The Objective
España

«¡No os dejéis engañar! ¡No renuncies!»: los audios de Tejero con García Carrés el 23-F

El único civil condenado por el golpe fue el enlace entre los asaltantes del Congreso y el general Milans del Bosch

«¡No os dejéis engañar! ¡No renuncies!»: los audios de Tejero con García Carrés el 23-F

Antonio Tejero y Juan García Carrés. | Ilustración: Alejandra Svriz

La desclasificación de los documentos del golpe del 23-F que aún permanecían bajo secreto ha sacado a la luz las transcripciones de las conversaciones que el único civil condenado en el posterior juicio, Juan García Carrés, mantuvo el día de la asonada desde su despacho. García Carrés era un histórico dirigente falangista del sindicato vertical y tuvo una participación mucho más directa y determinante aquel día que la reconocida por los golpistas.

El 23-F estuvo durante seis horas en contacto telefónico con su amigo Antonio Tejero. Carrés se lo había presentado al teniente general Jaime Milans del Bosch y había participado en reuniones previas con varios generales durante la preparación del golpe. Su misión fue hacer de puente entre Tejero y los hombres de confianza de Milans en Valencia: el teniente coronel Pedro Mas Oliver y el coronel Diego Ibáñez Inglés. Hoy THE OBJECTIVE reproduce los audios reales de esas transcripciones desclasificadas.

En la primera de las llamadas telefónicas García Carrés se muestra preocupado hablando con Mas Oliver, ante la falta de noticias sobre la salida de los golpistas hacia el Congreso. Ambos hablan en clave.

García Carrés: Estoy muy preocupado…

Pedro Mas: ¿Por qué?

GC: Porque son exactamente y 57. Por lo tanto, la distancia de mi finca, calculada esta mañana en recorrido, era cerca de una hora.

PM: Bueno, pero el capataz te iba a decir a ti cuándo saldría…

García Carrés: Claro, claro, así quedamos ayer, ¿no te acuerdas?

El capataz es nombre en clave de Tejero y todavía no ha llamado. La última vez que ha hablado con Carrés, a las 15.30, Tejero ha confirmado que el plan sigue adelante. A las 17.20 los guardias civiles del Parque de Automovilismo han salido hacia el Congreso, pero ni Carrés ni Milans lo saben todavía. Aun así, el antiguo líder sindical transmite a Mas Oliver la hora prevista de entrada de Tejero en el Congreso: las 18.25 horas.

PM: Yo creo, de todas formas, que si hubieran tenido avería en el tractor ya te lo hubieran dicho.

GC: También porque ya está todo conectado.

PM: Tú, ¿la última noticia a qué hora había sido?

GC: La última ha sido a las doce, que han venido a por repuestos.

PM: Y estaba todo preparado para la hora.

GC: Bueno, me han dicho que la variación entre las 18.10, como tú dijiste ayer, sería a y 25.

La siguiente llamada telefónica es con Emilio Romero, conocido periodista del franquismo y de los primeros años de la Transición. Fundó el periódico El Imparcial y luego dirigió los diarios La Mañana, Información y Pueblo durante la dictadura. El periodista llamó a García Carrés en busca de información tras lo acontecido en la Cámara Baja.

García Carrés: ¿Quién es?

Emilio Romero: ¡Que acaban de ocupar el Parlamento!

GC: ¿Quién lo dice esto? 

ER: Coño, yo que lo acabo de oír. 

GC: ¡Amigo, tú eres un mierda!

ER: ¿Por qué?

GC: ¡Porque no has creído nunca!

ER: ¡Joder, qué bárbaro!

GC: ¡No has creído nunca!

ER: Estoy impresionado…

GC: ¡No has creído nunca!

ER: Pero, ¿sabes quién soy?

GC: Claro que sí… eres Emilio.

ER: ¡Joder, coño, pues no me trates así, joder!

GC: ¡Es que no has creído nunca! 

ER: ¡Me cago en la leche! 

GC: ¡No me creíste nunca!

García Carrés empieza a recibir llamadas telefónicas de conocidos, que despacha rápidamente con un «ahora no puedo hablar», ya que espera ansioso la llamada de Tejero. Por fin, a las 19.00 consigue hablar con él, aunque la conversación revela una falta total de coordinación previa, más propio de una película de Gila. El sindicalista llega a pedir al teniente coronel de la Guardia Civil el teléfono del Congreso al que llamarle.

Tejero: ¡Ya estamos aquí!

García Carrés: Perfecto, ¿puedo llamar a Valencia?

T: ¡No! A Valencia he llamado yo ya.

GC: Vale.

T: Pero empieza a moverte para que la unidad esa llegue lo antes posible…

GC: Bien… Pues hay que llamarle a este señor. Estemos en contacto continuo. Yo te iré… Dame tu teléfono donde te pueda localizar.

T: Mira, estamos aquí en las Cortes.

GC: Pues dame el teléfono de las Cortes, coño.

T: Pero,  ¿tú no lo sabes?

GC: Yo no lo sé, coño.

T: Aquí habrá una antigua conocida tuya. 

GC: ¿Sí?

Josefina: A ver Juan soy del gabinete telegráfico.

GC: Hola guapa.

J: Soy Josefina. 

GC: Oye, que se ponga Antonio.

T: Juan.

GC: Oye, ¿hay algún herido?

T: Nada, de modo que estupendo.

Carrés establece con Josefina la manera de comunicar con Tejero. Conoce el Congreso de su época de procurador en Cortes por el tercio sindical. En sus memorias cuenta que el propio Tejero ha visitado varias veces el hemiciclo y juntos han dibujado el croquis para acceder al Parlamento.

Tejero: ¿Qué hay, Juanillo?

García Carrés: ¡Oye, marchas militares en Radio Nacional!

T: ¡No me digas!

GC: ¡Sí, señor! ¡Moral alta!

T [dirigiéndose a sus hombres]: ¡Que dice que en Radio Nacional están dando marchas militares!

GC: ¡Sí, moral alta! ¡Moral alta! Mira, escúchalas. ¡Escúchalas! […]. ¿Lo oyes, lo oyes?

Milans del Bosch publica un bando por el que se decreta el estado de excepción en la III Región Militar de Valencia. Entre tanto, los diputados siguen secuestrados. Adolfo Suárez se levanta del banco azul y exige hablar con los jefes de la conspiración. A la misma hora, una unidad de la división acorazada Brunete toma las instalaciones de TVE en Prado del Rey.

Tejero: ¿Qué hay, Juan?

García Carrés: ¡Oye! ¡La acorazada está ocupando televisión!

T: ¡La acorazada está ocupando televisión!

GC: ¡Di que lo digo yo con toda seguridad, qué cojones! No, no, no… ¡No os dejéis engañar! ¡No renuncies, que es España!

T: ¡De acuerdo que es España!

GC: ¡Es España, coño!

T: ¡Viva España, coño!

GC: ¡Viva España!

T: ¡Viva!

Tejero sigue en contacto con García Carrés sin que nadie del Ministerio del Interior intercepte las comunicaciones. A lo largo de aquella tarde, también pudo hablar desde el Parlamento con otros protagonistas del golpe. Las horas transcurren y la autoridad militar esperada por Tejero no llega. Carrés intuye problemas y engaña a Tejero para que no se derrumbe. Habla con la esposa del teniente coronel y traslada sus palabras a su amigo.

Tejero: Dime, Juanillo.

García Carrés Está muy bien, tu familia. He hablado con ellos. Me ha costado un poco, porque por lo visto el teléfono estaba bloqueado, pero he hablado con Carmen y, bueno, la Guardia Civil ha ocupado la televisión. Un guardia vamos, está un guardia allí de reten.

T: ¿Sí?

GC: Sí, sí, sí. Con tanquetas. Todo va fenómeno. No hagáis caso de las noticias que difunden que… 

T: Sí, ya sabemos que el teletipo meterá noticias de esas…

GC: ¡Falsas, falsas!

T: Diego me está diciendo de vez en cuando algo, aunque no lo que yo quisiera ya de una vez… Pero como esto va ganándose cotas… En fin, tendremos paciencia…

Cuando Tejero menciona a Diego, se refiere al coronel Ibáñez Inglés, segundo jefe del Estado Mayor de la III Región Militar. Es el otro ayudante de Milans, compañero de Mas Oliver. Un mes antes del golpe, Carrés había presentado a Tejero y a Milans en la importante reunión de calle General Cabrera, en el domicilio de Mas Oliver.

García Carrés: Aquí hay unas noticias que se están dando por la radio que confunden.

Pedro Mas: ¿De qué?

GC: Hombre, diciendo que, nada… Que la Junta de Jefes de Estado Mayor, que la Brigada Brunete en Zaragoza se ha puesto a las ordenes del Capitán General… ¿Me entiendes?

PM: No hagas mucho caso, eso es de prever siempre.

GC: Hombre, ya les he dicho yo esto, yo he hablado cuatro veces con ellos, ¿me entiendes? Porque me ha llamado él, y estoy en contacto con él, y me dice que ellos tienen la moral enorme… Yo he hablado con Diego, y me dicen que por favor.

PM: Aquí no te preocupes.

Dos días antes del golpe, el 21 de febrero, Diego Ibáñez Inglés y Pedro Mas Oliver se habían reunido con Carrés. Siguiendo instrucciones de Milans, le comunicaron su papel de enlace con Tejero. En esta conversación telefónica con el antiguo sindicalista, el coronel Ibáñez le detalla una a una las regiones militares que supuestamente se iban a sumar al golpe.

García Carrés: Dime, Diego.

Diego Ibáñez: La Segunda…  

GC: Segunda región.

DI: Tercera…

GC: Tercera.

DI: Cuarta…

GC: Cuarta.

DI: Quinta…

GC: Quinta.

DI: La Primera se lo está pensando; seguramente Baleares, y seguramente Canarias, le van a decir al Rey… a Armada, que apoyan que lo nombren presidente del Gobierno.

GC: A Jaime.

DI: Entonces, ya estaría todo solucionado. Llámale.

GC: Ahora mismo.

En realidad, solo la III Región que controla Milans del Bosch se ha sublevado y los tanques están saliendo a las calles de Valencia. El antiguo sindicalista llama raudo al Congreso para dar las buenas noticias que le ha transmitido el número dos de Milans, en el que este último quedaría al frente de una dictadura militar.

García Carrés: ¡Fabulosas noticias!

Tejero: ¡Venga!

GC: ¡Acaba de llamarme Diego!

T: Sí…

GC: Y me ha dicho que os transmita todos vosotros lo siguiente: la Segunda, la Tercera, la Cuarta y la Quinta Región Militar apoyan el nombramiento de Jaime Milans del Bosch como presidente del Gobierno.

T: La Segunda, la Tercera, la Cuarta y la Quinta apoyan a Milans del Bosch como presidente del Gobierno. 

GC: ¡Y testigo, yo! Y seguramente se suman Baleares y Canarias.

T: Pero eso, cuando se sumen.

GC: ¡No, no, no, ya están casi, vamos!

T: Pero cuando lo digan…

GC: ¡No, no!

T: ¡No! Yo no engaño nunca, de modo que…

GC: ¡Oye, oye! No están en contra…

T: Bueno, que no están en contra es una cosa, pero tú, cuando se sumen a la presión a…

GC: Di ahí que debes de tener un sujeto para que yo pueda estar hablando, que ahora mismo me he visto negro para comunicaros…

T: Bueno, pero es que yo tengo que estar fuera… Es que, como están viendo que las cosas van mal, están…

GC: ¡¡¡No!!! ¡¡¡No van mal!!! ¡¡¡Eso es mentira!!!

T: ¡Que van mal para ellos! Está presionando en la calle, la Policía armada. 

GC: ¡Ah! Eso es aparte.

T: Tenemos que estar ahí luchando para echarlos.

GC: Para nosotros va muy bien. 

T: Ya lo sé.

GC: Mejor dicho para nosotros no, va bien para España.

Tejero regresa al hemiciclo e informa a sus hombres de la noticia de que Milans del Bosch iba a ser proclamado presidente. Sin embargo, el teniente general Quintana Lacaci estaba parando el golpe desde Madrid. La idea del general sublevado en Valencia era montar una junta militar «y luego ya veremos». A última hora de la noche, Carrés habla personalmente con Milans del Bosch. El teniente general se muestra parco en palabras porque intuye que la asonada está perdida.

García Carrés: García Carrés.

Milans del Bosch: Soy Jaime.

GC: El País acaba de lanzar una edición convocando a las masas para que se echen a la calle para decir que… para protestar contra esto y te mencionan a ti, ¿eh?

MdB: Bueno, bueno…

GC: Esto tiene que cortarse inmediatamente.

MdB: Bien, bien.

GC: Porque, además, la SER está dando toda clase de noticias.

MdB: Bien, bien. 

GC: Perdona, ¿eh?

MdB: Adiós. 

GC: Un abrazo.

Carrés cuenta en sus memorias que, más tarde, recibe una llamada de Juan Pla, amigo personal y periodista. Le cuenta que Francisco Laína, director de la Seguridad del Estado, le ha pedido que convenza a Tejero de que se entregue. Carrés lo llama cobarde y traidor y le cuelga el teléfono. Intentando animar a Tejero, el antiguo sindicalista le pone en contacto con su esposa para amortiguar la iniciativa de Pla.

Carmen: ¿Dígame?

García Carrés: ¿Carmen?

C: Dime.

GC: Estoy hablando con Tejero por el otro teléfono. 

C: Vaya, gracias a Dios. 

GC: Está fenomenal.

C: ¿No puedo yo oírle?

GC: Pues voy a ver si puedes… Un momento… Habla bien fuerte para que ella te oiga.

Tejero: ¿Carmen?

C: ¡Papá!

T: No me oye…

C: ¡Sí te oigo!

GC: ¡Sí te oye, sí! ¿Le has oído?

C: Oye, nada más que dile, por Dios, que no haya sangre ninguna.

GC: No, hombre, no va a haber sangre, hija mía.

C: Y que salga lo mejor que pueda y que le queremos muchísimo todos.

García Carrés: No, no, no… No os dejéis engañar. ¡No renuncies! ¡Que es España!

Tejero: ¡De acuerdo que es España!

GC: ¡Es España, coño!

T: ¡Viva España, coño!

GC: ¡Viva España!

T: ¡Viva!

GC: ¡Me cago en la leche! ¡Ánimo, ánimo, ánimo! 

Pedro Mas: Oye…

García Carrés: ¡Aguanta!

PM: ¿Cómo están?

GC: ¡Está cojonudo!

PM: Bien, de acuerdo.

GC: ¡Está cojonudo!

PM: Irán llegando unidades.

GC: Oye.

Tejero: Dime.

GC: ¡Oye, irán enviando unidades!

A medianoche, Armada entra en el Congreso después de hablar con Milans. En la verja repite el santo y seña acordado: «Duque de Ahumada». Carrés mantiene en sus memorias que dos días antes, en la reunión de General Cabrera, se había acordado que Tejero solo atendería a la persona que repitiera esa clave. Armada lleva la lista de un Gobierno de concentración nacional, pero Tejero ha asaltado el Congreso para crear una Junta Militar con Milans como presidente. La falta de acuerdo entre ambos golpistas contribuye a desmoronar el golpe. Carrés habla a la vez con Valencia y con el Congreso desde dos teléfonos.

García Carrés: Oye, Pedro…

Pedro Mas: ¿Sí?

GC: El que ha ido allí, muy mal.

PM: ¿Muy mal?

GC: Muy mal.

PM: Creo que han estado hablando.

GC: Sí, sí, pero nada, nada de nada, ¿eh?

PM: No lo sé.

GC: Sí… Que dice que no te fíes demasiado de aquel señor [Armada] que ha ido allí, ¿oyes Pedro? 

PM: Sí. 

GC: Que no te fíes ni un pelo de aquel señor que ha ido allí, que lo que ha dicho dice que es vergonzoso.

De madrugada, Carrés se muestra preocupado. No tiene noticias ni del Congreso ni de Valencia. La mujer de Tejero tampoco sabe nada. En sus memorias cuenta que a las 12.30 llama al Congreso y nadie contesta. Media hora más tarde una voz anónima le comunica que la Policía va camino de su casa para apresarlo. A la 1.15, el Rey aparece en la pequeña pantalla y para el golpe. Sobre las tres de la madrugada, cuatro policías arrestan a Carrés. Por la mañana, una decena de guardia civiles se entrega a la Policía Militar. Poco más tarde, se firma el pacto del capó, un acuerdo con los golpistas para formalizar la rendición. En el hemiciclo se levanta la sesión más larga de la historia de la democracia y a las 11.50, los secuestrados empiezan a abandonar el Congreso. Un año después, Carrés sería el único civil que se sentó en el banquillo de los acusados. Fue condenado a dos años de cárcel. Tejero y Milans, a 30 años de reclusión. La aventura del golpe había terminado.

Publicidad