, le propuso que «elija a qué destino/puesto de trabajo quiero ir y que cuando lo tenga pensado se lo mande por wasap».

La denunciante afirma que respondió que lo sucedido no iba a quedar así y que habría las consecuencias procedentes, pesar de que el asesor le aseguró «no saber» de qué hablaba y que solo la llamaba «para saber» sus «intereses». Según su versión, rechazó de forma expresa cualquier proposición: «NO CONTESTO A SU PROPOSICIÓN».

El escrito interpreta ese ofrecimiento como un intento de «coacción mediante oferta de compensación laboral» a cambio de silencio, «utilizando a un subordinado directo para evitar la denuncia y ‘tapar’ el escándalo público que se derivaría de la interposición de la presente querella».

No estaba «en condiciones de trabajar por salud mental»

La secuencia, siempre según la querella, no terminó ahí. El 14 y el 24 de julio la agente volvió a recibir llamadas del despacho y del teléfono personal del mando investigado. Ese último día coincidía con su incorporación a un nuevo destino en la sede de la Dirección General de la Policía, en Madrid. La denunciante expone que, tras recibir una nueva llamada mientras se encontraba en el despacho de la subdirectora de Recursos Humanos, comunicó que no se encontraba «en condiciones de trabajar por salud mental». Desde entonces, señala el escrito, permanece de baja y está siendo atendida por el equipo de apoyo psicosocial.

El escrito denuncia que, «como consecuencia directa e inmediata de la agresión sexual sufrida el 23 de abril de 2025 y del acoso posterior», la denunciante ha sufrido un «grave menoscabo de su salud mental e integridad psíquica», lo que la ha llevado a necesitar «tratamiento médico especializado» y que «ha determinado su incapacidad temporal».

En concreto, la querella recoge que la agente ha sido diagnosticada con «trastorno ansiosodepresivo reactivo a agresión sexual», que incluye los siguientes síntomas: «crisis de ansiedad recurrentes; sintomatología depresiva; insomnio y alteraciones del sueño; pensamientos intrusivos recurrentes sobre la agresión; evitación de lugares y situaciones relacionadas con el agresor; hipervigilancia y estado de alerta constante; afectación severa de su capacidad funcional laboral y social».

Aprovechamiento «sistemático» de su superioridad jerárquica

La querella presentada denuncia que «la conducta delictiva» del DAO hacia la víctima está caracterizada «por el aprovechamiento sistemático, deliberado y flagrante de su posición de superioridad jerárquica institucional y de los medios materiales y humanos inherentes a su cargo público, circunstancia que concurre y agrava la responsabilidad penal en la totalidad de los delitos cometidos».

De esta forma, el escrito asegura que esta «posición de poder institucional» había provocado en la querellante «temor a represalias profesionales; dificultad para negarse a sus requerimientos; inhibición para denunciar los hechos por miedo a consecuencias en su carrera profesional; estado de vulnerabilidad psicológica y sometimiento».

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