Fraude en Sevilla: así modificaron en Correos el 46% de los votos amañados del PSOE
Las solicitudes fueron retenidas y trasladadas de manera escalonada hasta veinte días después

Una persona ejerce su derecho a voto en un colegio electoral.
El presunto fraude a favor del PSOE en el voto por correo durante las elecciones municipales de 2019 en Albaida del Aljarafe (Sevilla) continúa dejando al descubierto un entramado de irregularidades que, según fuentes de la investigación consultadas por THE OBJECTIVE, habría afectado directamente al resultado electoral. Según ha podido saber este periódico, un total de 132 votos bajo sospecha, un 46%, fueron modificados en la propia oficina de Correos para evitar levantar sospechas. El caso, que ya venía siendo investigado desde 2019 y que se reabrió tras la revisión de la Audiencia Provincial de Sevilla en 2022, suma ahora pruebas documentales y técnicas que apuntan a una operación organizada y meticulosa.
Según los informes a los que ha tenido acceso este periódico, varias solicitudes de voto por correo fueron tramitadas en un mismo día durante los meses de abril y mayo de 2019. Sin embargo, en muchas ocasiones, los sobres y documentos que debían enviarse inmediatamente a la oficina principal de Olivares, donde se encuentra la caja fuerte con los votos, fueron retenidos y trasladados de manera escalonada hasta veinte días después.
La razón detrás de este retraso, según fuentes consultadas por este periódico, era muy clara: «No levantar sospechas». La oficina de Albaida, auxiliar y pequeña, registraba un número de solicitudes inusualmente alto en días concretos, lo que podría haber alertado a las autoridades electorales o a los responsables de Correos sobre la irregularidad. Así, quienes habrían manipulado los votos optaron por dosificar el envío hacia la oficina principal de Olivares, creando una especie de «colador» que permitía que los votos irregulares llegaran al destino final sin despertar la atención de los funcionarios externos o del propio electorado.
El patrón detectado por la Guardia Civil no se limita únicamente al retraso en los traslados. Las investigaciones apuntan a un modus operandi sistemático, que combinaba la suplantación de identidad, la coacción y la promesa de empleo temporal en el Ayuntamiento a cambio de votos. Entre los testimonios recogidos figura el de J.M.M., un joven vecino del municipio, quien aseguró que se le ofreció un contrato a cambio de ceder su voto por correo al PSOE. Según su relato, no tuvo que desplazarse personalmente a Correos: entregó su DNI a B.D.A., entonces encargado general del Ayuntamiento y esposo de la teniente de alcalde, quien se encargó de que su voto fuera tramitado correctamente, aunque él mismo no lo firmara ni participara en el proceso.
El entramado también incluía a trabajadores de Correos. El caso más delicado es el de A.G.D., empleado de la oficina local, que según la investigación habría gestionado solicitudes de voto de terceros sin la presencia física de los votantes. Este trabajador, además, contaba con antecedentes penales por abuso de un menor, hecho que ha añadido un componente de indignación pública al caso. A.G.D. habría participado activamente en la logística del fraude, asegurándose de que las solicitudes de votos por correo fueran tramitadas. La Justicia ya ha citado a altos cargos de Correos para esclarecer el grado de participación institucional en estas operaciones. Entre ellos se encuentra Olga García Sáez, directora de operaciones de la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, quien debería declarar como testigo. La investigación busca determinar cómo se cumplimentaron y tramitaron las solicitudes, así como la implicación de la dirección local y regional del PSOE en la manipulación de votos.
La Audiencia Provincial de Sevilla ha sido especialmente crítica con el juzgado instructor que inicialmente archivó la causa, acusándolo de dictar un sobreseimiento prematuro, estereotipado y falto de motivación. Según el auto de la Sala, el juzgado no analizó correctamente los indicios existentes ni valoró las diligencias solicitadas por la acusación. El fallo de la Audiencia fue claro: los hechos denunciados no podían descartarse como penalmente irrelevantes y debían ser investigados a fondo y, por ello, reabrió la causa.
Los documentos a los que ha accedido THE OBJECTIVE muestran que las irregularidades en Albaida del Aljarafe no fueron un caso aislado. Se detectaron patrones similares en municipios de Almería, Murcia, Tenerife, Melilla y Ciudad Real. En todos los casos se repetían los mismos elementos: votos gestionados por terceros, promesas de empleo o recompensas a cambio del sufragio, suplantación de identidad y manipulación de los trámites en las oficinas de Correos. La investigación sugiere que estas prácticas podrían haber tenido un impacto significativo en la distribución de votos y, por ende, en los resultados electorales locales.
El aumento inusual del voto por correo en Albaida del Aljarafe también llamó la atención de la Guardia Civil. Mientras la media nacional en las elecciones municipales de 2019 se situó en torno al 3,6%, en este pequeño municipio sevillano alcanzó un 14,92%. Una concentración que, junto con los retrasos y la dosificación en el traslado de solicitudes a Olivares, refuerza la hipótesis de un amaño organizado. Entre las estrategias empleadas por los implicados también destaca la coordinación con empleados municipales y familiares. Se ha constatado que, en muchos casos, los documentos de identidad fueron entregados a terceros para tramitar el voto sin la presencia del elector, y las firmas fueron presuntamente falsificadas. En total, más de un centenar de personas habrían visto vulnerado su derecho al voto por estas prácticas.
Fuentes de la investigación aseguran que la trama se organizaba de forma jerárquica: desde quienes accedían al censo electoral hasta quienes se encargaban de la logística del voto en Correos y la entrega final de sobres. La Guardia Civil sigue recabando pruebas documentales, periciales y testificales que permitan reconstruir con exactitud cómo se alteraron los 132 votos bajo investigación y el impacto que tuvieron en los resultados municipales.
El caso ha provocado indignación en la localidad y reabre un debate sobre la seguridad y transparencia del voto por correo en España. Los indicios actuales permiten afirmar que, al menos en Albaida del Aljarafe, el 46% de los votos bajo investigación fueron manipulados de forma directa en la oficina de Correos, un dato que refleja la gravedad de las irregularidades y la sofisticación del presunto amaño.
A medida que avance la investigación, se espera que se practiquen nuevas diligencias, incluidas declaraciones de funcionarios de Correos y de los propios electores afectados. La causa sigue abierta, y los indicios apuntan a que el entramado pudo no ser exclusivo de Albaida, sino parte de un patrón más amplio que podría haberse replicado en otras localidades gobernadas por el PSOE o con control sobre la tramitación de votos por correo.
