Los delitos en los campos de fútbol se disparan un 68,5% desde 2018
Cada vez se registran más agresiones, amenazas, coacciones y conductas intimidatorias en los estadios

La policia detuvo este fin de semana a dos integrantes de Indar Gorri, ultras abertzales de Osasuna. | EFE
La violencia en los campos de fútbol se ha incrementado exponencialmente desde 2018: si ese año se registraron 757 delitos contra las personas y la libertad en los estadios, solo entre enero y septiembre de 2025 fueron 969, un 68,5% más sin haber terminado el año. Así se extrae de una respuesta parlamentaria del Ministerio del Interior al Partido Popular (PP) a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, y que muestra cómo la violencia asociada al fútbol crece y se consolida, especialmente desde 2021.

El documento muestra cómo las lesiones prácticamente se han duplicado (de 466 a 759), y aparecen incluso homicidios dolosos desde 2022, algo inédito en los años anteriores. También los delitos contra la libertad se disparan: de 77 en 2018 a 163 en 2025, lo que supone un aumento del 111,7%. Es decir, no solo hay más agresiones físicas, sino también más amenazas, coacciones y conductas intimidatorias en los estadios. El PP considera que «es difícil sostener que las políticas de prevención y control estén funcionando cuando el balance acumulado muestra un deterioro tan evidente».
El caso de Cataluña es muy revelador. En 2018 los datos aparecen en cero —según explica el propio Gobierno, el lugar «campo de fútbol» no se incluye en Mossos hasta 2019 y plenamente desde 2020—, pero desde 2020 la escalada es espectacular: 26 delitos en Barcelona en 2020, 61 en 2021, 115 en 2022, 158 en 2023, 164 en 2024 y 109 solo hasta septiembre de 2025, sumando la Ciudad Condal más delitos que toda la Comunidad de Madrid (97). Cataluña es, por tanto, la comunidad con mayores cifras absolutas.
Con cifras mucho más discretas, otras regiones están dando pasos contundentes. Baleares registró 35 episodios de violencia en 2025, y el Gobierno balear, con la colaboración de la Federación de las Islas Baleares (FFIB), ha decidido endurecer las sanciones. Recientemente, impuso una sanción de 5.000 euros y la prohibición de entrar en instalaciones deportivas a un hombre que agredió a varias personas durante un encuentro de juveniles el pasado 19 de noviembre en Alcudia.
Lejos de contener la violencia, el fenómeno se ha intensificado año tras año. Episodios como la batalla campal ocurrida el pasado sábado en El Sadar (Pamplona), en donde dos personas fueron detenidas y cuatro resultaron heridas tras un encuentro entre Osasuna y Real Madrid, dan buena cuenta de hasta qué punto algunos encuentros deportivos derivan en escenarios de violencia extrema. Otro episodio reciente es el que tuvo lugar en La Mojonera (Almería), donde un padre y su hijo fueron brutalmente agredidos tras un partido por un grupo numeroso de individuos.
«No se trata de sucesos aislados, sino de síntomas de un problema creciente que exige respuesta firme y preventiva. Y cuando el incremento es tan pronunciado y sostenido, la responsabilidad política es evidente», sostiene el Partido Popular.
La criminalidad sube
La criminalidad en general ha aumentado desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno. En 2017 se reportaron 2.013.534 infracciones penales, una cifra que se ha reducido cambiando la metodología y excluyendo la cibercriminalidad de los boletines de Interior. Si esta se tiene en cuenta, en 2025 se registraron 2.474.156 infracciones penales, lo que supone un aumento del 22,4% en ocho años. Pero no solo es que la criminalidad haya aumentado, sino que los delitos más graves se han disparado.
Entre 2017 y 2025 se han incrementado los asesinatos consumados (de 307 a 376, lo que supone un aumento del 22,5%), los asesinatos en grado de tentativa (de 799 a 1.413, un 76,8%), las lesiones y riñas tumultuarias (de 18.086 a 31.481, un 74,1%) y los secuestros (de 69 a 114, un 65,2%). El crecimiento más destacado es el referente a los delitos contra la libertad e indemnidad sexual: las agresiones sexuales con penetración se han disparado un 287,5% y pasan de 1.387 a 5.363 en tan solo ocho años.
