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Sánchez cambió de posición sobre el Sáhara tras enviar emisarios a Marruecos por Pegasus

Solo dos meses después del espionaje al presidente, Moncloa calificó de “serio y realista” el plan de Marruecos

Sánchez cambió de posición sobre el Sáhara tras enviar emisarios a Marruecos por Pegasus

Sánchez y Mohamed VI se saludan en Rabat el 21 de febrero de 2024. | EP

El histórico giro sobre el Sáhara Occidental sorprendió a propios y extraños. Marruecos anunció a bombo y platillo el 18 de marzo de 2022 que Pedro Sánchez había enviado una carta al rey Mohamed VI para apoyar su plan de autonomía respecto a la antigua colonia española. La fecha no es baladí, ya que el cambio de posición del Gobierno se produjo solo dos meses después de que una delegación designada por Moncloa se reuniera con emisarios del reino alauí para tratar el espionaje del móvil del presidente en mayo del año anterior mediante el software de fabricación israelí Pegasus. El Ejecutivo ocultó lo sucedido hasta mayo de 2022.

Marruecos y España cerraron con esos encuentros la crisis diplomática abierta en 2021, después de que trascendiera que el Gobierno aceptó tratar en un hospital de La Rioja al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. La ruptura escaló con el espionaje al teléfono de Sánchez. Para cerrar la crisis, ambos países se reunieron en dos ocasiones, una en Marrakech y otra en Málaga, con la mediación israelí. El líder socialista dio carpetazo al asunto tras obtener el compromiso de Rabat de que no volverían a utilizarse sistemas de espionaje como Pegasus contra ninguna autoridad española.

Solo dos meses después, Sánchez abrazó el plan de autonomía que Marruecos planteó en 2007 ante Naciones Unidas por ser «la base más seria y realista» para lograr una solución a un conflicto enconado desde hace medio siglo. El Sáhara Occidental fue colonia española entre 1885 y 1975, cuando se interrumpió su proceso de descolonización por la Marcha Verde. Desde entonces, el régimen de Rabat ocupa gran parte del territorio saharaui pese a las resoluciones de la ONU. El giro no fue comunicado con antelación ni al Congreso ni al Consejo de Ministros.

El espionaje a Sánchez

A pesar de que los teléfonos de Sánchez y tres de sus ministros (Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y Luis Planas) habían comenzado a ser espiados con Pegasus en mayo de 2021, el Gobierno no lo admitió públicamente hasta el 2 de mayo del año siguiente. La versión oficial señala que el robo de información de los dispositivos se descubrió en una revisión técnica en esa fecha. Sin embargo, este diario ha demostrado que Moncloa conoció los hechos un año antes.

La infección del móvil de Sánchez se produjo en una visita a Ceuta en mayo de 2021, tras la llegada masiva de inmigrantes irregulares después de que Marruecos rebajara las medidas de seguridad. Le acompañó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también afectado. El espionaje se realizó a través de una sofisticada técnica denominada zero click que no requiere abrir ningún enlace y que actúa sin ser detectada.

Solo 48 horas después de la infección, un avión privado israelí vinculado a la compañía NSO, propietaria de Pegasus, aterrizó en Málaga para tratar el asunto. De esa forma comenzó una intensa ronda de contactos con la inteligencia española para conseguir una «contención de daños». Sánchez reclamó a Israel sin éxito el material que Marruecos sacó de su móvil. Los emisarios del presidente del Gobierno también volaron a Tel Aviv para conocer qué información robaron de los 2,6 gigas que habían extraído del teléfono.

La ronda incluyó dos encuentros entre representantes de Sánchez y altos cargos del reino alauí. Ambas reuniones se produjeron en enero de 2022, la primera en Marrakech y la segunda en Málaga, con la mediación israelí. Las citas sirvieron para sellar la paz entre ambos países. Se desconocen los asuntos que se trataron y si el nombre del Sáhara salió a relucir. No obstante, dos meses más tarde y, por sorpresa, Marruecos anunció que el líder socialista había remitido una carta al rey Mohamed VI para apoyar el plan de autonomía marroquí.

Apoyo al plan de Marruecos

Tras conocerse la misiva, el Gobierno lanzó un comunicado en el que proclamaba el comienzo de «una nueva etapa» con Marruecos «basada en el respeto mutuo, el cumplimiento de los acuerdos, la ausencia de acciones unilaterales y la transparencia y comunicación permanente». Sin embargo, la nota no incluía ninguna alusión al Sáhara. Un día más tarde, Argelia retiró a su embajador en Madrid en señal de protesta por el giro en la cuestión saharaui. El diplomático regresó año y medio más tarde.

El Frente Polisario también anunció el 10 de abril de 2022 que suspendía relaciones con España hasta que el Gobierno «se adhiera a las resoluciones de legitimidad internacional que reconocen el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación». El proceso de descolonización de la antigua colonia se interrumpió cuando España abandonó la zona tras la Marcha Verde organizada por Marruecos y conforme a lo dispuesto en los Acuerdos de Madrid, que las organizaciones internacionales no admiten como válidos.

El reino alauí ocupa gran parte del Sáhara, que es uno de los 17 territorios no autónomos bajo supervisión de la ONU. En 1991, tras el alto el fuego, el organismo internacional creó la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). Tres décadas después, el proceso democrático no se ha producido aún.

La semana pasada, la embajada de Estados Unidos en Madrid acogió un encuentro entre representantes de Marruecos y el Frente Polisario (con Argelia y Mauritania como observadores) para buscar una solución al conflicto del Sáhara. La cumbre acabó sin acuerdo, pero las partes se han citado para verse de nuevo a finales de marzo. La intención de la Administración Trump es que firmen un acuerdo marco en los próximos meses en Washington.

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