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Sánchez bendijo la alianza de Forestalia con China con el envío de dos ministros a la firma

Moncloa mandó a Albares y Hereu a las jornadas en las que se firmó el acuerdo con el gigante chino CATL por mil millones

Sánchez bendijo la alianza de Forestalia con China con el envío de dos ministros a la firma

El ministro José Manuel Albares junto a Fernando Samper, propietario de Forestalia, en unas jornadas de 2024.

El Gobierno dio su visto bueno a la alianza estratégica entre una de las grandes compañías chinas de renovables y Forestalia, la empresa aragonesa de energía eólica investigada por la Guardia Civil por haber pagado presuntamente a un alto cargo de Teresa Ribera en el Ministerio de Transición Ecológica. La firma de ese acuerdo, valorado en mil millones de euros, se produjo en mayo de 2024 durante unas jornadas patrocinadas por la empresa de Fernando Samper a las que acudieron como invitados de honor los ministros José Manuel Albares y Jordi Hereu. Meses más tarde, Pedro Sánchez se reuniría en China con el presidente de CATL, con quien Forestalia había firmado su alianza. Antes de acabar ese año, el presidente del Gobierno recibió a ese empresario chino en la Moncloa, a quien EEUU vincula al espionaje militar de Pekín.

«Esta inversión es posible gracias a que Aragón tiene energía limpia de la mano de compañías como Forestalia, que también ha dado una gran noticia esta mañana, anunciando un compromiso público con la filial de CATL, CGE, para desarrollar mil megavatios y una inversión de mil millones de euros. Con estas impresionantes inversiones, Aragón pone rumbo en Europa al 100% de la energía renovable». Así lo anunció Albares durante su intervención para clausurar el Foro Sella de energías renovables. Unas jornadas de dos días organizadas y pagadas por Forestalia en las que se oficializó uno de los mayores pelotazos de la historia de la compañía aragonesa.

«En 2016, Aragón tenía 1.800 megavatios [de energías renovables] y ahora mismo son 9.000. Son cifras que no tienen comparación con nadie a nivel comunitario», señaló Albares durante su intervención en el foro. El acuerdo preveía el desarrollo de más de 1.000 megavatios de energía eólica y solar con los que dar cobertura a la macrofactoría de baterías que proyectan en Aragón la firma Stellantis y la china CATL.

Investigación a Forestalia

En aquella jornada histórica para la firma aragonesa, ahora investigada por haber presuntamente comprado a políticos y a un alto cargo del ministerio de Ribera, la compañía de Samper afianzó su alianza con CGE (Contemporary Green Energy, filial de CATL) de cara a convertirse en suministrador energético para este megaproyecto chino en Aragón. El mayor sistema de autoconsumo industrial de los planificados desde Pekín para España, un hito que, según fuentes del sector, podría catapultar a Forestalia al mercado europeo.

La envergadura económica, política y diplomática de ese movimiento hizo que el Gobierno desplazase a estas jornadas, celebradas en Villanueva de Gállego (Zaragoza), a dos ministros: el de Industria y el de Exteriores. La firma del acuerdo contó con la presencia de Jordi Hereu y también del presidente aragonés, Jorge Azcón.

El representante chino de CGE (CATL), el ministro Jordi Hereu (centro) y Fernando Samper (derecha) durante la firma.

Aquella cita empresarial pasó inadvertida entonces, más allá de que las grandes agencias de noticias replicaron la nota de prensa con la que Forestalia anunciaba el acuerdo. Sin embargo, a la alianza de la sociedad aragonesa con la firma china se le dio gran relevancia en Moncloa, ya que la compañía de Samper representa la cuota española en ese macroproyecto de 4.100 millones de Stellantis (con sede central en Países Bajos) y CATL (con sede en Nindge, China) para España.

De hecho, el Gobierno volvería a encontrarse con CATL en meses venideros, por partida doble y al más alto nivel. En diciembre de ese 2024, Sánchez recibió en Moncloa al presidente de este gigante chino de las baterías, Robin Zeng. Allí estaba presente también Hereu, testigo de la firma del acuerdo con Forestalia.

Sánchez con el socio chino de Forestalia

Por la parte china, además de Zeng, acudieron a Moncloa el vicepresidente del Consejo de Administración de CATL, Jian Pan, el vicepresidente y copresidente de ventas y marketing, Libin Tan, y la directora de Asuntos Públicos Internacionales, Xiaoying Yin. Presidencia otorgó gran importancia a este encuentro, hasta el punto de que fue la excusa de Sánchez para no acudir a la misa funeral en Valencia por las víctimas de la dana que se celebró ese mismo 9 de diciembre.

Robin Zeng, presidente de CATL, con Pedro Sánchez en Moncloa en diciembre de 2024.

No sería la última vez que el socio chino de Forestalia tendría acceso directo al presidente del Gobierno español. Robin Zeng y Sánchez volvieron a verse en China durante el viaje oficial al país del líder socialista, en abril de 2025. Allí, con Sánchez prácticamente recién aterrizado en el país, Moncloa organizó un discreto encuentro con una docena de empresarios del sector de la automoción y las baterías.

Entre ese grupo, que en el sector denominaron los capos del litio, apareció de nuevo Robin Zeng, el hombre fuerte de CATL, que algo menos de un año había formalizado su alianza con Forestalia. Sobre la mesa, tal y como ha contado TO, el acceso prioritario chino a los yacimientos de litio, otros minerales y tierras raras en el subsuelo español.

Señalados por espionaje en EEUU

Entre esas empresas, CATL tenía algo especial: ha sido señalada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos como una organización empotrada en el sistema de inteligencia militar de China. Es decir, que estarían al servicio del engranaje de espionaje militar de Pekín, desde sus actividades empresariales hasta integrantes de su propia plantilla y directiva.

Así lo desveló entonces TO sobre la base de un documento denominado Lista 1260H que elabora y actualiza cada año el Pentágono, en la que se reflejan las «compañías militares chinas (CMC)» y sus lazos con el Ejército asiático. Actualmente, esa lista la componen 76 entidades. La lista la componen desde navieras hasta distribuidoras de videojuegos. Huawei también está entre ellas. Esta norma define a estas empresas como «propiedad o controlada, o que actúe como agente o en nombre del Ejército Popular de Liberación o cualquier otro componente de la Comisión Militar Central del Partido Comunista Chino».

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