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Sánchez y Marruecos enterraron el 'caso Pegasus' en dos citas secretas en 2022

Los encuentros se produjeron en enero en Marrakech y Málaga, apenas dos meses antes del giro sobre el Sáhara

Sánchez y Marruecos enterraron el ‘caso Pegasus’ en dos citas secretas en 2022

Pedro Sánchez reunido con el primer ministro marroquí durante un viaje oficial. | EP

El Gobierno de Pedro Sánchez y Marruecos dieron por enterrada la crisis diplomática de 2021 durante unas negociaciones a tres bandas (con presencia israelí) que tuvieron lugar en enero de 2022, en las que participaron representantes designados por Moncloa. En esos encuentros, desarrollados en Marrakech y Málaga, el líder socialista dio por amortizada la crisis tras obtener un compromiso por parte de Rabat de que no volvería a utilizar sistemas de espionaje como Pegasus contra ningún miembro del Gobierno ni autoridad o agente de España.

Marruecos se comprometió a que el material obtenido mediante la infección de los dispositivos de Sánchez y de varios ministros, entre ellos Fernando Grande-Marlaska, no sería utilizado contra sus intereses, según el testimonio recabado por THE OBJECTIVE de diversas fuentes de la inteligencia española. A cambio, el reino alauí obtenía otras prebendas. Solo dos meses después se produjo el giro histórico de la postura tradicional española sobre el Sáhara Occidental.

El cambio de posición lo anunció Marruecos a bombo y platillo el 18 de marzo de 2022, después de que el rey Mohamed VI recibiera una carta en la que Sánchez se abría a apoyar el plan de autonomía que presentó Rabat ante la ONU en 2007. El presidente del Gobierno aseguró que se trataba de «la base más seria y realista» para lograr una solución a un conflicto enconado desde hace medio siglo, tiempo que hace desde que España se retiró de su antigua colonia tras la Marcha Verde.

Espionaje a Sánchez

La crisis de Pegasus duró ocho meses. Los que tardó el Gobierno en aceptar el armisticio que proponía Rabat a través de mediadores israelíes. Este diario ha publicado diversas entregas en las que se ofrecen nuevos datos sobre los principales hitos del caso Pegasus sobre la base de fuentes de la inteligencia española de probada solvencia. La información viene a reescribir el relato político y la versión oficial impuesta desde que el Ejecutivo desveló el episodio del espionaje al móvil de Sánchez un año después de que sucediera.

La información supone una de las críticas políticas más duras para el Gobierno, ya que apuntala lo que desde hace cuatro años se le ha achacado a Sánchez: haber cedido ante Marruecos a cambio de enterrar la crisis abierta en mayo de 2021, tras la infección del móvil del presidente durante una visita a Ceuta por la llegada masiva de inmigrantes irregulares después de que Marruecos rebajara las medidas de seguridad.

La ruptura comenzó cuando trascendió que el Gobierno aceptó tratar en un hospital de La Rioja al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. La fecha del fin de la crisis y el inicio de una nueva relación con Rabat se sitúa en enero y principios de febrero de 2022. En ese momento, emisarios de Moncloa y representantes marroquíes negociaron las bases de un acuerdo que daba por finiquitado tanto el viaje secreto del líder saharaui a España como el espionaje de Pegasus. Para eso se produjeron al menos dos encuentros físicos: uno en Marrakech y otro en Málaga.

En los meses que duró la crisis, España no dejó de cumplir ni uno de los compromisos que había adquirido con Rabat en materia de financiación. Por ejemplo, solo un mes después de los incidentes en Ceuta y del espionaje con Pegasus, el Ministerio del Interior que dirige Marlaska (a quien le habían extraído 6,8 gigas de información de su teléfono), adjudicó a Marruecos una ayuda de 30 millones de euros para sufragar «gastos operativos» y de mantenimiento de la policía marroquí en la vigilancia de fronteras.

Ocho meses de encuentros previos

En ese periodo de crisis, emisarios del Gobierno de Sánchez mantuvieron alrededor de una decena de encuentros con miembros de la inteligencia israelí, especialmente en Málaga. El rastro de esas reuniones dejó una huella en forma de trasiego de vuelos entre Madrid, Málaga, Tel Aviv, París, Marrakech y Rabat. Un ir y venir en el que estuvieron involucradas al menos tres aeronaves vinculadas a NSO Group (propietaria de Pegasus) y a otros estamentos próximos a la inteligencia israelí.

Las fuentes consultadas por este diario apuntan a la aeronave con matrícula T7-CPX como la principal protagonista de estos movimientos, cuyo registro de radar dejó marcas de cerca de una veintena de movimientos entre Israel, España, Marruecos y Francia. París fue una pieza clave en esos meses, ya que la crisis del espionaje salpicó al gobierno francés al conocerse que también el presidente Emmanuel Macron y sus ministros habían sido infectados siguiendo un modus operandi idéntico al español.

El T7-CPX no fue el único de los aviones vinculados a la inteligencia que participaron de aquellos ocho intensos meses de pulso diplomático soterrado. También se produjeron vuelos a España de otras dos aeronaves de especial interés, con matrículas M-ABGG y OE-HOH. La primera fue señalada por el gobierno colombiano de Gustavo Petro por estar vinculada a la firma israelí de Pegasus.

La segunda, estrechamente relacionada con la empresa israelí de inteligencia Intellexa (diseñadores del software espía Predator) visitó Málaga solo cuatro días después del hackeo a Sánchez. En los meses posteriores se produjeron más visitas y vuelos interconectados con Francia y Marruecos. Ese trasiego culmina a mediados de enero de 2022, cuando las fuentes consultadas ubican los encuentros clave para solucionar la crisis abierta por Pegasus y sentar las bases de un acuerdo de entendimiento.

La paz quedaría oficializada solo dos meses más tarde, tras anunciarse el apoyo unilateral al plan marroquí para el Sáhara Occidental, una decisión que contravenía décadas de política exterior consensuada. El giro no fue comunicado con antelación por Sánchez ni al Congreso ni a su propio Consejo de Ministros.

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